3 cosas que hacer a lo
largo de la vida
Lucas 2:25-32 Ahora bien, en
Jerusalén había un hombre llamado Simeón, que era justo y devoto, y aguardaba
con esperanza la redención de Israel. El Espíritu Santo estaba con él y le
había revelado que no moriría sin antes ver al Cristo del Señor. Movido por el
Espíritu, fue al templo. Cuando al niño Jesús lo llevaron sus padres para
cumplir con la costumbre establecida por la ley, Simeón lo tomó en sus brazos y
bendijo a Dios: «Según tu palabra, Soberano Señor, ya puedes despedir a tu
siervo en paz. Porque han visto mis ojos tu salvación, que has preparado a la
vista de todos los pueblos: luz que ilumina a las naciones y gloria de tu
pueblo Israel.»
Simeón tenía ochenta años y fue al templo y le dijo, no te vas a morir sin ver
al salvador del universo. Y Simeón tomó a Jesús y le dio gracias a Dios. Y le
dijo, Señor, ya me puedo morir tranquilo, porque he visto al salvador nacer
para traer bendición a esta tierra.
El primer mito que te quiero hablar, un mito diabólico, perverso, es que vejez
es igual a enfermedad. Hay gente que cree que cuando uno envejece, lo único que
va a hacer es vivir enfermo, vivir con los médicos y eso se transforma en una
profecía auto cumplida, porque si estás esperando quedarte enfermo, enfermo vas
a terminar.
Y leí que el 2% solamente de los ancianos están en geriátricos. El 10% de los
ancianos solamente dependen de otra gente, pero el 65% puede manejarse por su
propia cuenta. Ya llegar a viejo es una bendición. Simeón tenía ochenta años.
Porque o te morís joven o llegas a viejo. O sea que llegar a viejo es una
bendición.
Ayer hablaba con una de las enfermeras de la iglesia y me decía, veinte años,
treinta años, nos hace ver muerte súbita. Hoy la muerte aparece fuertemente en
la mediana vida. Por eso cuando hacen las pirámides de población ponen pocos
ancianos arriba, porque llegan pocos. O sea que llegar ya es una bendición.
Cuando creemos que vejez es igual a enfermedad, eso lo creemos y la fe nos
prepara negativamente para que nos vaya mal.
Segundo mito, más perverso todavía, es que en la juventud se tiene todo.
Entonces, la vejez es un estado de dolor, porque la juventud es lo más lindo de
la vida. ¿Qué dice mucha gente, parezco un muchacho de veinte, de treinta años?
¿Y qué les pasa hoy a los chicos con este mito? Viven la vida loca.
Porque si la juventud es la etapa más linda, hay que gastar todos los años con
la droga, con la vida loca, con el sexo, con lo que fuese, porque una vez que
se te acabe esa etapa, te va a venir el dolor. Y esta mentira dice que hay sólo
una etapa donde podemos ser felices.
Y la Biblia nos enseña que cada etapa de la vida tiene su encanto. Ser niño es
lindo, ser adolescente es lindo, ser adulto es lindo y ser anciano también.
Cada etapa tiene su encanto. Lo importante es no anclar en ninguna etapa porque
la vida es un camino de una sola mano y una vez que uno va para adelante no se
puede volver atrás.
Tercer mito, después de los 40 ya estás viejo. No estamos viejos después de los
40, en realidad es después de los 30. A partir de los 30 ya nuestro cuerpo
empieza a envejecer. No es a partir de los 30, es que desde que nacemos estamos
envejeciendo. Es mentira que uno se despierta un día y dice, uy, estoy viejo.
Es que uno no se da cuenta, como tampoco uno despierta y dice, estoy joven.
Porque cada día vamos creciendo. La vida no empieza a los 40, la vida empieza
cuando decidimos que empiece.
Simeón tenía 80 años, pero él estaba en el templo de Dios, porque para Dios no
importa la edad, importa que sigas adelante con los proyectos que él ha puesto
en tu corazón.
Escuchaba a un médico muy famoso que decía que en el mundo el 15% de la
población son ancianos. Y ese 15% consume el 40% de los medicamentos de las
farmacéuticas.
Y este médico, muy famoso, decía ¿por
qué necesitan meter que vejez es igual a enfermedad? Porque necesitan que la
gente consuma remedios, porque ahí se mueve mucho dinero. Y no estoy diciendo
que no hay que tomar remedios. Estoy diciendo cómo a veces nos mienten y nos
engañan con determinadas creencias.
