jueves, 23 de octubre de 2014

NO LOGRO LO QUE DESEO

Lucas 6:38: "Den y se les dará: se les echara en el regazo una medida llena, apretada, sacudida y desbordante. Porque con la medida que midan a otros se les medirá a ustedes".
¿Te propusiste algo que todavía no pudiste lograr?
A todos nos ha pasado. Cuando nos proponemos lograr algo (tener un negocio, tener otro empleo, hacer un viaje, terminar los estudios, etc.) lo hacemos con mucho entusiasmo.
Ese entusiasmo es muy bueno, ya que indica que hay salud emocional, ganas, empuje. Muy diferente es la situación de aquellas personas que no quieren hacer nada porque están deprimidas, angustiadas, sin fuerzas y no ven nada lindo para su futuro ni tienen ganas de soñar. Por eso, ponerse metas y tener sueños es una señal de buena salud.

Sin embargo, transcurrido un tiempo, muchas veces vemos que todas esas cosas que nos propusimos no llegan a hacerse realidad, no se concretan:, esa puerta laboral que parecía abrirse se te cierra, la pareja que soñaste no aparece, el negocio fracasa antes de empezar... ¿Alguna vez te propusiste algo que nunca pudiste concretar? Cuando esto sucede generalmente comenzamos a angustiarnos.

Hoy quiero hablarte de dos errores comunes que cometemos cuando nos proponemos algo en la vida y no podemos lograrlo. 

Primer error: Pensar dentro de la comodidad.
Muchas veces ocurre que si bien tenés un sueño, un proyecto nuevo, continúas actuando como antes, es decir, no cambias nada de tu vida, no modificas hábitos, horarios, tu manera de pensar, la gente que te rodea. Cuando te propones algo hay dos preguntas que tenés que hacerte: "¿Qué hice?" y "¿qué no hice?". Solemos preguntarnos "¿Qué hice mal?", pero las preguntas correctas son: "¿Qué hice?" y "¿qué no hice?", porque tal vez todo lo que hiciste para lograr ese proyecto estuvo bien y el conflicto está en lo que todavía no hiciste.
 Por ejemplo, supongamos que quiero cambiar de trabajo para ganar un poco más de dinero. Me pregunto: "¿Qué hice?". Mandé curriculums, pregunté a mis amigos si sabían de algún puesto vacante, busqué en el periódico, pero no logré encontrar otro trabajo. Entonces es momento de preguntarme: "¿Qué no hice?", porque si hago lo que no hice tal vez alcance el resultado que deseaba. Tal vez no hice un curso para capacitarme mejor y perfeccionarme, tal vez no mejoré mi trabajo actual, porque quizás, si mejoro mi trabajo actual, lo haga mejor y me guste más, incluso mi jefe me cambie de sección y me aumente el sueldo.
A veces no se trata de que lo que hiciste está mal, sino de que hay cosas que te faltaron hacer, que no hiciste y deberías haber hecho.
Y muchas veces es cambiar actitudes, en otros casos muchos de los puntos en los cuales traemos modelos de la familia, en otros casos estamos codificados de tal modo que dejamos de hacer para lograr.

Segundo error: No creer en uno mismo.
Muchas veces no logramos lo que nos proponemos simplemente porque no creemos en nosotros mismos ni en que podemos lograr lo que queremos. Decimos: "Quiero comprarme una casa, pero no creo que pueda hacerlo", "a mí me gustaría tener una pareja que me quiera y a quien yo quiera, pero no creo que pueda lograrlo". ¿Crees en vos?, ¿crees en que lo que deseas? Tenés que ser creyente de lo que vas a hacer y de lo que SOS, y eso tiene que ver con recuperar el amor por vos mismo.

