viernes, 5 de septiembre de 2014

Que la abundancia no sea tropiezo

“Por cuanto no serviste a Jehová tu Dios con alegría y con gozo de corazón,
por la abundancia de todas las cosas”.

Deuteronomio 28.47


No solo hay que servir a Dios, sino que además hay que hacerlo con alegría y gozo.

La abundancia nunca debe entorpecer nuestra relación y nuestro servicio a Él.

Muchas veces vemos que el crecimiento económico y profesional hace que disminuyamos nuestro servicio al Señor, o que lo hagamos de forma quejosa.
·         Compran un automóvil y se quejan de tener que ir con él a la iglesia, en vez de poder ir a pasear.
·         Tienen dinero para poder viajar un fin de semana y entonces descuidan el congregarse cada domingo, o lo hacen de mala gana.
·         Crecen profesionalmente y ya no dedican tiempo para servir en la iglesia, o si lo hacen, no tienen la disposición adecuada.
·         Pastores que han perdido la alegría y el gozo de servir a Dios, debido a la abundancia de tantas actividades, que ellos mismos se ocupan de generar.
El Señor va a mandar abundancia de todas las cosas, nosotros debemos prepararnos para saber tenerlas y utilizarlas.

En estos últimos años he visto como las personas confunden sus prioridades dentro de este marco y sobre todo hacen promesas, que nunca van a cumplir a Dios y a las personas.
Muchos piden un carro como el primer caso y le dicen a Dios que lo pondrán al servicio, pero el trabajo nunca los deja ponerlo a la disposición de Dios, me recuerdo del arquitecto Nicolás Ceballos, que le pidió a Dios un carro para servirle, y Dios le dio uno de ganga usado pero en buenas condiciones me acuerdo como que fue ayer un Excel, pero al mismo tiempo le salió un trabajo muy bueno y su actitud fue ponerlo a disposición cuando salíamos a servir, él nunca fue pero el carro recorrió muchos lugares de la nación, no recuerdo que en alguna ocasión fallara.
A los dos años el dejo el puesto dentro del grupo cristiano donde servíamos, y paso al cargo otro arquitecto, este pidió lo mimo a Dios un carro, y fuimos al lugar donde usado el carro Toyota corola blanco salió con él, he aquí lo que quiero dar a relucir, cada vez que había que salir él estaba ocupado, y de igual forma a él le serviría el carro. Y como casi nunca sirvió, no sé cuántas más pero yo si contabilice 13 ocasiones donde estuvo en el taller, si usted compara una marca con la otra, sabrá cual debió haber estado en reparación pero Dios se encargó de cuidar lo que en si se le ofreció para servirle.

Si en este tiempo algo de lo que tenés te ha impedido congregarte y servir a Dios con gozo, pedile perdón al Señor y rectifica este comportamiento.

Que la abundancia nunca sea de tropiezo, sino que sirva para extender más y mejor el Reino de Dios, solo así la disfrutaremos verdaderamente. 


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