Y tenemos jóvenes que viven la vida loca, porque le tienen miedo a la vejez y
ancianos que se deprimen y dicen, ay la vida no tiene ningún sentido para mí.
Por eso mucha gente mayor dice, en mi época no era así, no, esta es tu época.
En mi época, como si la época fuera la de antes. Nuestra época es la de ahora,
no importa la edad que tengamos. Hoy estamos acá y tenemos que aceptar las
limitaciones que el cuerpo nos pueda poner, pero nunca perder los proyectos que
Dios nos ha dado, porque los sueños de Dios siempre son eternos.
Esta semana estuve mucho, mucho con el Señor mirando para adentro, pensando
mucho, reflexionando mucho y el Señor me dijo estas tres palabras que quiero
que las guardes en tu corazón. Son tres cosas que las tenemos que hacer. Las
tienen que hacer los niños, los adolescentes, los jóvenes y los viejos.
Crecer. Simeón tenía ochenta años. Era justo y devoto. Primera cosa, crecer en
ser buena gente. Necesitamos ser buena gente. No importa la edad, que Dios nos
vea justos y piadosos, que nos vea buena gente y eso para toda la vida.
Leía de una chica que se encontró con una compañera de la secundaria, veinte
años que no se veían. Y le dijo, ¿te acordás de la secundaria? Ven a casa y así
cenamos. Así que la invitó a la chica a cenar a la casa y estaba el marido. Te
presento a mi compañera, hacía veinte años que no nos veíamos. Empezaron a
charlar durante la cena.
Yo hago Reiki, le dice el marido de la mujer. Yo también hago Reiki. Empezaron
a hablar de Reiki. Entonces el hombre le dice a la esposa, querida, ¿por qué no
vas a la otra habitación a ver el noticiero y me voy a ir a la habitación del
nene que no está dos horitas, que le voy a hacer Reiki a tu amiga? Bueno. Se
llevó a la amiga y a las 2 horas la chica sale rápido, se va. El hombre sale,
se abrocha la camisa. Aceme un café que me voy a dormir.
Después de tres semanas la mujer se da cuenta. Dice, él se acostó con mi amiga.
Y no podía entender cómo me mandó a mí, y yo tonta, me fui a la habitación.
Recién la conoce. A ella hace veinte años que no la veo y se acuesta con mi
marido y en mi misma casa, en la habitación de al lado.
Eso es maldad. Por eso Dios va a levantar un pueblo que va a brillar, porque
vamos a ser un pueblo santo delante del Señor. Claro que nos equivocamos, claro
que hacemos tonterías, pero Dios va a ver a la gente justa y piadosa, la gente
que dice, Señor, yo voy a crecer, porque voy a marcar la diferencia. Los demás
que hagan lo que quieran. Yo voy a ser una luz en medio de la oscuridad. Eso se
llama ser buena gente. Ser buena gente.
A veces la peor gente son los religiosos. ¿Qué quiere decir ser buena gente?
Limpiarnos, limpiar las emociones. Leí que un médico decía que tener un
problema guardado durante muchos años en el corazón puede desencadenar un
cáncer o Alzhéimer. Gente que guarda problemas, año tras año, tras año y no lo
terminan de resolver. Eso estalla en el cuerpo.
Por eso hoy vamos a crecer y eso quiere decir que todo problema que venimos
arrastrando lo vamos a resolver en este año. No va a haber nadie en los capítulos
de FIHNEC que arrastre problemas de pareja, problemas económicos. Hay gente que
ha sufrido durante años pero yo te profetizo que en este año se termina todo
problema porque vas a crecer en paz.
Crecer.
Crecer quiere decir limpiar las emociones. Esta semana vamos a ir a casa,
limpiamos la casa. Yo saqué camisas, corbatas, libros, cosas. Vas a ir esta
noche a tu casa, mañana y vas a limpiar tu casa. Todas las cosas viejas, las
cosas rotas, las cosas que no usas, todo lo vas a sacar de tu casa, porque tenemos
que aprender a limpiar.
Limpiar quiere decir limpiar los problemas, cancelarlos, expresar las emociones
positivas. Hay gente que se enferma no porque guarda cosas negativas, sino
porque no expresa la alegría. Hay gente que no expresa la victoria Hay gente
que no expresa la sonrisa. Y esas emociones positivas si las guardamos nos
estamos enfermando.
Por eso en los capítulos podemos gritar,
silbar, y mucha gente es sanada. Tenemos que crecer.