La Biblia narra la historia de la mujer con flujo de sangre. Ella había gastado todo su dinero en médicos, pero no había logrado revertir su situación. Cuando el Señor visitó su pueblo, pensó: "Si toco a Jesús quedaré sana". La mujer había escuchado que Él sanaba a los enfermos y por eso se determinó a cruzar entre la multitud para tocarlo. ¿Cómo llegó esta mujer a la conclusión de que Jesús iba a sanarla? En primer lugar, porque había perdido todo. Estaba sola y cansada de verse en ese estado.
Eso se llama amor por uno mismo. Te amas a vos mismo cuando te canses de dar vueltas, te negás a permanecer en la situación en la que estás y te determinas a lograr algo diferente para tu vida. Decís: "No puede ser que siga en este estado, ¡yo tengo que vivir algo diferente! Merezco un trabajo mejor, un sueldo mejor, una vida familiar diferente. Estoy cansado de vestirme mal, de comer mal, de vivir mal. Estoy harto de llegar a casa y que haya peleas, de que se caiga el techo por la humedad". Tenés que recuperar el amor por vos mismo y decir basta a ciertas situaciones. Necesitas ir por lo nuevo y creer que lo vas a lograr.
La mayoría nos dan cuenta que igual que la mujer de fluyo estaba tan solo en tocar el borde del manto del Señor, hoy en día el manto se extiende en oportunidades, me imagino a esa mujer sin fuerzas, mal encarada, alguien que nadie quería ni ayudar ni dejar pasar, pero lo único que sabía que si lograba llegar a un espacio donde pudiera tocar el manto, las cosas cambiarían, se esforzó no sé cuánto se arrastró ya que así dice la biblia, pero eso es figura de humillación y fracaso, pero no se rindió y logro su objetivo.

Muchas personas no tienen idea del valor que tiene lo que hacen. Saben me gusta ejemplificar muchas cosas esta vez lo hare con una mujer que sabe cocinar cosas exquisitas y cuando un vecino les pide una torta y pregunta: "¿Cuánto me cobras por hacerla?", ellas responden: "¡No, qué te voy a cobrar por una torta!". No quieren cobrar porque no le saben poner valor a lo que hacen, porque no creen que lo que hacen tiene valor, o peor aún, no creen que ellas mismas tengan algún valor.
 Hay personas que tienen títulos de cursos técnicos o incluso universitarios guardados en el cajón de la mesita de luz. Estudiaron, se esforzaron durante años para recibirse y no ejercen la profesión, no trabajan de eso para lo cual se capacitaron. 

