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Lucas 6:38: "Den y
se les dará: se les echara en el regazo una medida llena, apretada, sacudida
y desbordante. Porque con la medida que midan a otros se les medirá a
ustedes".
¿Te propusiste algo
que todavía no pudiste lograr?
A todos nos ha pasado.
Cuando nos proponemos lograr algo (tener un negocio, tener otro empleo, hacer
un viaje, terminar los estudios, etc.) lo hacemos con mucho entusiasmo.
Ese entusiasmo es
muy bueno, ya que indica que hay salud emocional, ganas, empuje. Muy
diferente es la situación de aquellas personas que no quieren hacer nada
porque están deprimidas, angustiadas, sin fuerzas y no ven nada lindo para su
futuro ni tienen ganas de soñar. Por eso, ponerse metas y tener sueños es una
señal de buena salud.
Sin embargo, transcurrido un tiempo, muchas veces vemos que todas esas cosas que nos propusimos no llegan a hacerse realidad, no se concretan:, esa puerta laboral que parecía abrirse se te cierra, la pareja que soñaste no aparece, el negocio fracasa antes de empezar... ¿Alguna vez te propusiste algo que nunca pudiste concretar? Cuando esto sucede generalmente comenzamos a angustiarnos. Hoy quiero hablarte de dos errores comunes que cometemos cuando nos proponemos algo en la vida y no podemos lograrlo. Primer error: Pensar dentro de la comodidad. Muchas veces ocurre que si bien tenés un sueño, un proyecto nuevo, continúas actuando como antes, es decir, no cambias nada de tu vida, no modificas hábitos, horarios, tu manera de pensar, la gente que te rodea. Cuando te propones algo hay dos preguntas que tenés que hacerte: "¿Qué hice?" y "¿qué no hice?". Solemos preguntarnos "¿Qué hice mal?", pero las preguntas correctas son: "¿Qué hice?" y "¿qué no hice?", porque tal vez todo lo que hiciste para lograr ese proyecto estuvo bien y el conflicto está en lo que todavía no hiciste.
Por ejemplo, supongamos que quiero cambiar
de trabajo para ganar un poco más de dinero. Me pregunto: "¿Qué
hice?". Mandé curriculums, pregunté a mis amigos si sabían de algún
puesto vacante, busqué en el periódico, pero no logré encontrar otro trabajo.
Entonces es momento de preguntarme: "¿Qué no hice?", porque si hago
lo que no hice tal vez alcance el resultado que deseaba. Tal vez no hice un curso
para capacitarme mejor y perfeccionarme, tal vez no mejoré mi trabajo actual,
porque quizás, si mejoro mi trabajo actual, lo haga mejor y me guste más,
incluso mi jefe me cambie de sección y me aumente el sueldo.
A veces no se trata de que lo que hiciste está mal, sino de que hay cosas que te faltaron hacer, que no hiciste y deberías haber hecho.
Y muchas veces es
cambiar actitudes, en otros casos muchos de los puntos en los cuales traemos
modelos de la familia, en otros casos estamos codificados de tal modo que
dejamos de hacer para lograr.
Segundo error: No creer en uno mismo. Muchas veces no logramos lo que nos proponemos simplemente porque no creemos en nosotros mismos ni en que podemos lograr lo que queremos. Decimos: "Quiero comprarme una casa, pero no creo que pueda hacerlo", "a mí me gustaría tener una pareja que me quiera y a quien yo quiera, pero no creo que pueda lograrlo". ¿Crees en vos?, ¿crees en que lo que deseas? Tenés que ser creyente de lo que vas a hacer y de lo que SOS, y eso tiene que ver con recuperar el amor por vos mismo. La Biblia narra la historia de la mujer con flujo de sangre. Ella había gastado todo su dinero en médicos, pero no había logrado revertir su situación. Cuando el Señor visitó su pueblo, pensó: "Si toco a Jesús quedaré sana". La mujer había escuchado que Él sanaba a los enfermos y por eso se determinó a cruzar entre la multitud para tocarlo. ¿Cómo llegó esta mujer a la conclusión de que Jesús iba a sanarla? En primer lugar, porque había perdido todo. Estaba sola y cansada de verse en ese estado.
Eso se llama amor
por uno mismo. Te amas a vos mismo cuando te canses de dar vueltas, te negás
a permanecer en la situación en la que estás y te determinas a lograr algo
diferente para tu vida. Decís: "No puede ser que siga en este estado,
¡yo tengo que vivir algo diferente! Merezco un trabajo mejor, un sueldo
mejor, una vida familiar diferente. Estoy cansado de vestirme mal, de comer
mal, de vivir mal. Estoy harto de llegar a casa y que haya peleas, de que se
caiga el techo por la humedad". Tenés que recuperar el amor por vos
mismo y decir basta a ciertas situaciones. Necesitas ir por lo nuevo y creer
que lo vas a lograr.
La mayoría nos dan
cuenta que igual que la mujer de fluyo estaba tan solo en tocar el borde del
manto del Señor, hoy en día el manto se extiende en oportunidades, me imagino
a esa mujer sin fuerzas, mal encarada, alguien que nadie quería ni ayudar ni
dejar pasar, pero lo único que sabía que si lograba llegar a un espacio donde
pudiera tocar el manto, las cosas cambiarían, se esforzó no sé cuánto se arrastró
ya que así dice la biblia, pero eso es figura de humillación y fracaso, pero
no se rindió y logro su objetivo.
Muchas personas no tienen idea del valor que tiene lo que hacen. Saben me gusta ejemplificar muchas cosas esta vez lo hare con una mujer que sabe cocinar cosas exquisitas y cuando un vecino les pide una torta y pregunta: "¿Cuánto me cobras por hacerla?", ellas responden: "¡No, qué te voy a cobrar por una torta!". No quieren cobrar porque no le saben poner valor a lo que hacen, porque no creen que lo que hacen tiene valor, o peor aún, no creen que ellas mismas tengan algún valor.
Hay personas que tienen títulos de cursos técnicos
o incluso universitarios guardados en el cajón de la mesita de luz.
Estudiaron, se esforzaron durante años para recibirse y no ejercen la
profesión, no trabajan de eso para lo cual se capacitaron.
Hace un tiempo leí una historia que me fascinó. Se trataba de una mujer que quiso enviarle una tarjeta de felicitación a su amiga que había tenido un bebé. Pero en vez de mandarle solo una tarjeta, se le ocurrió incluir un regalo. Compró una pelota en la juguetería, escribió una tarjeta que decía: "¡Felicitaciones!, que seas muy feliz con tu hijito", y fue al correo a enviarla. A su amiga le gustó tanto la idea que se la comentó a sus amigos. Todos comenzaron a pedirle a la mujer que mandara tarjetas con regalitos en nombre de ellos.
Ella decía: "¡Esto es una tontería!",
pero aceptaba hacer los envíos. Un día estaba en el correo esperando su turno
para enviar un regalo, cuando un hombre le preguntó qué estaba enviando. Ella
le respondió que se trataba de un presente y una tarjeta de felicitación por
un cumpleaños. "¿Podría enviar un regalo y una tarjeta en mi
nombre?", le preguntó el señor. La mujer respondió: "Ah, ¡pero esto
es muy sencillo! Usted tiene que comprar un regalo y algunos marcadores de
colores. Escribe una frase cariñosa para desear feliz cumpleaños o lo que
desee, y viene al correo a enviar el regalo".
