jueves, 4 de septiembre de 2014

COMO CORREGIR LOS DEFECTOS

“Porque si aquel primero hubiera sido sin defecto, ciertamente no se hubiera procurado lugar para el segundo”.
Hebreos 8.7


Si bien la palabra está referida a Melquisedec y Jesús, el principio se aplica a todos nosotros. 

Por eso no debemos subestimar nuestros defectos, debemos tratar con ellos y corregirlos.

Porque por medio de nuestros defectos nos “serruchamos el piso” a nosotros mismos, es decir, nos saboteamos la vida.
 La mayoría de veces las oportunidades están enfrente y no las aprovechamos, por miedo, indesicion, desanimo, pero lo más seguro es por falta de visión.
Atreves del tiempo las personas solo van tras sus objetivos o anhelos pero no tras su visión por eso siempre el segundo lo alcanza y lo deja en la vida quedándose con lo que debía de haber sido del primero.
   Las personas desean alcanzar sus sueños, anhelos, y muchos que saben y conocen su visión, de igual forma caminan hacia ella, pero hacen paradas atreves de su vida y alargan la realidad de su visión en la vida, porque no están dispuestos a perder o arriesgar algo en la vida.
   Alguien diría poder me toco a mí, naci salado, con una maldición, con desamor, pero en realidad no han tomado la decisión de arriesgar y perder, que a lo largo de la vida nunca se pierde en realidad se siembra, por lo que el que sigue regando su visión, llega a cosechar de ella.
   La mayoría de las personas no siembran por eso nunca cosechan en la vida, el agua que riega una visión es el agradecimiento, el abono la gratitud, y el fruto de ese gran éxito a poder alcanzar el resultado de la visión, depende del valor que cada persona le ponga.
Dicho de otra forma nadie mas que uno le puede poner valor a lo que la visión es para uno, por lo tanto solo uno sabe que dar a quienes formaron la visión en uno, y es aquí donde radica el agradecimiento y la gratitud. He aquí donde la siembra muestra el fruto.

Muchas cosas que Dios confía en nuestras manos las perdemos por administrarnos de forma defectuosa.
·         Ese negocio que era tuyo, ahora es de otro.
·         Esa casa que era tuya, ahora es de otro.
·         Ese dinero que era tuyo, ahora es de otro.
·         Ese ascenso que era tuyo, ahora es de otro.
·         Ese cliente que era tuyo, ahora es de otro.
Necesitamos comprender que no nos han quitado estas cosas, sino que fuimos nosotros los que las hemos perdido. 

Porque si nosotros que las teníamos —es decir, el primero—, nos hubiéramos conducido sin defecto, ciertamente no se hubiera procurado lugar para el segundo.
 

También necesitamos entender que la responsabilidad de que aparezca un segundo siempre está dada por los defectos del primero.
 

No subestimes tus defectos, ni te jactes de ellos, enuméralos en un papel y hace un plan de acción para erradicarlos de tu vida de forma inmediata. 

Responsabilízate por tu vida y por tu situación, entendiendo hoy que el segundo aparece por los defectos del primero.
 


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