domingo, 6 de mayo de 2012

SANANDO MI HISTORIA






Todos nosotros tenemos que pasar por cuatro etapas a lo largo de nuestra vida, tendríamos o deberíamos pasar.  Cada etapa es como una parada de buses.  Es una parada que se termina, hay que bajarse, tomarse otro bus para subir a la próxima parada.                  ¿Cuáles son esas cuatro paradas?

JUAN   20: 11-17
“…pero María se quedó afuera llorando junto al sepulcro.  Mientras lloraba, se inclinó para mirar dentro del sepulcro, y vio a dos ángeles vestidos de blanco, sentados donde había estado el cuerpo de Jesús, uno a la cabecera y otro a los pies. -¿Por qué lloras mujer? –le preguntaron los ángeles.  –Es que se han llevado a mi Señor, y no sé dónde lo han puesto –les respondió.  Apenas dijo esto, volvió la mirada y allí vio a Jesús de pie, aunque no sabía que era él.  Jesús le dijo -¿Por qué lloras, mujer? ¿A quién buscas?  Ella, pensando que se trataba del que cuidaba el huerto, le dijo: -Señor, si usted se lo ha llevado, dígame dónde lo ha puesto, y yo iré por él.  –María-le dijo Jesús.  Ella se volvió y exclamó: -¡Raboni! (que en arameo significa: Maestro). –Suéltame, porque todavía no he vuelto al Padre.  Ve más bien a mis hermanos y diles: “Vuelvo a mi Padre, que es Padre de ustedes; a mi Dios, que es Dios de ustedes.”
La primera parada es la de la niñez, cuando termina la niñez, nos tenemos que bajar y tomar otro bus que nos va a llevar a la segunda parada de la vida, que es la adolescencia, una vez que terminamos la adolescencia nos bajamos del bus y entramos a otra etapa que es la juventud y adultez y una vez que se termine esa parada nos bajamos y tenemos que tomar otro bus que se llama vejez.

O sea que todos necesitamos pasar por distintas paradas o estaciones.                             ¿Cuál es el problema, cuando uno no se quiere bajar de una estación?  Uno se queda en una estación, se queda en la niñez y dice: de acá no me sacan ni con amenazas.                          O esos adolescentes eternos que tienen 50 años y todavía le siguen pidiendo plata de la jubilación al papá o a la mamá, porque se quedaron estacionados en esa estación, y la vida es un continuo pasar de una estación o parada  a la otra.

Hay gente que han tenido otro problema, han saltado estaciones.  Por ejemplo: una persona que no tuvo infancia, porque la abusaron, porque tenía hermanitos para cuidar, porque no había que jugar y divertirse y de pronto se encontró en el mundo de la adolescencia o en el mundo de la juventud.  O una persona que fue un nene y de pronto tendría que entrar en la etapa de la adolescencia y no pudo vivir esta etapa porque tuvo que salir a trabajar, tuvo que salir a pelearla y de pronto se encontró en la etapa de la juventud-adultez.
Cuando nos quedamos demasiado en una etapa o parada es cuando saltamos una etapa porque no la vivimos o la vivimos mal, nos queda una herida, hay una herida en nuestra historia.  Y entonces Dios ¿Qué es lo que hace cuando viene a nuestra vida?                       Él pone toda nuestra historia, porque necesita sanarla para que podamos seguir a lo que Dios nos ha llamado.  O sea no podemos seguir creciendo, si tenemos heridas, agujeros, carencias en nuestra historia.
En este momento te voy a hablar de las cuatro estaciones y qué es lo fundamental en cada estación que Dios va a restaurar.  Los que pasaron la estación y pasaron felices, disfruten la estación y los que se den cuenta que en esa estación tuvieron un conflicto, disfruten también porque el Señor este compartimiento nos va a sanar.