Hace un tiempo leí una historia que me fascinó. Se trataba de una mujer que quiso enviarle una tarjeta de felicitación a su amiga que había tenido un bebé. Pero en vez de mandarle solo una tarjeta, se le ocurrió incluir un regalo. Compró una pelota en la juguetería, escribió una tarjeta que decía: "¡Felicitaciones!, que seas muy feliz con tu hijito", y fue al correo a enviarla. A su amiga le gustó tanto la idea que se la comentó a sus amigos. Todos comenzaron a pedirle a la mujer que mandara tarjetas con regalitos en nombre de ellos.
 Ella decía: "¡Esto es una tontería!", pero aceptaba hacer los envíos. Un día estaba en el correo esperando su turno para enviar un regalo, cuando un hombre le preguntó qué estaba enviando. Ella le respondió que se trataba de un presente y una tarjeta de felicitación por un cumpleaños. "¿Podría enviar un regalo y una tarjeta en mi nombre?", le preguntó el señor. La mujer respondió: "Ah, ¡pero esto es muy sencillo! Usted tiene que comprar un regalo y algunos marcadores de colores. Escribe una frase cariñosa para desear feliz cumpleaños o lo que desee, y viene al correo a enviar el regalo".
 "Bueno, háganlo usted por mí", insistió el hombre, pero ella continuó diciendo que no. Ante la negativa de la mujer, el señor le dijo: "Mire, si manda el regalo por mí, le pago cinco dólares". La mujer recapacitó y aceptó el trato. Fue entonces cuando se dio cuenta de que podía convertir esa idea creativa en un gran negocio. Junto con su hermana compraron un sitio en internet, le pusieron un nombre y a partir de ese momento todo el mundo empezó a pedirles que enviaran regalos con tarjetitas de felicitación por correo. Así, construyeron una gran empresa que actualmente publicita sus servicios en programas de televisión.
Esta mujer creó un negocio millonario a partir de algo simple que ella hizo por amor a una amiga.
¿Cuántas cosas haces por amor a una amiga, a un sobrino o a tus nietos sin recibir nada a cambio? Esto se debe a que todavía no crees en vos mismo ni en tus ideas, a que no valoras tu trabajo y esa capacidad que está en vos. Tenés que empezar a ver en esa habilidad una manera de obtener recursos. Lo primero que tenés que hacer para lograr que ese sueño se haga realidad es creer en el proyecto (TU VISION PERSONAL) y en vos mismo. Cuando las personas ofrecen pagarte por algo que haces, eso ya puede convertirse en un negocio. Si alguien pagaría porque vos le laves la ropa, le cocines, o hagas esa actividad que solo pensaste para tu mundo privado, tal vez sea hora de que la extiendas al mundo público y comiences a ganar dinero con eso.
Además de pensar dentro de la comodidad y creer en uno mismo, existe una clave espiritual para que todos esos proyectos que tenés en mente se hagan realidad. Esta clave es dar.
El Señor me mostró que existen dos niveles para recibir lo que anhelamos. Uno es "Pidan, y se les dará". ¿Estás pidiéndole a Dios? La promesa es que si pedís, recibirás. Tal vez hayas pedido pero todavía no recibiste, y eso se debe a que Dios te está empujando a que entres a un nuevo nivel de recibir. Este segundo nivel es "Den, y se les dará". Entonces, hay dos maneras de recibir: pedir y dar. ¿Por qué dar es un nivel superior a pedir? Porque La Biblia dice que "más bienaventurado es dar que recibir”. Cuando veas que las puertas se te cierran, que parece que ya no hay respuesta de Dios a lo que le estas pidiendo, es porque Él te quiere llevar al nivel de dar, pues es más bienaventurado el que da que el que recibe.
 ¿Y por qué Dios te quiere llevar a un nuevo nivel? Porque generalmente cuando nosotros pedimos, lo hacemos con angustia, con ansiedad, con temor. Pedimos sin saber si eso va a venir o no, es decir, a veces no ponemos demasiada fe en nuestro pedido. Esta es la razón por la que Dios te dice: "Quiero que des, y que lo hagas por propia voluntad", porque cuando vos das, lo haces contento.
 ¿Viste qué lindo es dar? Pedir, en cambio, te crea angustia, te trae un poquito de ansiedad, de nerviosismo. No sabes si tu fe alcanzará o no, pero cuando das, siempre das contento, y cuando das con alegría, siempre vas a recibir.
Este es el gran secreto espiritual: si queréis que esas puertas que hasta ahora estuvieron cerradas se abran, si queréis que tus proyectos se hagan realidad, si queréis conseguir esa pareja que tanto soñaste, tenés que dar, porque el que da, recibe.
El pasaje afirma que el que da tiene poder de hacer riquezas, porque recibe cuatro cosas: Una medida, es decir, una cantidad. ¿Queréis recibir una cantidad de eso que estás pidiendo? Y esa cantidad es llena, apretada, sacudida y desbordante. Cuando Dios te da porque primero vos diste, lo que va a venir es lleno, apretado (para que entre más), sacudido (para que siga entrando más cantidad) y desbordante. ¿Por qué el Señor usa esta imagen? Imagina que tenés que ordenar tu mente. ¿Tuviste alguna vez todas las cosas de tu mente desordenadas?,
En un viaje a la provincia conocí a Mirta, una mujer que ordenó su salud. Mirta es una científica que trabaja para la Universidad. Ella quería dejar de fumar, pero no podía. Un día recurrió a su hijo, que era médico que es mi amigo. Él le explicó que debía realizar alguna actividad para ocupar sus manos y evitar entretenerlas con el cigarrillo. Así fue como conoció una escuela de artesanías y empezó a tejer en telar. Supo desde el primer momento que esa actividad podía generar fuentes de trabajo e importantes ingresos, además de difundir nuestra cultura. Decidida, Mirta se dispuso a estudiar y a aprender con el objetivo de formar una gran empresa. 