Una vez estaba Mike Murdock y le venía un pecado viejo a la mente. Y el diablo
le decía, mira lo que hiciste. A la otra semana le venía el mismo recuerdo, que
había un pecado que había hecho hace años. Mira lo que hiciste. Y vos que decís
que sos cristiano. Mira lo que hiciste. Y no aguantó más el pastor Murdock y
ora a Dios y dice, Señor, ¿por qué si confesé este pecado, si ya te pedí
perdón, si pasaron tantos años, Satanás me lo recuerda? Y el Espíritu Santo le
dijo, porque se está quedando sin material para acusarte.
Yo te digo algo, el diablo se va a quedar sin trabajo para acusarte porque si
alguno está en el Señor, toda la vida es perdonada y ahora sí podemos crecer.
Porque para ser buena gente necesitamos al Espíritu Santo estar con nosotros.
Crecer.
Crecer quiere decir también limpiarnos de las palabras de la gente. Esas
palabras que guardamos, mira lo que me dijo, mira cómo me trató. Una vez había
uno que estaba mal, mira lo que me dijo y dice que el papá le dijo, te voy a
enseñar algo hijo y lo llevó al cementerio. Y en el cementerio le dijo, insulta
a ese cuerpo que está ahí. Insúltalo más fuerte. Ahora alábalo.
Y el nene no entendía nada. Y el padre
le dijo, viste hijo cuando lo insultabas al muerto, ¿qué hizo? Nada, papá. ¿Y cuándo
lo alababas? Nada, papá. Así tenés que caminar.
Ya no vivo yo, ahora vive Cristo en mí. Y cuando te insulten, ya estás muerto.
Y cuando te alaben, ya estás muerto en Cristo. Se libre. Zacate los
pensamientos y dedícate a crecer.
Crecer. Madurar.
Me gusta como lo dice Otoniel Font. Otoniel Font dice que Elías se sube a la
montaña y pone un holocausto. Y Elías dice, el verdadero Dios que mande fuego
del cielo. Y los brujos se cortaban, manda fuego, les pedían a los dioses y no
pasaba nada. Pero Elías dice que se arrodilló y le pidió a Dios y cayó fuego del
cielo y cuando cayó fuego del cielo, Elías pensaba, ahora sí la reina Jezabel
se va a asustar. Pero la reina Jezabel no se asustó. Lo persiguió más.
Porque no es un milagro lo que necesitas para impactar a la gente, si no ser
maduro, estar firme. A Jezabel no la impactó un milagro. A Jezabel lo que la
hubiese impactado es un Elías que se ponga firme y diga, yo voy a darle para
adelante y a mí nadie me va a mover de este lugar. Hoy necesitamos Elías que se
pongan firmes y que sigan, con milagro o sin milagro, yo le voy a dar para
adelante. Crecer.
Desear. Simeón esperaba la salvación. Tenía 80 años. Él no esperaba la muerte,
no esperaba la internación, no esperaba el deceso, él esperaba algo lindo. No
tenés que perder el deseo jamás. Se desea de chico, deseamos jugar, se desea de
adolescente, rebelarse y tener creatividad, de joven, producir. Y de grande,
trascender, pero siempre hay que desear.
Siempre tiene que haber una esperanza en tu corazón.
Yo espero prosperar, espero viajar, espero
caminar en victoria, espero ver a mi familia bendecida. No mates el deseo,
porque el deseo es lo que te va a mantener con vida. Desear. Hay gente que no
desea nada, se murieron antes de morirse. Se murieron a los 30, los enterraron
a los 80, porque no desean nada, no esperan nada.
Pero Simeón tenía 80 años y dijo, no me importa la edad, estoy esperando ver la
buena mano poderosa de Dios manifestarse en mi casa, en mi templo y en mi país.
Necesitamos, Presencia, gente con ganas, que desee, que diga, quiero progresar,
quiero avanzar, quiero viajar, quiero prosperar, quiero crecer, quiero darle
para adelante.
En la Biblia no existe la jubilación. Vas a desear. Cuando el cuerpo baja, el
don se activa por dentro. Beethoven era sordo pero componía música. Porque
cuando el cuerpo por fuera te falle, por dentro el don de Dios va a seguir
vigente funcionando. Y va a traer bendición, por eso tenemos que desear.
Ponerle ganas, pasión.