"Bueno, háganlo usted por mí",
insistió el hombre, pero ella continuó diciendo que no. Ante la negativa de
la mujer, el señor le dijo: "Mire, si manda el regalo por mí, le pago
cinco dólares". La mujer recapacitó y aceptó el trato. Fue entonces
cuando se dio cuenta de que podía convertir esa idea creativa en un gran
negocio. Junto con su hermana compraron un sitio en internet, le pusieron un
nombre y a partir de ese momento todo el mundo empezó a pedirles que enviaran
regalos con tarjetitas de felicitación por correo. Así, construyeron una gran
empresa que actualmente publicita sus servicios en programas de televisión.
Esta mujer creó un
negocio millonario a partir de algo simple que ella hizo por amor a una
amiga.
¿Cuántas cosas haces por amor a una amiga, a un sobrino o a tus nietos sin recibir nada a cambio? Esto se debe a que todavía no crees en vos mismo ni en tus ideas, a que no valoras tu trabajo y esa capacidad que está en vos. Tenés que empezar a ver en esa habilidad una manera de obtener recursos. Lo primero que tenés que hacer para lograr que ese sueño se haga realidad es creer en el proyecto (TU VISION PERSONAL) y en vos mismo. Cuando las personas ofrecen pagarte por algo que haces, eso ya puede convertirse en un negocio. Si alguien pagaría porque vos le laves la ropa, le cocines, o hagas esa actividad que solo pensaste para tu mundo privado, tal vez sea hora de que la extiendas al mundo público y comiences a ganar dinero con eso.
Además de pensar
dentro de la comodidad y creer en uno mismo, existe una clave espiritual para
que todos esos proyectos que tenés en mente se hagan realidad. Esta clave
es dar.
El Señor me mostró que existen dos niveles para recibir lo que anhelamos. Uno es "Pidan, y se les dará". ¿Estás pidiéndole a Dios? La promesa es que si pedís, recibirás. Tal vez hayas pedido pero todavía no recibiste, y eso se debe a que Dios te está empujando a que entres a un nuevo nivel de recibir. Este segundo nivel es "Den, y se les dará". Entonces, hay dos maneras de recibir: pedir y dar. ¿Por qué dar es un nivel superior a pedir? Porque La Biblia dice que "más bienaventurado es dar que recibir”. Cuando veas que las puertas se te cierran, que parece que ya no hay respuesta de Dios a lo que le estas pidiendo, es porque Él te quiere llevar al nivel de dar, pues es más bienaventurado el que da que el que recibe.
¿Y por qué Dios te quiere llevar a un nuevo
nivel? Porque generalmente cuando nosotros pedimos, lo hacemos con angustia,
con ansiedad, con temor. Pedimos sin saber si eso va a venir o no, es decir,
a veces no ponemos demasiada fe en nuestro pedido. Esta es la razón por la
que Dios te dice: "Quiero que des, y que lo hagas por propia
voluntad", porque cuando vos das, lo haces contento.
¿Viste qué lindo es dar? Pedir, en cambio,
te crea angustia, te trae un poquito de ansiedad, de nerviosismo. No sabes si
tu fe alcanzará o no, pero cuando das, siempre das contento, y cuando das con
alegría, siempre vas a recibir.
Este es el gran secreto espiritual: si queréis que esas puertas que hasta ahora estuvieron cerradas se abran, si queréis que tus proyectos se hagan realidad, si queréis conseguir esa pareja que tanto soñaste, tenés que dar, porque el que da, recibe. El pasaje afirma que el que da tiene poder de hacer riquezas, porque recibe cuatro cosas: Una medida, es decir, una cantidad. ¿Queréis recibir una cantidad de eso que estás pidiendo? Y esa cantidad es llena, apretada, sacudida y desbordante. Cuando Dios te da porque primero vos diste, lo que va a venir es lleno, apretado (para que entre más), sacudido (para que siga entrando más cantidad) y desbordante. ¿Por qué el Señor usa esta imagen? Imagina que tenés que ordenar tu mente. ¿Tuviste alguna vez todas las cosas de tu mente desordenadas?,
En un viaje a la
provincia conocí a Mirta, una mujer que ordenó su salud. Mirta es una
científica que trabaja para la Universidad. Ella quería dejar de fumar, pero
no podía. Un día recurrió a su hijo, que era médico que es mi amigo. Él le
explicó que debía realizar alguna actividad para ocupar sus manos y evitar
entretenerlas con el cigarrillo. Así fue como conoció una escuela de
artesanías y empezó a tejer en telar. Supo desde el primer momento que esa
actividad podía generar fuentes de trabajo e importantes ingresos, además de
difundir nuestra cultura. Decidida, Mirta se dispuso a estudiar y a aprender
con el objetivo de formar una gran empresa.
Mirta llevó adelante su proyecto (Visión Personal) y logró crear el Departamento Telar de la municipalidad de ese lugar. Su idea ha logrado sacar de la exclusión a cientos de personas que llegaron con su autoestima destruida y ahora se han recuperado y tienen un trabajo digno y lucrativo. Mirta es una mujer que ordenó su mundo físico y así le hizo espacio a una bendición llena, apretada, sacudida y desbordante. Ella le está dando trabajo a cientos de personas y haciendo conocer la artesanía de Huehuetenango en el mundo entero.
Mirta descubrió su vocación en el tejido y
enseguida pensó en compartir su proyecto con otras personas. Cuando das SOS
feliz y llegas a un nuevo nivel en tu vida. El que da con alegría recibe muchísimo
más de Dios.
Cada uno de
nosotros define el nivel de éxito que quiere tener y las puertas que se nos
van a abrir. La Palabra de Dios es muy clara: "El que siembra
escasamente, escasamente cosechará, y el que siembra en abundancia, en
abundancia cosechará”. Este es un principio infalible: no hay cosa que
des que no tenga cosecha. La siembra siempre trae cosecha, pero si sombras
poco, recibís poco, y si sombras mucho, recibís mucho. Este principio también
se cumple para lo malo, ya que La Palabra dice: "Con la medida
que midan a otros, se les medirá a ustedes", es decir, si críticas, espera
recibir críticas, si juzgas, espera ser juzgado. ¡El límite lo pones vos!
El secreto para que
tus proyectos se hagan realidad es que aprendas a dar. Da de tu tiempo, de
tus ganas, de tus ideas y el más valioso es el de ti mismo, Da de tu dinero,
da de lo que tenés, pero da, porque el que da, recibe y entra a un nuevo
nivel espiritual.
Blake Mycoskie es el autor de un libro llamado "Un día sin zapatos". En su libro él cuenta una experiencia maravillosa que comenzó cuando viajó desde Estados Unidos a la Argentina para aprender a jugar al polo y a bailar tango. Un día Mycoskie vio a una persona que le daba zapatos a otra que no tenía y quedó impactado. "¡Tengo que hacer algo para darle zapatos a la gente que no tiene!", se dijo. Cuando conoció las alpargatas que se usan en Argentina tuvo una idea: eran zapatos originales, sencillos, que usaban los jugadores de polo, los que trabajan en los clubes, la gente en la calle... ¿por qué no fabricarlas y venderlas en Estados Unidos? En ese momento Mycoskie prometió que por cada par de alpargatas que vendiera, regalaría otro a una persona que no tuviera zapatos. Con la idea, la promesa en su corazón y varios pares de alpargatas, este hombre regresó a su país y comenzó a trabajar por su sueño (visión Personal).
