viernes, 31 de enero de 2014

DEJANDO HUELLAS EN LAS PERSONAS

Dejando Huellas en las personas

La huella de la Fe. Loida y Eunice . 2° Timoteo 1:5 . El traspaso de una huella espiritual y real a los que me rodean. ¿qué ven ellos acerca de mi fe? ¿Qué saben acerca de lo que creo?
.- Dios y la salvación
.- La Palabra de Dios
Marcos 12:30 como una bandera bajo la cual todos puedan identificarme.
Para meditar: ¿A quiénes ha hablado de mi fe? Mira a tu alrededor, eres madre, hermana, hija, vecina, trabajadora, jefa, esposa, novia, compañera de curso, de universidad, etc… que saben los que te rodean acerca de tu fe, acerca de tu Señor? ¿Les has marcado con la huella de la fe?

La huella de la Integridad. Hebreos 11:23-25. La vida de Moisés-
“integridad”     : Aquello a que no falta ninguna de sus partes. Persona recta, intachable. Sinónimos: austero, casto, puro, honesto, recto, limpio, de una sola línea. Integridad en el sentido de que se mantenía fiel a sus valores no importaba que situación pudiera estar confrontando. Como mujeres que queremos dejar huellas en otros, debemos mantenernos fieles a los principios que sabemos verdaderos, y si en algún momento nos salimos de esos principios, en vez de justificar nuestras acciones, nuestra integridad deberá alinearnos con lo que es agradable a Dios.

La huella de la Fidelidad. Filipenses 3:7-15. 2° Tm. 4:5-7. La vida de Pablo.
Fiel: compromiso de confianza y obediencia a Dios mantenido a través del tiempo. Una vida fiel a través del tiempo. Podemos comenzar bien… pero… ¿terminaré bien? ¿Será la marca de mi fidelidad lo que impacte la vida de los que me rodean?

La huella de las Prioridades. Hebreos 11:17-19. La vida de Abraham.
La palabra prioridad hace referencia a la anterioridad de algo respecto de otra cosa, ya que sea en tiempo o en orden. Aquel o aquello que tiene prioridad se encuentra primero en comparación con otras personas o cosas.
Para meditar: ¿Qué o quién ocupa el primer lugar en mi vida? Marcaré la vida de otros y dejaré huellas profundas viviendo una vida donde mi prioridad sea siempre Dios.


lunes, 20 de enero de 2014

INICIAR EL AÑO AGENDANDO EL PROPÓSITO DE DIOS

Agenda de 1º de Enero

“Tú colmas el año de bendiciones, tus nubes derraman abundancia;
los pastos del desierto están verdes y los montes se visten de gala;
los llanos se cubren de rebaños, los valles se revisten de trigales;
¡Todos cantan y gritan de alegría!”
Salmos 65: 12 al 14.

        Tiempos de comienzo, tiempos de reflexiones, tiempos de análisis, tiempos de agendas en blanco y relojes en cero…

        Cada 1º de enero es casi imposible no tomarse unos breves minutos personales para leer la vida vivida y comenzar a escribir lo deseado para el nuevo año.

        Es casi la certeza y el permiso social y calendario de que “hay una nueva oportunidad”… ¡para lo que sea! Desde comenzar la descartada dieta, el plan de oración, la guía de lectura bíblica, la visita familiar prometida hasta aquel paseo relegado por los embates de lo cotidiano.

        Nos prometemos cosas, se las prometemos a otros y se las prometemos a Dios. ¿Pero cuáles son aquellas cosas que ponemos en nuestra lista anual? Seguramente son aquellas que nacen de nuestros nobles corazones con buenas intenciones.

        Pero… ¿Qué es lo que realmente debo cumplir? El Apóstol Pablo nos dice en su carta a los Efesios 2: 10;

        “Pues es Dios quien nos ha hecho; él nos ha creado en Cristo Jesús para que hagamos buenas obras, siguiendo el camino que él nos había preparado de antemano.”

        Quizás la lista del nuevo año pueda reducirse en una simple oración: “Señor, ayúdame hacer aquellas obras, que ya destinaste para mi vida, ayúdame a ser obediente y a cumplirlas…” El resto del año.

 Cada día, simplemente continuar el desafío de encontrarlas, de hallarlas en la voz del Padre, a través de Su Palabra, en la oración, en los encuentros con otros hermanos, en la adoración, en la intimidad con Él, en la obediencia al llamado y entonces, al llegar al final del año, podremos observar que finalmente cumplimos todo… ¡y más!

Con estas palabras deseo iniciar realmente compartiendo con ustedes, después de todo lo ocurrido en mi vida durante el año 2013, y con el servicio al que me ha llamado Jesucristo, y con gratitud
seguirle sirviendo en la gran comisión a la que a cada uno nos ha invitado a participar.
Mi agenda del 2014 apenas la estoy terminando, y espero el me permita hacer su voluntad y su obra a la cual ha preparado de antemano para mi vida.

¡¡¡FELIZ 2014!!!