Pero crecí. Cuando vino el Espíritu Santo me enseñó que hay un don más grande
que martirio, que se llama de héroe. El mártir es levantado cuando muere. El
héroe cuando está vivo. Dios te va a hacer un héroe de la fe. Mientras estés
vivo, Dios te va a honrar, te va a bendecir, vas a terminar bendiciendo a mucha
gente, Dios te va a dar deseos.
¿Sabes qué tiene el deseo? El deseo te hace ser dueño. Le decía a Gastón, ¿por
qué no hay más ballenas? Porque las matan. ¿Por qué? ¿Por qué no matan a las
ovejas? Porque las ovejas tienen dueño. ¿Las ballenas de quién son? De todo el
universo, o sea, de nadie, porque lo que es de todos, no es de nadie, porque
nadie lo cuida. Pero las ovejitas, son del pastor, nadie las va a matar. Dios
va a hacer que lo que no era de nadie pase a tus manos, seas dueño y digas,
esto es mío y le voy a dar para adelante.
Yo he orado por Fihnec para que Dios, levante a Simones que tengan ganas de
prosperar, ganas de crecer, ganas de reír, ganas de divertirse, ganas de
pasarla bien, ganas de ser felices y ganas de ser de bendición.
Crecer, desear, amar. El Espíritu Santo estaba con Simeón y me impactó eso
cuando lo leía. No dice que Simeón estaba con el Espíritu Santo, dice que el
Espíritu Santo estaba con Simeón. Y le pregunté al Espíritu Santo, Señor, ¿qué
significa eso? Y me dijo el Señor, cuando amas al Espíritu Santo, a la
presencia de Dios, la presencia está con vos y dónde vas, te sigue el Espíritu
Santo de Dios. ¿Y por qué te sigue a dónde vas? Porque lo amo. Amar al Señor
sobre todas las cosas es el primer grande mandamiento que resume toda la vida
cristiana, amar al Espíritu Santo.
Simeón tenía ochenta años y el Espíritu Santo estaba sobre él. ¿Y saben qué
hizo el Espíritu Santo? Dos cosas, primero le dijo, le reveló, le habló que iba
a nacer el salvador del mundo. Lo primero que va a suceder en este año es que
el Espíritu Santo te va a dar noticias que nunca jamás imaginaste escuchar. El
Espíritu las va a hablar a solas contigo, sueños grandes, promesas hermosas,
revelaciones maravillosas.
Simeón dijo, tengo una esperanza, espero algo grande y el Espíritu Santo le
habló y le dijo algo que jamás Simeón hubiese imaginado. Lo que no imaginabas,
los viajes que no imaginabas, la prosperidad que no imaginabas, la felicidad
que no imaginabas, las bendiciones que no imaginabas, el crecimiento que no
imaginabas, el Espíritu Santo lo va a hablar a tu vida.
No importa la edad, Dios no mira la edad. Mira el crecimiento, ser buena gente,
mira las ganas de desear cosas grandes y mira tu amor por el Espíritu Santo.
Cuando Simeón el anciano escuchó que iba a tocar, a tomar al salvador del
mundo, lo segundo que hizo el Espíritu Santo, lo movió para el templo.
Prepárate para ser movido. Antes te movía la bronca, ahora te va a mover el
Espíritu Santo. Antes te movían los problemas, te movía la deuda, te movía la
enfermedad, pero ahora te va a mover el Espíritu Santo y te va a llevar al
lugar justo, a la hora justa, el momento justo, con la gente justa para que
veas tus grandes sueños posarse en tus manos otra vez.
Crecer. Ser buena gente. Era justo y devoto. Justo para los hombres, devoto
para Dios. Ser buena gente delante de Dios y delante de la gente. Claro que nos
equivocamos todos, pero los hijos de Dios marcamos la diferencia. Dios está
levantando un pueblo de gente de verdad, que está creciendo en cosas buenas de
parte del Señor, gente que desea.
Yo deseo que este año veamos Guatemala ser llena de la gloria de Dios. Yo deseo
que este año se levanten de Fihnec los dueños de los canales de televisión y no
tenga que llamar más a un productor, sino llamarte a vos y decirte, prepárate
para las cámaras que voy para allá. Gloria a Dios.
Yo deseo que se levante gente en Fihnec que compre las radios, los canales, que
diga, Dios, acá está. Yo deseo que gente de Fihnec diga, estuve orando en el hospital y quedó
vacío por el poder de la mano de Dios. Yo estoy deseando que venga acá la gente
que no desea, que no camina, que no ve, que están con suicidio, que nadie
quiere. Ahora el Espíritu produjo el querer y el hacer por su buena voluntad.