Su proyecto salió en una revista y muchas
empresas comenzaron a comprar sus alpargatas. Cuando hubo vendido una cierta
cantidad volvió a la Argentina y dio ese mismo número de alpargatas a los
niños que no tenían zapatos. La alegría y la emoción de entregar los zapatos
y ver la felicidad de los niños fueron enormes. Tiempo más tarde viajó a
África y a muchos otros lugares a entregar zapatos. Incluso fabricó calzados
especiales para personas que no podían usar los zapatos comunes porque
padecían enfermedades como la elefantiasis. Año tras año Mycoskie mantuvo su
promesa: "Por cada zapato que venda, voy a regalar uno nuevo a alguien
que no tenga". Aplicar el principio de dar con alegría hizo que este
hombre sea hoy multimillonario.
Si todavía hay una puerta que no se te abrió, es porque Dios quiere que subas a otro nivel, que empieces a dar con alegría y dejes de pedir con angustia, porque el que da también recibe. Después de que Ester fuera proclamada reina de Persia, el pueblo judío estuvo en peligro de ser aniquilado, pero ella temía pedirle al rey que intercediera por los suyos, pues en aquella época las personas solo podían presentarse ante el rey si él las había mandado a llamar. Por otra parte, Ester no le había dicho al rey que era judía. Cuando Mardoqueo, su primo, supo de su temor de presentarse ante el rey, le dijo: "¡Quién sabe si no has llegado al trono precisamente para un momento como éste!". Dios la había puesto como reina para que diera algo a los demás, y su primo quiso hacerle entender que no debía recibir solo lujos, sino que también tenía que dar. Ella comprendió esto y aseguró: "Me presentaré ante el rey, por más que vaya en contra de la ley. ¡Y si perezco, que perezca!". Como Ester estuvo dispuesta a dar, el rey le concedió la vida, salvó a su pueblo y le mantuvo todo lo que le había dado. ¡Cuando estés dispuesta a dar recibirás de parte de Dios una medida llena, apretada, sacudida y desbordante para tu vida!
Ordena tu mundo, hace
espacio para que puedas dar. ¿Qué te daría alegría dar? Tenés que cambiar la
angustia del pedir por la alegría de dar. Cuando lo hagas, habrás subido de
nivel y recibirás mucho más que lo que diste. A las personas que son siempre
generosas el Señor les abre puertas para que todos sus proyectos se hagan
realidad.
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jueves, 23 de octubre de 2014
NO LOGRO LO QUE DESEO
martes, 14 de octubre de 2014
Saber Conducirse
“Muchachos en quienes no hubiese tacha alguna, de buen parecer, enseñados en toda sabiduría, sabios en ciencia y de buen entendimiento, e idóneos para estar en el palacio del rey; y que les enseñase las letras y la lengua de los caldeos”.
Daniel 1.4
Daniel 1.4
Para estar en el palacio del rey es fundamental ser idóneo para poder desarrollarse en ese lugar.
Necesitamos saber conducirnos de acuerdo al ámbito en el que queremos desarrollarnos.
Así como un general sabio estudiaba el terreno en el que iba a librar la batalla, lo mismo sucede con el ámbito en el que te querés desarrollar.
Hay distintos tipos de estrategias para distintos tipos de territorios, y es fundamental estar en sintonía para poder desarrollar la estrategia correcta para el territorio correcto.
Esto tiene que ver con las formas, el lenguaje, las costumbres y la mentalidad del ámbito en el que nos queremos desarrollar.
Personas que, en un ámbito de abundancia, viven dando una imagen de escasez.
Personas que, en un ámbito de conquista, viven hablando de derrota.
Personas que, en un ámbito de excelencia, viven haciendo las cosas de forma mediocre.
En definitiva, una de las claves para ser mejor es mejorar nuestro desempeño, para ser más idóneos en el lugar en el que deseamos desarrollarnos.
Esto se aprende y se aplica de forma intencional, de acuerdo a la necesidad. Por eso Daniel y sus amigos, frente a la necesidad de estar en el palacio, debieron aprender a ser idóneos para conducirse en ese lugar.
La forma de conducirte hasta hoy te sirvió para estar donde estás, si en adelante querés estar en un sitio mejor, necesitarás mejorar en tu forma de conducirte.
Dios quiere ponerte en el palacio, solamente está esperando a que aprendas a ser idóneo para estar en él.
Necesitamos saber conducirnos de acuerdo al ámbito en el que queremos desarrollarnos.
Así como un general sabio estudiaba el terreno en el que iba a librar la batalla, lo mismo sucede con el ámbito en el que te querés desarrollar.
Hay distintos tipos de estrategias para distintos tipos de territorios, y es fundamental estar en sintonía para poder desarrollar la estrategia correcta para el territorio correcto.
Esto tiene que ver con las formas, el lenguaje, las costumbres y la mentalidad del ámbito en el que nos queremos desarrollar.
Personas que, en un ámbito de abundancia, viven dando una imagen de escasez.
Personas que, en un ámbito de conquista, viven hablando de derrota.
Personas que, en un ámbito de excelencia, viven haciendo las cosas de forma mediocre.
En definitiva, una de las claves para ser mejor es mejorar nuestro desempeño, para ser más idóneos en el lugar en el que deseamos desarrollarnos.
Esto se aprende y se aplica de forma intencional, de acuerdo a la necesidad. Por eso Daniel y sus amigos, frente a la necesidad de estar en el palacio, debieron aprender a ser idóneos para conducirse en ese lugar.
La forma de conducirte hasta hoy te sirvió para estar donde estás, si en adelante querés estar en un sitio mejor, necesitarás mejorar en tu forma de conducirte.
Dios quiere ponerte en el palacio, solamente está esperando a que aprendas a ser idóneo para estar en él.
sábado, 11 de octubre de 2014
viernes, 10 de octubre de 2014
APERTURA MENTAL
“Muchachos en quienes no hubiese tacha alguna, de buen parecer, enseñados en toda sabiduría, sabios en ciencia y de buen entendimiento, e idóneos para estar en el palacio del rey; y que les enseñase las letras y la lengua de los caldeos”.
Daniel 1.4
Daniel 1.4
El buen entendimiento es fundamental para poder liderar, en el tiempo actual, en cualquier ámbito en el que te desempeñes.
Muchas personas están estructuradas, tanto en su conocimiento como en su forma de ser, y cerrados mentalmente a todo tipo de cambio, tanto en recibir conocimiento nuevo como en desarrollar formas nuevas de hacer las cosas.
Los pre conceptos sobre determinados temas y formas son una barrera en su vida que les impide abrirse a cosas y métodos nuevos.
No se interiorizan bien de qué se trata, pero ya se oponen, sin siquiera estar abiertos a eso que se les presenta.
