“Luego, como seguían preguntándole, se enderezó y les dijo: Aquel de
ustedes que no tenga pecado, que le tire la primera piedra”. Juan 8:7
Somos ligeros al acusar o señalar a alguien por lo que parece ser o por lo
que hemos escuchado y muchas veces nos hemos levantado como jueces creyéndonos
tan puros, santos y con calidad moral para hacerlo como si nosotros mismos
nunca hubiésemos fallado.
Y es que es muy fácil señalar, juzgar y acusar a otros, sobre todo cuando
no tenemos la capacidad de mirarnos a nosotros mismos cuando sabemos que
soterradamente hemos hecho o estamos haciendo cosas peores.
Es importante que tengamos claro que
para Dios no hay pecados grandes ni pequeños, no hay mentiras blancas ni
piadosas, para Dios es el Pecado es PECADO. “Por lo cual eres inexcusable, oh
hombre, quienquiera que seas tú que juzgas; pues en lo que juzgas a otro, te
condenas a ti mismo; porque tú que juzgas haces lo mismo”. Romanos 2:1
Pretendemos ocultar nuestros pecados
bajo un manto de falsa humildad diciendo que somos de la carne y que podemos
fallar, pero no somos capaces de humillarnos delante de Dios y llamar nuestro
pecado por su nombre. Son pocos los que estamos dispuestos a reconocer que aun
estamos luchando con áreas de nuestras vidas que no hemos podido rendir
completamente a Dios porque sencillamente nos resistimos a entregarlas, por eso
vemos que aunque nos esforzamos por cambiar, mantenemos aun pecados ocultos que
no queremos que salgan a la luz.
Para poder tener una vida de comunión con Dios es necesario reconocer
nuestros pecados, confesar los y arrepentirnos de corazón. “El que encubre sus
pecados, no prosperará: Mas el que los confiesa y se aparta alcanzará
misericordia”. Proverbios 28:13
Si estas esperando que un día Dios descienda para quitarte aquellas cosas
que están afectando tu vida y que sabes que son pecado delante de Él, estás
perdiendo tu tiempo y engañándote a ti mismo, porque Dios nunca va a venir
sobre ti para quitarte nada porque esa es una responsabilidad exclusivamente
tuya.
“En cuanto a la pasada manera de
vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos
engañosos”. Efesios 4:22 Dios ha hecho provisión para todos nuestros pecados
(pasados, presentes y futuros) a través del sacrificio perfecto de su hijo en
la cruz, pero si queremos salir de un vicio, un pecado, un sentimiento de
maldad o alguna relación que solo trae despropósito, debemos dar el paso y
decidir voluntariamente renunciar a aquello que nos mantiene esclavizados.
Si Dios nos ha dado a través de su Palabra la manera en como levantarnos de
la culpabilidad y la acusación de gente que se cree perfecta, porque no nos
humillamos delante de Cristo para que El mismo le diga a los que nos acusan:
ALGUIEN PUEDE TIRAR LA PRIMERA PIEDRA?. “Si confesamos nuestros pecados, El es
fiel y justo para perdonarnos los pecados y para limpiarnos de toda maldad”. 1
Juan 1:9
“Pero yo os digo la verdad: Os
conviene que yo me vaya; porque si no me fuera, el Consolador no vendría a
vosotros; mas si me fuere, os lo enviaré. Y cuando él venga, convencerá al
mundo de pecado, de justicia y de juicio” Juan 16:7-8
Hoy por hoy habemos muchos en estas situaciones con
circunstancias que lo hacen ver mal delante de los demás unas construidas por
uno mismo y otras infundadas o creadas por cosas colaterales o ajenas.
Hoy si decidimos acudir a Jesús y arrepentirnos de
nuestra vana manera de vivir y pedirle que ya no queremos ser iguales, El
mandara a su Santo Espíritu a reargüir nos de pecado y recibir del, el perdón,
aunque los demás nunca olvidaran tu pasado o tus errores, siempre los tendrán presentes
aunque el tiempo sea largo en el pasado.
Solo Dios nunca recuerda el pasado si no se enfoca en
tu hoy y tu futuro, y por eso Jesús subió a la cruz para darnos esa
oportunidad.
Este es un tema para compartir de Org. Hacia La Cima
777
Email. byron.g.cano@gmail.com

No hay comentarios:
Publicar un comentario