“Porque si aquel primero hubiera sido sin defecto,
ciertamente no se hubiera procurado lugar para el segundo”.
Hebreos 8.7
Hebreos 8.7
Si bien la palabra está referida a
Melquisedec y Jesús, el principio se aplica a todos nosotros.
Por eso no debemos subestimar nuestros defectos, debemos tratar con ellos y corregirlos.
Porque por medio de nuestros defectos nos “serruchamos el piso” a nosotros mismos, es decir, nos saboteamos la vida. La mayoría de veces las oportunidades están enfrente y no las aprovechamos, por miedo, indesicion, desanimo, pero lo más seguro es por falta de visión.
Por eso no debemos subestimar nuestros defectos, debemos tratar con ellos y corregirlos.
Porque por medio de nuestros defectos nos “serruchamos el piso” a nosotros mismos, es decir, nos saboteamos la vida. La mayoría de veces las oportunidades están enfrente y no las aprovechamos, por miedo, indesicion, desanimo, pero lo más seguro es por falta de visión.
Atreves del tiempo
las personas solo van tras sus objetivos o anhelos pero no tras su visión por
eso siempre el segundo lo alcanza y lo deja en la vida quedándose con lo que debía
de haber sido del primero.
Las personas desean alcanzar sus sueños,
anhelos, y muchos que saben y conocen su visión, de igual forma caminan hacia
ella, pero hacen paradas atreves de su vida y alargan la realidad de su visión en
la vida, porque no están dispuestos a perder o arriesgar algo en la vida.
Alguien diría poder me toco a mí, naci
salado, con una maldición, con desamor, pero en realidad no han tomado la decisión
de arriesgar y perder, que a lo largo de la vida nunca se pierde en realidad se
siembra, por lo que el que sigue regando su visión, llega a cosechar de ella.
La mayoría de las personas no siembran por
eso nunca cosechan en la vida, el agua que riega una visión es el
agradecimiento, el abono la gratitud, y el fruto de ese gran éxito a poder
alcanzar el resultado de la visión, depende del valor que cada persona le
ponga.
Dicho de otra forma
nadie mas que uno le puede poner valor a lo que la visión es para uno, por lo
tanto solo uno sabe que dar a quienes formaron la visión en uno, y es aquí donde
radica el agradecimiento y la gratitud. He aquí donde la siembra muestra el
fruto.
Muchas cosas que Dios confía en nuestras manos las perdemos por administrarnos de forma defectuosa.
Muchas cosas que Dios confía en nuestras manos las perdemos por administrarnos de forma defectuosa.
·
Ese negocio que era
tuyo, ahora es de otro.
·
Esa casa que era
tuya, ahora es de otro.
·
Ese dinero que era
tuyo, ahora es de otro.
·
Ese ascenso que era
tuyo, ahora es de otro.
·
Ese cliente que era
tuyo, ahora es de otro.
Necesitamos comprender que no nos han
quitado estas cosas, sino que fuimos nosotros los que las hemos perdido.
Porque si nosotros que las teníamos —es decir, el primero—, nos hubiéramos conducido sin defecto, ciertamente no se hubiera procurado lugar para el segundo.
También necesitamos entender que la responsabilidad de que aparezca un segundo siempre está dada por los defectos del primero.
No subestimes tus defectos, ni te jactes de ellos, enuméralos en un papel y hace un plan de acción para erradicarlos de tu vida de forma inmediata.
Responsabilízate por tu vida y por tu situación, entendiendo hoy que el segundo aparece por los defectos del primero.
Porque si nosotros que las teníamos —es decir, el primero—, nos hubiéramos conducido sin defecto, ciertamente no se hubiera procurado lugar para el segundo.
También necesitamos entender que la responsabilidad de que aparezca un segundo siempre está dada por los defectos del primero.
No subestimes tus defectos, ni te jactes de ellos, enuméralos en un papel y hace un plan de acción para erradicarlos de tu vida de forma inmediata.
Responsabilízate por tu vida y por tu situación, entendiendo hoy que el segundo aparece por los defectos del primero.

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