Este comportamiento los deja fuera del mercado y hace que se muestren a los demás como personas de mucha capacidad pero poco actuar y obtusas, que no ven mas que la imaginación y sueños por medio de métodos y no de acciones, por eso no hay mejoras en lo más mínimo.
Muchas personas están estructuradas, tanto en su conocimiento como en su forma de ser, y cerrados mentalmente a todo tipo de cambio, tanto en recibir conocimiento nuevo como en desarrollar formas nuevas de hacer las cosas.
Los pre conceptos sobre determinados temas y formas son una barrera en su vida que les impide abrirse a cosas y métodos nuevos.
No se interiorizan bien de qué se trata, pero ya se oponen, sin siquiera estar abiertos a eso que se les presenta.
Este comportamiento los deja fuera del mercado y hace que se muestren a los demás como personas de mucha capacidad pero poco actuar y obtusas, que no ven mas que la imaginación y sueños por medio de métodos y no de acciones, por eso no hay mejoras en lo más mínimo.
la mayoría no se animan a pasar los limites, y por eso no hacen de su vida una aventura solo siguen sus criterios básicos, y aunque en su interior saben que son personas dotadas de éxito, el miedo, la duda y los paradigmas que viven en ellos no les permite pasar de un estado a otro.
Cuando oímos historias pensamos en ellas como tales, o como moralejas de inspiración pero no como incisos de un plan de vuelo para nuestra vida. alguien me dijo si en el día que vivís no aprendes algo nuevo, viviste por gusto y desde ese día trato de aprender algo nuevo.
Esto se da tanto en lo personal como en lo profesional y, si uno no se vuelve flexible ante las nuevas tendencias, quedará fuera del mercado.
Siempre se deben respetar y mantener los principios, pero se necesita estar abierto en cuanto a la modificación de las formas, sin sacrificar la esencia pero estando abiertos a nuevos métodos.
Esto se da tanto en lo personal como en lo profesional y, si uno no se vuelve flexible ante las nuevas tendencias, quedará fuera del mercado.
Siempre se deben respetar y mantener los principios, pero se necesita estar abierto en cuanto a la modificación de las formas, sin sacrificar la esencia pero estando abiertos a nuevos métodos.
hoy por hoy la gente no le gusta experimentar, simplemente por miedo al fracaso, y se olvida que todo cuanto existe cuando leemos o oímos a los que lo realizaron estuvo el camino de lleno de fracasos, pero ellos nunca lo tomaron así sino como procedimientos que no se adaptaron a lo que deseaban llegar.
La vida debe ser así, de experimentación, y si algo salio mal o no dio los resultados es simplemente un proceso que no se adapto o una forma de no llegar a donde debe estar o vivir.
Una de las virtudes que tuvo Salomón fue la anchura de corazón, esto es, la amplitud de criterio, tanto a la hora de juzgar como de desarrollar acciones.
Hoy, en un mundo tan globalizado, necesitamos más que nunca tener apertura mental para poder interactuar con las distintas culturas y estar abiertos a distintos puntos de vista.
Sin sacrificar principios, pero adaptando métodos.
La amplitud de criterio es la que te hace ser una persona amplia en tu forma de pensar y actuar, y esto sin duda ampliará tus posibilidades de mejorar y progresar.
Una de las virtudes que tuvo Salomón fue la anchura de corazón, esto es, la amplitud de criterio, tanto a la hora de juzgar como de desarrollar acciones.
Hoy, en un mundo tan globalizado, necesitamos más que nunca tener apertura mental para poder interactuar con las distintas culturas y estar abiertos a distintos puntos de vista.
Sin sacrificar principios, pero adaptando métodos.
La amplitud de criterio es la que te hace ser una persona amplia en tu forma de pensar y actuar, y esto sin duda ampliará tus posibilidades de mejorar y progresar.
viernes, 3 de octubre de 2014
TENER GRATITUD SIEMPRE
“Dad
gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo
Jesús”
1 Tesalonicenses 5.18
1 Tesalonicenses 5.18
En la versión NVI: “Den gracias a
Dios en toda situación, porque esta es su voluntad para ustedes en Cristo
Jesús”.
En primer lugar debemos ser agradecidos en todo para con Dios, y también con aquellos que nos bendicen.
La palabra dice: “en toda situación”, esto es, no solo por las situaciones positivas, sino también por las negativas.
Para esto es imprescindible creer verdaderamente que a los que a Dios aman, todas las cosas ayudan a bien.
También declarar de corazón, que Jehová es el que da y Jehová es el que quita y bendito es el nombre del Señor, en ambas situaciones.
En primer lugar debemos ser agradecidos en todo para con Dios, y también con aquellos que nos bendicen.
La palabra dice: “en toda situación”, esto es, no solo por las situaciones positivas, sino también por las negativas.
Para esto es imprescindible creer verdaderamente que a los que a Dios aman, todas las cosas ayudan a bien.
También declarar de corazón, que Jehová es el que da y Jehová es el que quita y bendito es el nombre del Señor, en ambas situaciones.
·
Dar gracias a Dios
por las pequeñas y grandes cosas.
En el diario vivir nos olvidamos de las cosas
pequeñas, más bien así las catalogamos, ya que ese es el valor que hemos
querido darle, pero las que llamamos grandes son aquellas en las cuales nuestro
corazón ha estado enfocado por eso le hemos dado ese valor, pero en realidad no
cambian siempre serán ante Dios del mismo valor.
·
Dar gracias a Dios
por las cosas que hoy no comprendemos.
Muchas cosas no las comprendemos y por eso tampoco
las valoramos y se dejan en el espacio sin agradecer, pensamos que deben de
suceder porque así es, y ha beses les damos el valor de méritos por lo que
hemos hecho, sabemos o logramos en la vida.
Pensamos
que están ahí porque es lo que hemos estado buscando, pero no percibimos que ha
sido atraves de alguien que nos brindó la oportunidad o nos permitió probar y
eso nos abrió la puerta para estar o llegar a donde hemos deseado estar.
Vemos solo
hacia adelante y no aquellos que fueron los medios que Dios ha utilizado para
que estemos en ese lugar, situación o disfrutando de la oportunidad, la mayoría
lo valora con un gracias, pero no con gratitud, y gratitud es al igual que el
que recibió lo que deseaba el otro lo pueda tener, y si está en nuestras manos
concederlo valorarlo y ser parte del deseo de la otra persona también.
Compartimos
y decimos que, así tenía que ser y que Dios utilizo a esta persona y que es
Dios quien debe de concederle a él por el buen gesto o actitud tomada durante
mi situación, así es como hoy por hoy se vive en creer que todo es una obligación
de Dios de darlo y usar a los que debe de usar y que Dios debe de premiar a la
persona que nos brindó la oportunidad por su obediencia pero el que recibe con
esta actitud lo que realmente dice yo me lo merezco.
Gratitud es dar como hemos recibido no lo merecemos pero lo tenemos,
posiblemente pensemos que lo que la persona desea yo lo tengo pero yo lo valore
más que recibido, y he aquí donde estamos agradecidos pero no tenemos gratitud.
jueves, 2 de octubre de 2014
AUNQUE LA HIGUERA NO FLOREZCA
Y de repente, un día cualquiera llega el momento de la prueba, o la enfermedad,
o la ausencia… la despedida, el cambio… ¡Algo! Algo que nos pone de rodillas a
implorar al Señor su acción, su respuesta.