Primero: Etapa de la Niñez.  ¿Cuál es el corazón de la niñez? Jugar, divertirse, reírse.  Había una película donde el papá quedó en la calle y no tenían donde vivir y ni para comer.  Lo agarró al hijo, se fueron a una estación y le dijo al hijo: Vamos a hacer un juego, estamos en un bosque y tenemos que escondernos en un baño de una estación de tren, se quedaron jugando y al otro día el nene le dijo: Papá, me encantó el juego ¿por qué no volvemos al otro día? el padre no tenía ni para comer.  Porque la etapa de la infancia es una etapa de juego, de diversión.  Pero ¿qué pasa cuando no podemos entrar en esa etapa?, cuando no podemos jugar porque hubo maltrato, porque hubo violencia, porque había que cuidar, porque papá o mamá nos maldijo y entonces en esa etapa tan linda, llamada infancia, no pudimos jugar y tuvimos que saltar esa etapa y hoy nos cuesta reírnos, divertirnos, jugar porque han tenido una herida en esa estación.

Leía que cuando Dios saca a Israel de Egipto, estuvieron esclavos 430 años en Egipto. Dice el pasaje bíblico que Dios los iba a sacar con alegría, y me llamó la atención esa frase ¿por qué Dios iba a sacar a Israel con alegría? Porque ellos nunca habían tenido infancia, hacía 430 años que no había infancia, lo único que hacían era trabajar y el Señor les está diciendo: “Yo te voy a restaurar la capacidad de alegría”, “Yo me voy a meter en tu historia y te voy a sacar de la opresión, del dolor,  y  voy a poner el gozo mío en tu corazón”.  Así que los que no tuvieron una buena infancia, prepárate porque Dios te va a restaurar la capacidad de alegría, de divertirte, y de jugar otra vez.

El primer milagro que hace Jesús no fue sanar a un ciego, no fue sanar a un paralítico, fue en un casamiento, en una fiesta, se acabó el vino; si se acababa el vino, se acababa la fiesta y ¿qué hizo el Señor? multiplicó el vino.  Ahora ¿qué hace uno en una fiesta? ¿Por qué una fiesta es una fiesta? Porque juega, porque se divierte, porque ríe.  Entonces el Señor vino y dijo: Esta fiesta no se va a terminar, voy a darle el milagro que necesitan para que sigan divirtiéndose.  Dios va a soltar milagros celestiales para que la fiesta continúe, para que la alegría se te restaure, para que vuelvas a jugar, para que mires para atrás y digas: “Sí, se me pasó en lo natural, pero Dios me ha restaurado en lo emocional y en lo espiritual, porque volveré a jugar y a reírme otra vez”.

Kevin Lema, es un autor americano, tiene un montón de hijos, toda su familia sirve a Dios, una vez le preguntó un discípulo: Pastor ¿por qué toda tu familia sirve a Dios? ¿Cuál fue el secreto? Y Kevin Lema le dijo: Yo siempre cultivé placer en la familia, la diversión, porque yo sé que a ellos les podrá pasar lo que les pase, se podrán ir donde se quieran ir, pero siempre volverán a casa, porque en casa yo sembré alegría.

Tenemos que volver a sembrar el gozo del Señor en nosotros.  Tenemos que recuperar otra vez, la capacidad de jugar.  Infancia es capacidad de reír.

