I
Pedro 3:10 En efecto, el que quiera amar la vida y gozar de días felices, que
refrene su lengua de hablar el mal y sus labios de proferir engaños.
Haga lo que haga me van a criticar. Todo es criticable.
Hagas lo que hagas te van a criticar. Y las críticas son
como las palomas mensajeras, siempre vuelven al lugar de donde salieron.
Todas las críticas vuelven.
Un hombre fue con un
asesor espiritual y le dice, me
critican, dame una fórmula.
Le dijo, tenés que
estar con mis amigos. Yo tengo amigos le dijo, pero nadie los critica.
Subite al carro. Lo llevó al cementerio y le dijo, aquí
están todos los que no los critican.
Hagas lo que hagas te van a criticar. Dice Dante Gebel que
tenés que hacer la lista de la gente con la que vas a fracasar. Hay gente que
hagas lo que hagas vas a fracasar para ellos.
La crítica constructiva no existe porque la crítica siempre
nace del enojo, de la frustración.
Una cosa es resolver, buscar una solución, querer construir
y otra cosa es criticar. Es como esa mujer que va al supermercado y dice, este
supermercado huele feo, se va a la casa de la amiga y dice, huele feo, se va al
kiosco, este kiosco huele feo, se va a la casa, se mira los zapatos y los tenía
sucios. Eso era lo que olía feo. La persona crítica lleva todo ese malestar y
cada vez hay más crítica.
Los troll son las personas que entran en las redes sociales,
en Facebook, en Twitter para pelear con
todo el mundo. No conocen a nadie, elijen al azar a su víctima, se meten y
arman lío para que todo el mundo se empiece a pelear, porque cada vez la
crítica se ha instalado más fuerte en nosotros.
Una pequeña semilla estaba en el suelo.
Se preguntó una y otra vez, ¿a cuál de todas las flores
alrededor voy a salir? El lirio no me gusta, es muy orgulloso. La rosa tiene
espinas feas. La violeta mucho color. Y así todas las tardes la semilla criticó
a cada flor hasta que la semilla arrogante creció en un verano y descubrió que
era una mala hierba.
Porque hay gente que siempre va a criticar. Estoy terminando
un tema sobre el maltrato verbal y aprendí dos técnicas que tenemos que usar
cuando nos critican.
Una de las técnicas es darle un elogio. Te dicen, sos un
tonto. Le decís, sos muy inteligente.
Te dicen, feo. Qué inteligente que te diste cuenta. Te
vestís mal. Vos te vestís bien. Devolver un elogio. Porque la persona que te
critica habla desde su dolor y frustración.
Primero. Voy a usar el poder que Dios me ha dado de crecer.
Cuando te critican tenés que pensar, cómo puedo tomar esto para crecer, para
aprender. No importa que me lo dijeran mal, delante de los demás. No importa
cómo me lo dijeron. ¿Qué puedo usar de eso para crecer, para aprender?
La palabra cristiano aparece en la Biblia cuatro veces y una
o dos son despectivas. Pero la palabra discípulo aparece doscientas cuarenta y
tres veces, significa el que aprende.
El que aprende es el
verdadero discípulo del Señor.
Son inesperadas las críticas. Cuando te critican activas dos
emociones.
La primera es la
vergüenza. Te da vergüenza, te sentís humillado porque pusiste al otro en el
lugar de juez en tu mente y en tu espíritu. El otro se puso o lo pusiste como
un juez que te está condenando. Sentís vergüenza. La vergüenza es una sensación
de derrota.
Pero a veces sentimos molestos cuando nos critican, porque
pusimos al otro en el lugar de soldado, dijo algo que me atacó. Cuando nos
critican sentimos enojo o vergüenza o las dos emociones porque pusimos al otro
como un juez que me humilla o como un soldado que me agrede.
Pero la gente de fe
no ponemos a los demás como juez o soldado sino como un posible maestro que me
puede enseñar algo.
Me pregunto qué me puede enseñar.
No importa cómo me lo
dijeron, a qué hora, sino cómo lo puedo usar para crecer. Si hay algo para
crecer lo voy a usar y si no hay nada
para crecer, que sea bendecido, pero lo importante es crecer.
¿Qué hace un experto?
Uno le paga a alguien para que lo critique. El experto necesita de alguien que
lo critique.
Este es un tema para incrementar nuestro liderazgo.

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