Y por lo general, podemos discernir dos opciones a Su respuesta; un “si”, o un
“no”. Sin embargo… muchas veces entre nuestro:-“Amén”- y la voz de Dios en
nuestras vidas, ocurre un tiempo espiritual que suele percibirse incluso, mucho
más extenso que el tiempo cronológico real… Esa capacidad humana de sentir el
tiempo de gozo más cortó que aquel de dolor.
Y es cuando nos embarga esa angustia de sentirse olvidado, ignorado… Como si
ese Dios que sabemos real de repente ha girado su mirada de nosotros y hace
silencio… un silencio que penetra en el alma e inmoviliza… y nos sentimos
vulnerables y débiles.
¿Qué ha pasado? ¿Dónde queda ese bagaje de promesas de la Biblia de fortaleza,
de poder, de milagros? Se leen tan frescas y hermosas en la Palabra pero se
viven tan lejanas en esos tiempos… pasajes que motivan a la fe, a pedir, a
buscar, a llamar, promesas de compañía, de abundancia, de salud… Pero entonces…
¿Qué sucede?
La Biblia no miente y cada una de ellas es verdad… como así también es cierto,
que el contenido real tiene que ver con una vida con otros valores. Los valores
del Reino de Dios. Dios no promete anularnos las pruebas, pero sí promete su
compañía para pasarlas. Nos brinda su fortaleza y de su paz, a través de Su
Espíritu Santo, para caminar por este mundo como los extranjeros que somos en él.
Aparentemente hubo alguien en el relato bíblico que se sintió en uno de estos
momentos:
“Entonces me
llenaré de alegría
A causa del
Señor mi salvador.
Le alabaré
aunque no florezcan las higueras
Ni den fruto
los viñedos y los olivares;
Aunque los
campos no den su cosecha;
Aunque se
acaben los rebaños de ovejas
y no haya
reses en los establos.
Porque el
Señor me da fuerzas;
da a mis
piernas la ligereza del ciervo
y me lleva a
alturas donde estaré a salvo.”
Habacuc 3:
17 al 19.
¡Que hermosa actitud! Poder alabarle aunque alrededor no haya nada, ni
percibamos nada… Aprovechar ese tiempo de “silencio” del Señor para alabarle,
desinteresadamente, sin esperar esa “respuesta tardía” que no es tal, ya que Él
conoce todas nuestras necesidades antes que se las digamos…
Quizás, y sólo quizás se ocurre… ese silencio tiene un propósito mucho más
profundo… Papá hace silencio para oír nuestra adoración, plena y completa.
Entrar en su presencia, recostarte en su regazo y mientras Él “calla”…
simplemente decirle: -“Te amo”-
Él lo hizo primero, desde el principio de los tiempos, te amó siempre, te amó
desde antes que existieras, te amó cuando dio a su hijo a morir por ti, te amó
cuando en Su resurrección te acercó a Él, te amo y te ama siempre… Quizás hace
silencio, para oír tu voz, en alabanza y adoración.
Disfruta de los tiempos de silencio, “aunque la higuera no florezca”…
martes, 30 de septiembre de 2014
Sabiduría en tu Ciencia
“Muchachos en quienes no hubiese tacha alguna, de buen parecer, enseñados en toda sabiduría,sabios en ciencia y de buen entendimiento, e idóneos para estar en el palacio del rey; y que les enseñase las letras y la lengua de los caldeos”.
Daniel 1.4
Daniel 1.4
Una de las claves para poder destacarnos es, además de tener conocimiento académico, desarrollar sabiduría en la aplicación de dicho conocimiento.
Tu progreso estará determinado, en gran manera, no solo por tu conocimiento académico, sino por la capacidad de aplicar el mismo de forma sabia a la hora de resolver situaciones.
No alcanza con que un contador conozca las leyes impositivas, además necesita sabiduría para poder aplicarlas en beneficio de su cliente.
No alcanza con hacer una buena descripción sobre una situación, se necesita además sabiduría para saber actuar en dicha ocasión.
No alcanza con tener presentes los recursos económicos que se necesitan, y mencionar los que faltan, se necesita desarrollar sabiduría para, a partir de lo que se tiene, lograr lo que se quiere.
En definitiva, la sabiduría en la ciencia es la capacidad de aplicar el conocimiento académico en función y beneficio de los objetivos que se quieren alcanzar.
Hoy no solo importa el conocimiento que tenés, sino, además, qué sabés hacer con él.
Recordá que José no solo era entendido en la visión, sino que también fue sabio en la instrumentación de la misma.
Tu progreso estará determinado, en gran manera, no solo por tu conocimiento académico, sino por la capacidad de aplicar el mismo de forma sabia a la hora de resolver situaciones.
No alcanza con que un contador conozca las leyes impositivas, además necesita sabiduría para poder aplicarlas en beneficio de su cliente.
No alcanza con hacer una buena descripción sobre una situación, se necesita además sabiduría para saber actuar en dicha ocasión.
No alcanza con tener presentes los recursos económicos que se necesitan, y mencionar los que faltan, se necesita desarrollar sabiduría para, a partir de lo que se tiene, lograr lo que se quiere.
En definitiva, la sabiduría en la ciencia es la capacidad de aplicar el conocimiento académico en función y beneficio de los objetivos que se quieren alcanzar.
Hoy no solo importa el conocimiento que tenés, sino, además, qué sabés hacer con él.
Recordá que José no solo era entendido en la visión, sino que también fue sabio en la instrumentación de la misma.
lunes, 29 de septiembre de 2014
Libera Espacio
“Y dijo al viñador: He aquí, hace tres años que vengo a buscar fruto en esta higuera, y no lo hallo; córtala; ¿para qué inutiliza también la tierra?”.
Lucas 13.7
Lucas 13.7
La higuera estéril causa dos consecuencias negativas. La primera es que no da fruto, la segunda es que ocupa un espacio sin dejar lugar a otra higuera que sea fructífera.
Revisa la viña de tu vida y, en cada higuera que tenes plantada, fíjate si está dando fruto:
Revisa la viña de tu vida y, en cada higuera que tenes plantada, fíjate si está dando fruto:
- Actividades que no dan fruto y, además, ocupan tiempo que podría ser utilizado en otras que sean productivas.
- Dinero que utilizamos en cosas improductivas y que, por otra parte, nos falta para cosas que sí producirían buenos resultados en nosotros.
- Clientes que no compran y, además, no nos permiten atender a otros buenos clientes que sí comprarían.
- Tiempo que dedicamos a cosas estériles y que, después, nos falta para el descanso, el estudio, la vida devocional o el servicio al Señor.
- Relaciones que son improductivas y que, además, nos dejan sin tiempo para relaciones que sí enriquecerían nuestra vida.
No te olvides que por cada cosa a la que decís que sí, automáticamente hay otra a la que le estás diciendo que no. Y por cada peso que gastas en algo, automáticamente dejas de tenerlo para utilizarlo en otra cosa.