Segundo: Etapa de la Adolescencia.  ¿Qué pasa en la adolescencia?  La adolescencia es la etapa de la amistad.  Lo más valioso para un adolescente son los amigos, todo el día, mensaje, llamadas, twiter, facebook, salen con los amigos, estuvieron todos los días juntos, llegan a casa y te piden plata para volver a salir con los amigos, porque en la adolescencia aparece el corazón que se llama amistad.  Hay gente que tuvo una herida en su adolescencia, no pudieron tener amigos, no pudieron tener amigas.  Dicen que cuando uno entra en la adolescencia, pierde varias cosas, primero pierde el cuerpo infantil, de pronto el niño crece, la niña crece, pierden a los papas de la infancia que eran idealizados, ahora te dicen: No servís para nada, te separaste de papá, a mi no me van a manejar porque….., y te empiezan a criticar porque ahora aparecen los amigos, la opinión de los amigos es la voz inspirada del Espíritu Santo, y aparece la amistad.  ¿Qué pasaba cuando vos criticabas a los amigos de tu hijo? Perdías como en la guerra.  Entonces, Dios tiene que restaurar, para los que no han pasado una buena adolescencia, otra vez la capacidad de que tengan amigos.  Hay personas que no pueden relacionarse con nadie.  Hay personas que siempre están criticando al otro, demandando al otro, buscándole el defecto al otro porque no tienen la capacidad de relacionarse.

Tercero: La Juventud-Adultez.  Dejamos la adolescencia.  ¿Cuándo una persona se hace joven? Cuando deja la adolescencia e incorpora el mañana.  Cuando dice: Quiero proyectarme en algo.  Es decir, que la etapa de la juventud-adultez, es la etapa de la conquista, de los proyectos, de los sueños.  Uno quiere prosperar, quiere soñar, quiere avanzar, quiere lograr cosas, tiene metas, ese es el corazón.  Pero ¿Qué pasa cuando el enemigo te lastima en ésta etapa? Entras en depresión, ya no tenés sueños, no querés lograr nada, estás esperando morirte.  Pero Dios en ésta etapa nos va a restaurar el corazón soñador para que volvamos a pelear otra vez.

Eso le pasó a una mujer en la Biblia, llamada Ruth, quedó viuda, había perdido todo, ella fue a recoger espigas del campo y cuando el dueño del campo la vio, le dijo: tú eres una mujer chajil, que en hebreo quiere decir una mujer guerrera, fuerte, valerosa, esforzada, intrépida y poderosa.  Porque ésta mujer perdió al marido, perdió la casa, perdió finanzas, pero Dios le restauró las fuerzas para volver a soñar, para volver a pelear, para volver a batallar, y Dios hoy te va a restaurar, yo no sé qué perdiste en ésta etapa, pero Dios te va a dar su chajil, te va a dar las fuerzas celestiales para que vuelvas a soñar grande otra vez.

Hay gente que no tiene ganas, les castraron las ganas.  Dios te va a restaurar las ganas, vas a tener ganas de prosperar, ganas de viajar, ganas de vestirte mejor, ganas de crecer, ganas de cambiar de casa, ganas de conocer gente nueva, ganas de prosperar, ganas y ganas y ganas que antes no tenías, Dios te las va a restaurar.
Cuarto: La etapa de la vejez.  ¿Cuál es el corazón de la vejez? La sabiduría.  La vejez tiene mala prensa, se dice, viejos son los trapos. En los cuentos, la bruja ¿es joven o vieja? Vieja.  Y el hombre de la bolsa, ¿es joven o viejo? Es viejo.  ¿Cuándo te sentiste viejo por primera vez?

•    Cuando te trataron de usted.
•    Cuando le guiñaste el ojo a una mujer, y ella te dio el pañuelo para que te saques la basurita del ojo.
•    Cuando los regalos de tu cumpleaños son, crema para arrugas, pegamento para dientes postizos, tinturas para el pelo y bastón de madera importada.
•    Cuando te dijeron un piropo y ahí levantas un monumento y pasas cada tanto para recordarlo.
•    Cuando tenés en tu mesita de luz, remedios, remedios, remedios….
•    Cuando tu agenda empieza con Dr. Dr. Dr.
•    Cuando cuidas tu jardín, porque es la parte más importante de tu vida.