Tercero, amar al Espíritu Santo, y acá va una que me dijo mi papá hoy. Simeón
esperaba algo grande y el Espíritu Santo le habló. Prepárate, no te van a tener
que profetizar, vas a escuchar al Espíritu Santo. Cosas lindas que nadie jamás
oyó. Pero te van a ver la cara. Yo me imagino al anciano Simeón cuando dijo,
¿voy a tener al salvador? ¿Estás seguro? Tengo 80 ya.
Y dice que lo movió el Espíritu Santo. Prepárate para ser movido, ya no por la
agenda humana, sino porque Dios va a guiar tus pasos en las sendas de justicia
por amor de su nombre. Él va a guiar los mismos pasos para llevarte a las aguas
de reposo y los pastos verdes. Y el mismo Señor te va a guiar los pies para que
camines por el valle de la sombra de la muerte, lo pases y va a guiar los
mismos pies para que llegues a la casa del Señor y digas, en la casa de Jehová
me gozaré por siempre y para siempre.
Cuando vienen María y José, eran pobres, porque los ricos cuando presentaban a
los nenes, ellos lo hacían todos los días, todo el día. ¿Saben qué hacían
algunos sacerdotes? Les miraban la ropa a los padres y le miraban la ofrenda.
El que traía un corderito, era la ofrenda de un año de trabajo, entonces los
sacerdotes algunos, uh, este tiene plata. Pero vienen María y José, dice que no
tenían nada. ¿Saben qué trajeron? Dos pajaritos. Esa era la ofrenda de los
pobres.
Y María y José cuando le dan a Jesús a
Simeón, lo toma y el Espíritu Santo dice, acá está el salvador. Y lo tomó en
sus brazos y bendijo a Dios. Cuando Dios ponga algo en tus manos, no te olvides
de bendecirlo a él. No bendijo al bebé, porque el bebé ya estaba bendecido.
Bendijo a Dios.
Cuando Dios te ponga el carro, bendecí a Dios. Cuando Dios te ponga la plata,
cuando Dios te ponga las soluciones, que te dé los contactos, bendecí a Dios. Y
lo bendijo y dijo, Señor, puedes despedir en paz a tu siervo.
Vas a terminar en paz, porque hay gente que termina las cosas con problemas.
Hay gente que termina trabajos peleados. Hay gente que termina vínculos con
abogados de por medio, pero vos y yo vamos a terminar las cosas en paz, donde
nos vayamos, cerraremos la puerta con paz.
Al pasado, lo cerraremos con paz, a los que nos maltrataron, lo cerraremos con
paz, porque Simeón dijo, puedes despedir a tu siervo con paz. Cuando Dios
empieza algo en tu vida, siempre lo va a terminar en paz. Paz va a ser tu
herencia y dice, Señor, te doy gracias porque mis ojos han visto
salvación.
Tus ojos van a ver salvación. Miren lo que vio Simeón, vio salvación, vio al
bebé, vio al salvador. Y Simeón fue el primero que dijo, este niño, le dijo a
María y a José, salvará a Israel. Y a todas las naciones de la tierra. Fue el
primero que vio que Jesús no venía sólo para el pueblo de Israel, venía para
todas las naciones de la tierra.
Dios te va a dar algo grande que va más allá de lo que tus ojos han visto, de
lo que otros han imaginado, va a estar en tus manos. Simeón le dio gracias al
Señor, hizo una oración y dijo, gracias, Señor, por haberme dado permiso para
ver esto que jamás me imaginé ver.
Y yo te profetizo que tus manos van a
abrazar lo que nunca abrazaron, que tus ojos van a ver lo que nunca vieron y
que de tu boca saldrá un gracias, Señor, gracias, Jesús. Será tu frase
preferida. Te bendigo, Padre, porque hasta aquí.
Júntate con gente que
tenga ganas y el que no tenga ganas, abrázalo para transmitirle las ganas. El
Espíritu Santo le habló y lo guió. Le habló y lo guió. Lo único que quiero en
este año es que me hable y me guíe. Y lo llevó al templo. Yo te voy a decir
algo, las cosas lindas pasan en el templo. Acá pasan las cosas lindas. Acá Dios
te da una visión, una palabra, una revelación, acá, en el templo.
Nuestros capítulos no
son la visión, pero han demostrado ser vasos ungidos para trasmitir la visión.