Recordá que la higuera estéril no solo no da fruto sino que también impide que en su lugar haya otra que produzca fruto en abundancia.
Detecta higueras estériles, toma conciencia del espacio que ocupan en tu vida y dedícate a cortarlas para poder disponer de espacio para plantar otras higueras productivas en su lugar.
Recordá que la higuera estéril no solo no da fruto sino que también impide que en su lugar haya otra que produzca fruto en abundancia.
Detecta higueras estériles, toma conciencia del espacio que ocupan en tu vida y dedícate a cortarlas para poder disponer de espacio para plantar otras higueras productivas en su lugar.
Hoy es un buen día para que logres mejorar e incrementar tu efectividad de liderazgo.
viernes, 12 de septiembre de 2014
Tengo graves problemas para relacionarme con la gente
Génesis 28:16-17: "Al despertar Jacob de su sueño, pensó: «En realidad, el Señor está en este lugar, y yo no me había dado cuenta». Y con mucho temor, añadió: «¡Qué asombroso es este lugar! Es nada menos que la casa de Dios; ¡es la puerta del cielo!»".
Las relaciones interpersonales suelen estar llenas de conflictos que en ocasiones pueden llegar a transformarse en verdaderas batallas.
Generalmente, esto es producto de la tensión entre dos personas que tienen opiniones o puntos de vista muy diferentes acerca de algo. Tal vez en algún momento te hayan dicho:
"¡Qué mal que invertiste tu dinero!" o "¡qué mal que estás criando a tus hijos!", y eso te haya enfurecido, pues a nadie le agrada que le reprochen la manera en que se conduce en ciertos aspectos de su vida.
Cuando surgen problemas dentro de una relación interpersonal la gente suele resolverlos de tres maneras básicas.
En primer lugar, hay personas que evitan aquello que les desagrada y se encierran en sí mismas. No expresan lo que sienten y aunque por dentro desean expresarle al otro un montón de cosas, callan por temor a que suceda algo peor.
En el otro extremo, hay personas que ante el más mínimo conflicto reaccionan agresivamente y expresan sin tapujos lo que sienten.
Otro tipo de personas, en cambio, reaccionan en forma impredecible. Por momentos explotan y por momentos se refugian en sí mismas. Mientras que un día pueden pasar por alto algún conflicto, al otro día pueden estallar con toda su furia por ese mismo inconveniente. Al ser tan impredecibles, el otro nunca sabe cómo estas personas van a reaccionar.
Cuando entablamos una relación de pareja, de amistad o una sociedad comercial, siempre queremos que esta unión funcione sí o sí. Este es el motivo por el cual, cuando surge un conflicto, tendemos a negarlo o a minimizarlo. Por ejemplo, conocés a una persona que tiene problemas de alcoholismo y decís: "Es un bebedor social. Toma cada tanto". Así, muchas mujeres inician una relación de pareja y a los pocos meses descubren que sus hombres eran violentos o que les habían mentido. Como dije antes, por querer que la relación funcione a toda costa muchas veces tendemos a soportar cosas que luego traen aparejadas graves consecuencias.
Ese anhelo de que funcione ese vínculo que uno entabla lleva a que muchas personas utilicen el engaño. En otras palabras, crean una realidad alternativa en la que no se muestran como son, sino que venden una imagen falsa. Por ejemplo, dicen: "Tuve tanto éxito en este negocio que ahora voy a abrir una cadena", pero en realidad les ha ido mal económicamente y están asfixiados por las deudas.
De esa misma manera, muchos hombres se valen de las redes sociales para seducir a una mujer poniéndose una fachada con la que aparentan ser algo que no son. Otras personas, por su parte, aparentan querer tener una relación de amistad cuando en el fondo lo que buscan es amor.
Esto es algo que se ve claramente cuando, por ejemplo, una amiga cela constantemente a su amigo y este no termina de entender bien por qué.
El hecho de poner expectativas muy altas en una relación interpersonal suele desatar grandes conflictos. Por ejemplo, pensás: "Esta pareja me tiene que dar todo", "esta amistad tiene que ser indestructible" o "esta sociedad debe llevarnos a hacer el negocio perfecto". Cuando esas expectativas altas no se cumplen es muy probable que te sientas frustrado o estafado:
"Yo pensé que esa pareja me iba a hacer la persona mas feliz" o "creí que con esta sociedad me iba a hacer millonario".
Tal vez hayas creído que dándole todo tu amor a una persona él iba a cambiar, pero luego terminó yéndose con otra persona. Aunque te sientas estafado, lo cierto es que esa persona nunca te prometió que se quedaría con vos.
Por eso, es importante que no comiences una relación con expectativas demasiado altas. Recordá que un vínculo interpersonal no es una negociación en la que das algo al otro a cambio de que este te brinde lo querés.
Cuando estés pasando por un momento crítico en una relación interpersonal hay tres preguntas que tenés que hacerte:
1. ¿Estoy negando algo de esta relación?
Preguntate: "¿Estoy negando que mis hijos no quieren salir a trabajar?", "¿estoy negando la adicción de mi pareja?" o "¿estoy negando que mi empleada llega tarde siempre porque en realidad no quiere trabajar?". Tené en cuenta que aquello que estás negando y que te estás guardando podría estallar en un momento inoportuno si no lo tratás a su debido tiempo.
2. ¿Son coherentes mis expectativas con respecto a esta relación?
Si al establecer una relación de pareja pretendés que el otro esté las veinticuatro horas del día a tu lado, tu expectativa no sería coherente pues estarías anulando prácticamente la vida del otro. Distinto sería el caso de que él trabajase, hiciera las actividades que le agraden y luego estuviera cierta cantidad de horas con vos. Es importante que corrobores que tus expectativas sean coherentes, ya que de lo contrario eso te traerá grandes problemas.
3. ¿Estoy quitándome poder para otorgárselo al otro?
Una mujer me escribió: "Me casé muy jovencita con un hombre que después de años me dejó y no quiere saber nada más conmigo. Yo vivía gracias a lo que él me daba, pues no solo me mantenía a mí, sino también a mi familia. Ahora que él se fue tengo miedo, porque no sé qué hacer con mi vida ni tengo un lugar donde ir. Nunca estudie nada ni aprendí cómo manejar una casa o administrar mis finanzas". Al haberle otorgado todo el poder a su ex pareja, esta mujer no sabía cómo enfrentar la vida sola. Le respondí que para salir de esa situación tenía que volver a adquirir una visión y apoderarse de ella, ya que si no lo hacía, volvería a cometer el mismo error con el próximo hombre que conociera.
¿Qué tiene que tener una relación interpersonal para que sea sana? A continuación voy a compartirte algunos puntos importantes para que tengas en cuenta.
1. Integridad.
La integridad es un ingrediente sumamente necesario para que una relación interpersonal funcione. Por ejemplo, no podés pretender tener éxito en una sociedad con alguien que obtuvo el capital robando. Tampoco podés esperar que una relación de pareja llegue a buen puerto si esta se ha basado en la mentira.
La Palabra dice: "Oirá el sabio y aumentará el saber", lo que significa que cuando entablás un vínculo con alguien es para que aumentes el saber que ya poseés y no para que el otro te resuelva todo o te diga lo que tenés que hacer.