El fin de la vida no es la vejez, el fin de la vida es la muerte; la vejez es una etapa.  Alguien dijo: En la vida se empieza corriendo y se termina caminando; porque Dios nos arranca con fuerzas en la infancia, pero terminamos la vida caminando para que aprendamos a disfrutar del paisaje que Dios nos da.
La Biblia dice que Dios va a levantar viejos verdes, que va a hacer reverdecer, o sea te vas a llenar de sabiduría, te van a buscar por la experiencia, la madurez de la vida, para compartir la historia a tus hijos, a tus nietos.  Dios te va a investir con sabiduría celestial. Dice Joel que cuando venga el Espíritu Santo, los niños van a hablar palabras de fe, los jóvenes van a profetizar y los viejos van a tener sueños grandes y extraordinarios, porque Dios cuando viene, te restaura toda la historia.

¿Quién fue el primero en el templo que agarró a un bebito llamado Jesús?  El viejito Simeón, que tenía al lado a la profetiza Ana que tenía como 84.  Lo tomó Simeón y dijo: Gracias, Señor me puedo morir tranquilo, porque me dijiste que yo no me iba a morir sin ver la gloria del Señor.  Dios te va a dar una vejez extraordinaria, llena de gozos, llena de sueños y llena de amistades y llena de sabiduría, porque cada estación va acumulando todas las estaciones.  Así queremos a la gente de la cuarta edad en este ministerio.  Soñando, peleando, batallando y con sabiduría celestial.

¿Cuántos conocen viejas quejosas, sufridoras crónicas?  ¿Cuántos conocen viejos que están todo el día con la pantufla?  ¿Cuántas conocen viejas sexópatas?

Hoy vamos a orar por la etapa en tu historia que está lastimada, en tu infancia: la capacidad de jugar.  En tu adolescencia: La capacidad de amistad.  En tu juventud-Adultez: la capacidad de conquistar y en la vejez: la capacidad de tener sabiduría.

Primero: “Cada etapa tiene su encanto y la voy a disfrutar”.  No hay una etapa mejor que otra.  Es mentira que la adolescencia es la mejor etapa de la vida.  Todas las etapas tienen sus cosas buenas.  Tenemos que aprender a descubrirlas y a disfrutarlas.  Por eso tenemos que agarrar esa culpa religiosa que nos metieron; y esa culpa que nos metieron por la cultura; y esa culpa que nos metieron por casa y tirarlas al mismo infierno y decir: Yo voy a disfrutar, si estoy en la niñez, mis hijos van a disfrutar de la niñez; si estoy en la adolescencia, la voy a disfrutar; si estoy en la juventud, la voy a disfrutar;  y si estoy viejo, voy a ser un viejo lleno de sabiduría y lo voy a disfrutar también.

Segundo: “Voy a recuperar las cosas que no viví en las etapas anteriores”.  Si vos no jugaste mucho en tu infancia, volvé a jugar, recupéralo, Dios te lo va a restaurar, pero vos tenés que poner tus ganas, también.  Si no tuviste amistades, no sabes relacionarte con los dos sexos, decile: Señor, yo voy a recuperar eso, porque yo quiero tener un montón de amigos.  Si no tuviste sueños, volvé a soñar, recupera esa pasión y si eres una vieja quejosa, un viejo quejoso decile: No Señor, voy a poner juego, amistad, conquista y voy a hacer una vieja sabia, un viejo sabio.  Porque dice Salomón que las canas son corona de la vejez.

Entonces ¿Qué tenemos que hacer? Seguir creciendo.  ¡Voy a seguir creciendo porque Dios tiene nuevas bendiciones para mí, en lo financiero, en lo afectivo, en las relaciones interpersonales, en la vida espiritual, en la familia, para la salud! ¡Nuevas Bendiciones!
María Magdalena, siete demonios le había sacado Jesús, y fue a la tumba ese día bien temprano de madrugada y cuando llegó a la tumba, ¿para qué fue a la tumba? Para ungir un cadáver ¿y con quién se encontró? Con el Cristo resucitado.

