lunes, 20 de enero de 2014

INICIAR EL AÑO AGENDANDO EL PROPÓSITO DE DIOS

Agenda de 1º de Enero

“Tú colmas el año de bendiciones, tus nubes derraman abundancia;
los pastos del desierto están verdes y los montes se visten de gala;
los llanos se cubren de rebaños, los valles se revisten de trigales;
¡Todos cantan y gritan de alegría!”
Salmos 65: 12 al 14.

        Tiempos de comienzo, tiempos de reflexiones, tiempos de análisis, tiempos de agendas en blanco y relojes en cero…

        Cada 1º de enero es casi imposible no tomarse unos breves minutos personales para leer la vida vivida y comenzar a escribir lo deseado para el nuevo año.

        Es casi la certeza y el permiso social y calendario de que “hay una nueva oportunidad”… ¡para lo que sea! Desde comenzar la descartada dieta, el plan de oración, la guía de lectura bíblica, la visita familiar prometida hasta aquel paseo relegado por los embates de lo cotidiano.

        Nos prometemos cosas, se las prometemos a otros y se las prometemos a Dios. ¿Pero cuáles son aquellas cosas que ponemos en nuestra lista anual? Seguramente son aquellas que nacen de nuestros nobles corazones con buenas intenciones.

        Pero… ¿Qué es lo que realmente debo cumplir? El Apóstol Pablo nos dice en su carta a los Efesios 2: 10;

        “Pues es Dios quien nos ha hecho; él nos ha creado en Cristo Jesús para que hagamos buenas obras, siguiendo el camino que él nos había preparado de antemano.”

        Quizás la lista del nuevo año pueda reducirse en una simple oración: “Señor, ayúdame hacer aquellas obras, que ya destinaste para mi vida, ayúdame a ser obediente y a cumplirlas…” El resto del año.

 Cada día, simplemente continuar el desafío de encontrarlas, de hallarlas en la voz del Padre, a través de Su Palabra, en la oración, en los encuentros con otros hermanos, en la adoración, en la intimidad con Él, en la obediencia al llamado y entonces, al llegar al final del año, podremos observar que finalmente cumplimos todo… ¡y más!

Con estas palabras deseo iniciar realmente compartiendo con ustedes, después de todo lo ocurrido en mi vida durante el año 2013, y con el servicio al que me ha llamado Jesucristo, y con gratitud
seguirle sirviendo en la gran comisión a la que a cada uno nos ha invitado a participar.
Mi agenda del 2014 apenas la estoy terminando, y espero el me permita hacer su voluntad y su obra a la cual ha preparado de antemano para mi vida.

¡¡¡FELIZ 2014!!!       

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