Es importante que sepas que todas tus relaciones interpersonales te tienen que servir para aumentar y no para disminuir lo que eres. Lamentablemente, mucha gente necesita tanto un amigo, una pareja o alguien en quien confiar que terminan entregando todo su poder en esa relación.
Así le expresan a la otra persona: "Sin vos no soy nada" o "cuando hablo con vos siento que vuelvo a vivir". Cada vez que entres en una relación pensando: "Me caso para que el otro me resuelva el problema que tengo con el alquiler" o "me pongo en pareja porque nadie se fija en mí y necesito sentirme amado", vas a estar en desventaja, porque ponés expectativas altas en alguien que no va a poder resolverte todo lo que querés. Por eso, es importante que no dejes las decisiones en manos de otra persona y que sepas que ya tenés sabiduría y que si te unís a alguien es solo para hacerla crecer.
Una mujer me contó que su pareja le dijo: "Yo te hice mujer", algo totalmente ilógico, porque con esa frase le insinuó que él la tuvo que moldear para ser lo que ella es. Recordá que no necesitás que nadie te moldee, ¡Dios te hizo complet@!
2. No debe haber ataduras con el otro.
La mejor manera de no tener ataduras con la gente es cancelar todos los tipos de deudas que existan. Tal como dice La Biblia, cuando contraés una deuda con alguien sos esclavo del acreedor. Por esa razón, tenés que cancelar las deudas emocionales, afectivas o materiales que tengas con el otro, pues Dios te ha hecho para que seas libre. Si tenés una deuda económica, empezá a pagarla; si alguna vez heriste a alguien con una palabra, pedile perdón y soltala de tu vida. No tengas ataduras con nadie porque eso solo te traerá conflictos.
3. Intimidad con Dios.
Una persona íntegra tiene intimidad con Dios y sabe que Él está siempre presente. Aunque esto parezca fácil, en tiempos de crisis solemos enfocarnos tanto en los problemas que nos olvidamos de la presencia del Señor. En el pasaje citado al comienzo, Jacob no se había dado cuenta que Dios estaba allí porque había estado mirando en la dirección equivocada.
Al estar tan enfocado en el conflicto que tenía con su hermano, se olvidó de que el Señor estaba en ese lugar. Al dejar de poner sus ojos en su supuesto enemigo, Jacob descubrió que podía ver la presencia de Dios. Preguntate: ¿Cuál es ese problema que te obsesiona y en el que estás enfocada todo el día? Tené en cuenta que no podés brindarle a ese conflicto la misma importancia que a la presencia del Señor.
Para que Jacob se diera cuenta de que Él estaba allí, Dios tuvo que dormirlo y darle un sueño. En la antigüedad los pueblos paganos tenían dioses que solo brindaban protección a los seres humanos en ciertos lugares. Por esa razón, para recibir dicha protección las personas se tenían que trasladar a lugares específicos. Sin embargo, Dios le dijo a Jacob: "Yo te voy a cuidar en cualquier lugar. Estés donde estés voy a estar presente". Dios es un Dios que está siempre presente aun en esa circunstancia difícil en la que sentís que Él no está. El Señor te dice: "Pese a los conflictos que tengas y al lugar donde te encuentres, yo estoy con vos".
Es hora de que aprendas a romper con la habituación espiritual, es decir, con aquello a lo que te has acostumbrado. Muchas veces nos habituamos a decir: "Dios está conmigo", pero no lo vemos ni lo experimentamos. Esto nos lleva a que intentemos resolver los problemas con nuestras propias fuerzas, lo que nos trae aparejado angustia y dolor. Tal vez quieras vivir una vida sobrenatural en la que reconocés a Jesús como tu Salvador, pero al estar tan enfocado en esa enfermedad o en ese problema económico, terminás viviendo una vida natural en la que te acostumbrás a no recurrir al Señor.
Quizás digas: "Ya no oro más, porque, en definitiva, cuando tuve este tipo de problemas siempre me manejé bien así", y no te des cuenta de que Dios estuvo presente en tu vida. En el pasaje citado, Jacob dejó de tomar el asunto que tenía con su hermano en sus propias manos, pues se dio cuenta de que Dios estaba allí.
La Biblia narra la historia de Ana, una mujer que tenía grandes conflictos interpersonales, especialmente con quienes la querían. Por un lado, su esposo le decía: "No te preocupes si no podés tener un hijo, porque yo te amo igual. Para mí seguís siendo una mujer especial". Sin embargo, ella no podía hacerle entender que en realidad su anhelo era tener un hijo.
Por otro lado, Ana tenía problemas con Penina, una mujer que la odiaba y que se burlaba de su esterilidad. Además, ella tenía problemas con Elí, un sacerdote que no la conocía. ¿Alguna vez tuviste problemas con alguien que ni siquiera te conoce? Lo cierto es que Ana tenía problemas con quienes la amaban, con quienes la odiaban y con quienes no la conocían.
Esta mujer no lograba hacerse entender hasta que aplicó un principio espiritual y dijo: "Hay asuntos que solamente son entre Dios y yo". Quiero decirte que ese asunto que tenés pendiente hace años o ese problema que aún no podés resolver y que te trae angustia solamente lo tenés que llevar delante de Dios, pues es un asunto privado entre Él y vos. No permitas que nadie se interponga en medio.
Ana no sabía cómo tratar a su esposo, a la gente que la criticaba y a la que no la conocía. Pero esta mujer tenía en claro que si trataba de resolverlo a su modo, solo iba a agravar la situación, por lo que dijo: "Hay asuntos que tengo que tratar en privado solo con Dios".
Cuanto más sean las situaciones que le entregues al Señor y más profunda sea tu relación con Él, menos serán los problemas que tengas en tus relaciones interpersonales. En otras palabras, cuanto más profunda se hace tu visión de la presencia de Dios en tu vida, menos problemas tendrás con los demás. Ciertamente, hay situaciones que no se pueden resolver de otra manera que no sea con Él.
No busques que el otro piense, actué o se maneje de la misma manera en que te manejás vos. Una persona me contó que estaba preocupado por la relación de pareja que había entablado su hija, ya que presumía que las cosas no iban a terminar bien. Tras preguntarme qué debía hacer, le respondí: "Eso es algo entre Dios y vos. Hay cosas que solamente tienen solución en el mundo espiritual". No te habitúes a hacer algo por tu cuenta, porque cuando Dios está presente siempre hay respuestas. Dejá que Él obre y haga el proceso que tenga que hacer. Recordá también que cuánto más intimidad tengas con Dios, mas empatía tendrás con los demás, pues dejarás de exigirles que hagan o piensen lo mismo que vos.
Ya no te pelees por esa situación que te preocupa. ¡Dejá que Dios obre en tu vida y verás milagros del cielo.
! Decí: "Quiero sentir la intimidad con el Rey. Deseo estar en Su monte santo, en el cuarto donde me encuentro a solas con Él. Sé que solo Dios puede ayudarme a resolver este conflicto y bendecirme". Vayas a donde vayas y cualquiera sea la situación que enfrentes, la presencia de Dios estará con vos.