Vas a ir buscando una cosa y vas a venir con nuevas bendiciones.  El milagro más maravilloso de la historia, te lo vas a llevar para tu casa, parecía que ella iba a ungir un cadáver y terminó ella siendo ungida por el Cristo Resucitado.  Vas a ir a pagar la deuda y vas a volver bendecido; vas a ir al médico y vas a volver con el diagnóstico: Sano.  Porque el Cristo Resucitado se te va a manifestar.  “Nuevas Bendiciones”.
José soñó que iba a ser gobernador de Egipto y después de 30 años más o menos, se hizo gobernador de Egipto y ¿sabes quienes lo vinieron a ver? Los hermanos, los que lo habían tirado en el pozo, hacía 30 años, por envidia, y cuando llegaron ¿por qué llegaron a José, en Egipto? Porque no había para comer, los hermanos le dijeron: Necesitamos comida y José los vio y los reconoció, pero los hermanos de José, no lo reconocieron. Ahí hay algo glorioso ¿Sabes por qué no lo reconocieron a José? Porque José había crecido.

La gente no te va a reconocer, vos sí los vas a reconocer a ellos, porque ellos, tus enemigos, van a quedar igual que antes, van a quedar estancados, pero vos vas a crecer.  La gente te va a mirar y va a decir: ¡No puede ser! ¿vos sos el sanado, el restaurado, vos el prosperado? Si yo te dejé la última vez en un pozo.  Me dejaste en un pozo, después me mandaron a la cárcel, pero terminé en el palacio porque Dios estaba conmigo.  Y Dios es un Dios que da Nuevas Bendiciones.
¿Cuántos tienen un familiar enfermo? Decí: Se viene una nueva bendición.  ¿Cuántos tienen deudas? Se viene una nueva bendición.
Nehemías era mozo del Rey, y un día viene Dios y le dice: Se terminó de mozo, cambio de trabajo; ahora vas a ser constructor de mi ciudad.  Viene una palabra profética sobre tu vida que va a cerrar una etapa.  Hay etapas viejas que se están cerrando y terminando en tu vida, porque el Dios que te llamó, te va a liberar los dones para que construyas las cosas más maravillosas de toda tu vida.  No te vas a morir de mozo, te vas a morir liberando la gloria de Dios dentro de ti.

¿A cuántos les gusta la ropa? Nueva ropa.  ¿A cuántos les gustan los muebles? Nuevos muebles.  Dice Isaías: Se viene el ungido de Dios; después viene Jeremías: Se viene el ungido de Dios; después viene Ezequiel: Se viene el ungido de Dios; pasan 300 años y aparece un señor llamado Ciro, era un pagano, para la gente era pagano, pero para Dios era ungido.  La gente te va a ver como pagano, te van a llamar apóstata, brujo, pero para Dios vas a ser un ungido y ¿sabes qué hizo este rey Ciro?  Agarró todas las vasijas que se habían robado al pueblo de Dios y las devolvió.

“Dios va a levantar a una persona que te va a traer otra vez a tu mano, todo lo que el enemigo te robó, para muchos pagano, para Dios ungido, porque te va a terminar bendiciendo.  Porque Dios hace cosas nuevas, como quiere, cuando quiere, de la manera que quiere, pero que las hace, las hace.  Dios te va a restaurar de una manera nueva porque nuevas son sus misericordias cada día”.
¿Sabes cuántas resurrecciones hay en el Nuevo Testamento?  Cuatro.  La primera resurrección de Jesús: una nena. Dios va a resucitar su infancia.  La segunda resurrección, un adolescente, hijo de una mujer viuda.  La tercera resurrección: un joven llamado Lázaro y la cuarta: la de nuestro Señor Jesucristo.

