“Cualquier
movimiento, cualquiera que sea su causa, es creador.” Edgar
Allan Poe.
Hay
un libro llamado MEGATENDENCIAS 2010 cuya co-autora Patricia Aburdene
nos dice: “vivimos en una época de gran incertidumbre. ” la constante amenaza
del terrorismo, dos guerras recientes, desempleo, planes de jubilación
fracturados y ahorros perdidos” nos generan una inseguridad externa, en el
medio social en que vivimos, razón por la cual “nos vemos forzados a buscar
dentro de nuestra propia alma y corazón nuevas respuestas y nuevas directivas…
tal es la razón por la cual el poder de lo espiritual es probablemente la mayor
mega tendencia de nuestra era.”
Para
nadie es un secreto, lo que acontece en nuestro mundo hoy en día, vivimos una
de las épocas más inciertas donde lo único seguro es el cambio.
Es
probable que tú estés atravesando cambios en tus relaciones, estés en medio de
un divorcio, estés desempleado, o estés atravesando una crisis financiera. Tus
expectativas están por el piso, has perdido las ganas de bailar por un sueño.
Has pensado:
“Dios se olvidó de mi.”
“no
puedo…” Estoy
muy viejo
“no
hay nada que hacer…” Esto se lo llevo quien lo trajo
“no
hay en quien confiar…”
“no
me animo…”
“no
tengo…”
Tengo
buenas noticias para ti, escucha lo que dice la Biblia en Lenguaje Sencillo:
“Tú
cambiaste mi tristeza y la convertiste en baile. Me quitaste la ropa de luto y
me pusiste ropa de fiesta,” (Salmo
30:11)
La
tristeza es una de las caras que más abundan en esta época, muchas personas
viven en temor, desanimo, desesperación, angustia, entre otras. Viven con
temor al futuro, no quieren emprender negocios, no quieren comprometerse en una
relación, tienen miedo a que las cosas salgan mal otra vez…
Están con ropa de luto completamente
paralizados sin llegar a ver la luz al final del túnel, ven las crisis como
problemas y no como oportunidades que la vida les brinda.
Cuenta un relato árabe:
Un
hombre encontró en un baúl, un retazo de una preciosa tela que pertenecía a sus
antepasados. Aquel baúl siempre había estado en el desván pero nuestro hombre
no tuvo curiosidad por ver lo que contenía hasta el día en que decidió
cambiarse de casa y tuvo que efectuar los embalajes para la mudanza.
Como
entre los de su familia era costumbre llevar turbante quiso hacerse uno con
aquel tejido, pero por más que lo intentó no lo logró. Los frustrados intentos
le dejaron muy pensativo y preocupado:
O
su cabeza era demasiado grande o sus predecesores tenían “poca cabeza”. Sin
darle más vueltas al asunto decidió sacarle partido a aquella herencia y llevó
el retal al mercado para venderlo en la habitual subasta de los sábados.
Una
vez comenzada la subasta nuestro hombre comenzó a ver, con creciente malestar,
como el subastador encaminaba la tela y las ofertas iban subiendo más y más.
Consideraba que estaban sobrevalorando el tejido, y no quería engañar a sus
vecinos.
Su
desasosiego llegó al límite cuando se dio cuenta que la persona que hasta
entonces había hecho la oferta más alta, era un erudito profesor, muy valorado
por sus aportaciones intelectuales en la comunidad. ¡Seguro que un hombre
poseedor de tanto conocimiento debe de tener una cabeza más grande que la mía,
así que tampoco podrá hacerse un turbante con el trozo de tela de mis
antepasados!
No
puedo tolerar este engaño, pensó. Así que se acercó furtivamente al profesor y
le murmuró al oído: ¡No vale la pena comprar esa tela, es demasiado corta para
un turbante!
El
profesor al escucharle volvió hacia él su rostro y con mirada de asombro le
respondió: ¿En “qué cabeza cabe” que quiera hacerme un turbante con esa
reliquia? Voy a enmarcar ese valioso tapiz y colocarlo en un lugar destacado de
mi estudio para tener siempre presente la leyenda que lleva bordada: Todo tiene
su valor pero hay que saberlo reconocer.
Quizás
tú puedas ser como ese hombre que no supo reconocer el valor del tapiz. Muchas
veces no reconocemos nuestros talentos, recursos y nuestras posibilidades.
Somos muy hábiles para limitarnos a nosotros mismos, llegamos a contarnos
cuentos que paralizan nuestras acciones.
No nos damos cuenta de todo el potencial con
el cual Dios nos ha creado, desconocemos todo el poder que opera en nosotros y
votamos nuestra herencia con cada uno de los pensamientos negativos que llegan
a nuestra mente.
“No
escondas tus talentos, fueron creados para ser usados. ¿Para qué serviría poner
un reloj de sol en la sombra?” Benjamín Franklin
Hoy
es el mejor día para comenzar a ser la persona que Dios quiere que usted sea.
No podemos evitar las cosas que ya pasaron ni sus consecuencias, pero no
tenemos por qué renunciar a nuestros sueños ni resignarnos como si no hubiera
nada que hacer o como si estuviera todo perdido.
Deja de esconderte y sal a bailar, es
tiempo de adaptarnos al cambio, tiempo de anticipar al futuro y marcar nuestro
destino. El destino es una elección personal, es el lugar donde tú quieres
estar.
Sal
a bailar por tus sueños, Tú puedes intentarlo de nuevo. No te des por
vencido.
Este
es un tema para incrementar nuestro liderazgo por:
Org.
Hacia la Cima 777

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