"Las mujeres que mejor se desempeñan en la compañía son las más alegres", me aseguraron altos ejecutivos de una empresa con los que mantuve una reunión. Además de la integridad, otro ingrediente esencial para que una relación interpersonal sea sana es la confianza.
Cuando una persona está alegre es porque tiene y transmite confianza. En relación a este tema, es fundamental que le pidas a Dios el don de la convocatoria que aparece cuando transmitís con tu alegría confianza a los demás. Desarrollá un espíritu alegre para alentar a los demás y deciles:
"Si Dios está presente, todo va a estar bien", "quedate tranquilo, porque Dios va a obrar y hará algo grande" o "eso ya está resuelto, porque se lo entregaste a Dios". Cuando Dios está presente, los problemas no pueden crecer. Por eso, depositá tu confianza en el Señor y soltá tu vida en Su presencia, porque Él se encargará de ese asunto que te preocupa.
El sermón del monte comienza con la palabra "bienaventurados", que quiere decir "felices". ¡El Señor te quiere ver feliz! Tal vez te agobie un problema con tus hijos o te angustie un conflicto con tu pareja, con tu amiga, con tu jefe o tu suegra. Quizás quieras estar en paz con todo el mundo, pero para lograrlo, primero necesitás descubrir la presencia de Dios.
Necesitás ser "bienaventurado", porque cuando estás feliz transmitís la confianza de que todo va a estar bien.
A lo largo de toda Su Palabra el Señor nos dejó el siguiente mensaje: "Confiá en que yo soy quien te digo que soy y que te voy a dar lo que te prometí". Dios quiere que seas feliz, y para demostrarte que está presente te envolverá con lazos de amor. Tené en cuenta que solo podés ser feliz cuando sos íntegro y confiás en que si Dios está en el asunto, Él lo va a resolver.
Tocá tu cuerpo y decí: "Esta es la casa de Dios. Sé que Él está presente en mi vida y aunque no sepa de qué manera resolverá esta dificultad, sé que Su mano está a mi favor". El Señor está presente para que disfrutes y seas feliz a pesar de los conflictos que enfrentes. Confiá en que Dios está en control de todo y recordá que hay asuntos que solo se resolverán entre Él y vos.
El Señor superará ese problema, esa enfermedad y ese dolor, porque Él es más grande que ellos. Su presencia irá con vos y te traerá descanso.
Jacob estaba en Betel, el lugar donde había experimentado por primera vez la presencia de Dios. A veces hay que volver a ese primer lugar en que tu espíritu se abrió a la presencia del Señor. En ocasiones es preciso regresar a Betel para recordar esa experiencia que a lo largo del camino vamos olvidando.
El estar habituado espiritualmente a repetir de memoria una oración o a leer sistemáticamente un pasaje hace que a veces perdamos de vista que Dios está presente.
Dejá esa vida natural en la que querés arreglar todo solo. Por el contrario, decile al Señor: "Dios, hacé un milagro, mostrame algo distinto.
Yo no sé que podés hacer en esta relación, pero sé que si vos estás presente, las cosas pueden ser diferentes. No me voy a habituar ni voy a tomar en mis manos esta situación. Este asunto es entre vos y yo". Dejá que Él lo arregle porque del mismo modo que Ana dio a luz a su hijo Samuel, algo nuevo tiene que nacer en tu vida.
Tal
vez hoy sea el día en el que tengas que soltar a alguien que has estado
reteniendo por mucho tiempo. Quizás sea el momento en que debas determinarte a
resolver esa cuestión que durante años te ha traído angustia y desesperanza. Es
probable que hayas estado enfocándote en la dirección equivocada y no hayas
visto la presencia de Dios. Es hora de que te vuelvas a Su presencia y
recuerdes que un día le dijiste que fuera el dueño de tu vida. Tené presente
que Dios tiene el control de todas las situaciones y que te dará la respuesta
para que sepas que Él está con vos.
viernes, 5 de septiembre de 2014
Que la abundancia no sea tropiezo
“Por
cuanto no serviste a Jehová tu Dios con alegría y con gozo de corazón,
por la abundancia de todas las cosas”.
Deuteronomio 28.47
por la abundancia de todas las cosas”.
Deuteronomio 28.47
No solo hay que servir a Dios, sino
que además hay que hacerlo con alegría y gozo.
La abundancia nunca debe entorpecer nuestra relación y nuestro servicio a Él.
Muchas veces vemos que el crecimiento económico y profesional hace que disminuyamos nuestro servicio al Señor, o que lo hagamos de forma quejosa.
La abundancia nunca debe entorpecer nuestra relación y nuestro servicio a Él.
Muchas veces vemos que el crecimiento económico y profesional hace que disminuyamos nuestro servicio al Señor, o que lo hagamos de forma quejosa.
·
Compran un
automóvil y se quejan de tener que ir con él a la iglesia, en vez de poder ir a
pasear.
·
Tienen dinero para
poder viajar un fin de semana y entonces descuidan el congregarse cada domingo,
o lo hacen de mala gana.
·
Crecen
profesionalmente y ya no dedican tiempo para servir en la iglesia, o si lo
hacen, no tienen la disposición adecuada.
·
Pastores que han
perdido la alegría y el gozo de servir a Dios, debido a la abundancia de tantas
actividades, que ellos mismos se ocupan de generar.
El Señor va a mandar abundancia de
todas las cosas, nosotros debemos prepararnos para saber tenerlas y
utilizarlas.
En estos últimos años he visto como
las personas confunden sus prioridades dentro de este marco y sobre todo hacen
promesas, que nunca van a cumplir a Dios y a las personas.
Muchos piden un carro como el primer
caso y le dicen a Dios que lo pondrán al servicio, pero el trabajo nunca los
deja ponerlo a la disposición de Dios, me recuerdo del arquitecto Nicolás
Ceballos, que le pidió a Dios un carro para servirle, y Dios le dio uno de
ganga usado pero en buenas condiciones me acuerdo como que fue ayer un Excel, pero
al mismo tiempo le salió un trabajo muy bueno y su actitud fue ponerlo a disposición
cuando salíamos a servir, él nunca fue pero el carro recorrió muchos lugares de
la nación, no recuerdo que en alguna ocasión fallara.
A los dos años el dejo el puesto
dentro del grupo cristiano donde servíamos, y paso al cargo otro arquitecto,
este pidió lo mimo a Dios un carro, y fuimos al lugar donde usado el carro Toyota
corola blanco salió con él, he aquí lo que quiero dar a relucir, cada vez que había
que salir él estaba ocupado, y de igual forma a él le serviría el carro. Y como
casi nunca sirvió, no sé cuántas más pero yo si contabilice 13 ocasiones donde estuvo
en el taller, si usted compara una marca con la otra, sabrá cual debió haber
estado en reparación pero Dios se encargó de cuidar lo que en si se le ofreció
para servirle.
Si en este tiempo algo de lo que
tenés te ha impedido congregarte y servir a Dios con gozo, pedile perdón al
Señor y rectifica este comportamiento.
Que la abundancia nunca sea de tropiezo, sino que sirva para extender más y mejor el Reino de Dios, solo así la disfrutaremos verdaderamente.
Que la abundancia nunca sea de tropiezo, sino que sirva para extender más y mejor el Reino de Dios, solo así la disfrutaremos verdaderamente.
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