No importa lo que se ha muerto en alguna etapa de tu historia; acá hay gente con depresión, porque cuando miran para atrás dicen: Me faltó esto, no viví esto, no pude con esto.  No puedo volver para atrás.  Vos no podes volver para atrás, pero el Espíritu Santo puede volver para atrás, cerrar esa etapa y darte hoy, todo lo que no has vivido para atrás, porque en Dios todas las cosas son hechas nuevas.
María Magdalena, la de los siete demonios, va a ungir un cuerpo, mira por la tumba y ve dos ángeles sentados y empieza a llorar: me robaron el cuerpo y los ángeles le dicen: ¿por qué lloras? La mujer pega la vuelta y ve a Jesús, piensa que es un jardinero, ¿sabes por qué ella vio un jardinero? Porque el primer pecado de la humanidad sucedió en un jardín, el jardinero era Adán y Eva, pero ahora hay un nuevo jardinero, llamado Jesús que es el último Adán, el primero trajo el pecado y el último trajo la salvación, y cuando la ve le dice el Señor: ¿Por qué lloras? Se han robado el cuerpo de mi Señor, ¿lo tenés vos? ¿Dónde está? lo voy a ir a buscar.  Y Jesús le dice: “¡María!” y cuando le dice María, ella despierta y deja de llorar.

El Señor se te va a aparecer, en medio de la lágrima, en medio del dolor para decirte que la etapa de la crucifixión y de la muerte se ha terminado.  Para decirte: hoy yo pongo un punto final a tu historia y comienza un nuevo capítulo; pero en este capítulo yo estaré resucitado, caminando contigo.

David, era pastor, estaba con las ovejas. Viene el profeta, llega a su casa y dice: Vengo a ungir al Rey.  El papá orgulloso le pone su mejor hijo, el más grande delante de él, el profeta lo va a ungir y dice: no, este no es.  Va a ungir a otro hijo y le dice: no, este no es. Y así sucesivamente, entonces lo mira el profeta Samuel al papá y le pregunta: ¿Hay algún hijo más? ¡No! el profeta: ¿Seguro?, el papá: Ah, Sí, hay uno detrás de las ovejas, el más chico.  No lo quería.  Y el profeta dice: no nos vamos a sentar a la mesa hasta que él venga acá.
Nadie se va a sentar a la mesa hasta que vos seas ungido por Dios para las cosas grandes que Dios te ha llamado.

Y cuando viene David, ¿sabes qué hacía David con las ovejas? Tocaba canciones y armaba canciones “Jehová es mi pastor, nada me faltará, en lugares delicados, Él me hará descansar”, y entonces lo llaman a David, estaban todos de pie y dice: ¡Acá está el Rey! Y David no entendía nada, y cuando el profeta lo unge como rey se sientan a comer y cuando David se sienta, se sientan todos.
Vos sos autoridad espiritual en tu casa, toma tu silla, no para mandar, sino para ser autoridad de fe, acá hay alguien que está ungido por Dios, para traer paz y bendición a la ciudad y se sentaron y David volvió y terminó la canción: “Pondrás una mesa delante de mis enemigos y yo comeré”.

Acá va la revelación: La venganza de Dios no es sacarte a tus enemigos, es bendecirte delante de ellos, para que ellos vean que vos estás comiendo del Señor.
Dios no va a sacarte a tus enemigos, te va a dar la mesa en presencia de tus angustiadores.  Por eso cuando David volvió, terminó el Salmo 23 “y pones una mesa frente a mis enemigos, unges mi cabeza con aceite y el bien y la misericordia me seguirán”.

¡Dios te va a ungir para cosas grandes delante de tus angustiadores!

Jesús había muerto hacía tres días y había resucitado y viene una mujer llamada María Magdalena, que le había sacado siete demonios, entonces ella ¿qué hizo?, dice el texto bíblico que se levantó muy de madrugada; a ésta mujer no le importó la hora, mientras otros dormían, ella no dijo: voy a esperar hasta mañana a la mañana, ella no pudo dormir, mientras otros estaban en su cama esperando el amanecer, ella ya estaba en camino para ir a ungir el cadáver del Señor, no le importó la hora.  Cuando ella está yendo con otras mujeres para la tumba, no dice: ¿Y cómo voy a mover la piedra, si hay una piedra de dos toneladas? O sea que a ella tampoco le importó el obstáculo, ellas mientras iban decían :cómo vamos a mover la piedra?, no tengo ni idea, pero tampoco importa, la piedra se va a mover.  Cuando ella llega ve la piedra movida y dice: se robaron el cuerpo, entonces mira, están los dos ángeles que le dicen: ¿por qué lloras? Se robaron el cuerpo.  Se da media vuelta, está el Señor, ella no lo reconoce y le pregunta: ¿Dónde está el cuerpo de mi Señor, para que lo vaya a buscar? O sea, a ella no le importó cargar un cadáver y volverlo a traer a la tumba.  Yo quiero que vos te imagines eso.  A esa mujer no le importaba nada, no importa dónde está, yo lo voy a traer otra vez, quiero que la imagines, cargando el cadáver del Señor, 3 días que había muerto.  Pero a ella no le importó el horario, no le importaron los obstáculos, no le importó cargar un cadáver y Dios se glorificó, porque a Dios le encanta la gente que no le importa nada, porque ella lo único que le importaba era volver a ver al Señor.  Y ¿Qué hizo el Señor? La premió con la mejor noticia de toda la historia de todos los tiempos que es “¡Ha resucitado!”.

Dios le va a dar a la gente, que lo único que le importa es buscar del Señor, le va a dar buenas noticias para que compartan con todo el mundo y alegren el corazón de mucha gente.
Lo segundo, te va a remover la piedra, te va a sacar los obstáculos, porque a la gente que dice: Señor, no me importa nada, me importas tu en primer lugar.  El Señor va a mandar a sus ángeles y te va a mover la piedra de la deuda, la piedra del cáncer, la piedra de la enfermedad, la piedra del maltrato, la piedra de las heridas, porque Dios te va a remover con los ángeles del cielo todos los obstáculos que impiden que tengas un encuentro con Él.

Lo tercero que le dio a ésta mujer es una gloria nueva de Cristo, porque cuando ella lo vio no lo reconoció, porque Cristo estaba transfigurado, estaba con un cuerpo glorificado, a pesar de que estaban las marcas.  Toda la Gloria de Dios estaba en Él, en su plenitud, con un cuerpo eterno glorificado.  Entonces cuando Jesús le dice: ¡María! Y ella le dice: ¡Maestro!, dice el texto que ella lo abraza, literalmente lo agarró para no soltarlo, y Jesús le dice: no, no, no, me tenés que soltar, porque ya no soy el mismo de antes, antes yo caminaba contigo, ahora voy a caminar en ti y mi Espíritu Santo va a venir para completar la tarea, o sea que ella recibió una nueva revelación del Señor.

Dios se te va a revelar.  Dice que un día un cuervo le traía comida a Elías.  A veces Dios viene como un cuervo.  A veces viene como un buen samaritano que levanta al enfermo.  A veces aparece como un jefe.  Dios se revela de distintas maneras.  Y Dios se te va a aparecer de una manera que nunca jamás habías visto de Él ¿Por qué? porque al que mucho se le perdona, mucho ama.  Y el que mucho ama al Señor, el Señor le restaura la historia.  Jesús le dijo: “María te sané del pasado siete demonios, te sané del presente de tu dolor de verme en la cruz, pero te sano del mañana, porque vas a llevar esta noticia primero a Pedro y después a todo el mundo, que ¡Jesucristo ha resucitado! Y gracias a ese grupo de gente, hoy nosotros estamos acá y gracias a esta mujer, hoy vamos a recibir el espíritu que tuvo esta mujer fuerte y valiente para decir: Si Dios te sanó en el pasado, te va a sanar del presente doloroso y si te sana del presente, te va a sanar del mañana y saldré con la noticia más grande de toda la historia de mi boca”.

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