Mirta llevó adelante su proyecto (Visión Personal) y logró crear el Departamento Telar de la municipalidad de ese lugar. Su idea ha logrado sacar de la exclusión a cientos de personas que llegaron con su autoestima destruida y ahora se han recuperado y tienen un trabajo digno y lucrativo.
Mirta es una mujer que ordenó su mundo físico y así le hizo espacio a una bendición llena, apretada, sacudida y desbordante. Ella le está dando trabajo a cientos de personas y haciendo conocer la artesanía de Huehuetenango en el mundo entero.
 Mirta descubrió su vocación en el tejido y enseguida pensó en compartir su proyecto con otras personas. Cuando das SOS feliz y llegas a un nuevo nivel en tu vida. El que da con alegría recibe muchísimo más de Dios.
Cada uno de nosotros define el nivel de éxito que quiere tener y las puertas que se nos van a abrir. La Palabra de Dios es muy clara: "El que siembra escasamente, escasamente cosechará, y el que siembra en abundancia, en abundancia cosechará”. Este es un principio infalible: no hay cosa que des que no tenga cosecha. La siembra siempre trae cosecha, pero si sombras poco, recibís poco, y si sombras mucho, recibís mucho. Este principio también se cumple para lo malo, ya que La Palabra dice: "Con la medida que midan a otros, se les medirá a ustedes", es decir, si críticas, espera recibir críticas, si juzgas, espera ser juzgado. ¡El límite lo pones vos!
El secreto para que tus proyectos se hagan realidad es que aprendas a dar. Da de tu tiempo, de tus ganas, de tus ideas y el más valioso es el de ti mismo, Da de tu dinero, da de lo que tenés, pero da, porque el que da, recibe y entra a un nuevo nivel espiritual. 

Blake Mycoskie es el autor de un libro llamado "Un día sin zapatos". En su libro él cuenta una experiencia maravillosa que comenzó cuando viajó desde Estados Unidos a la Argentina para aprender a jugar al polo y a bailar tango. Un día Mycoskie vio a una persona que le daba zapatos a otra que no tenía y quedó impactado. "¡Tengo que hacer algo para darle zapatos a la gente que no tiene!", se dijo. Cuando conoció las alpargatas que se usan en Argentina tuvo una idea: eran zapatos originales, sencillos, que usaban los jugadores de polo, los que trabajan en los clubes, la gente en la calle... ¿por qué no fabricarlas y venderlas en Estados Unidos? En ese momento Mycoskie prometió que por cada par de alpargatas que vendiera, regalaría otro a una persona que no tuviera zapatos. Con la idea, la promesa en su corazón y varios pares de alpargatas, este hombre regresó a su país y comenzó a trabajar por su sueño (visión Personal).
 Su proyecto salió en una revista y muchas empresas comenzaron a comprar sus alpargatas. Cuando hubo vendido una cierta cantidad volvió a la Argentina y dio ese mismo número de alpargatas a los niños que no tenían zapatos. La alegría y la emoción de entregar los zapatos y ver la felicidad de los niños fueron enormes. Tiempo más tarde viajó a África y a muchos otros lugares a entregar zapatos. Incluso fabricó calzados especiales para personas que no podían usar los zapatos comunes porque padecían enfermedades como la elefantiasis. Año tras año Mycoskie mantuvo su promesa: "Por cada zapato que venda, voy a regalar uno nuevo a alguien que no tenga". Aplicar el principio de dar con alegría hizo que este hombre sea hoy multimillonario.

Si todavía hay una puerta que no se te abrió, es porque Dios quiere que subas a otro nivel, que empieces a dar con alegría y dejes de pedir con angustia, porque el que da también recibe. 

Después de que Ester fuera proclamada reina de Persia, el pueblo judío estuvo en peligro de ser aniquilado, pero ella temía pedirle al rey que intercediera por los suyos, pues en aquella época las personas solo podían presentarse ante el rey si él las había mandado a llamar. Por otra parte, Ester no le había dicho al rey que era judía. Cuando Mardoqueo, su primo, supo de su temor de presentarse ante el rey, le dijo: "¡Quién sabe si no has llegado al trono precisamente para un momento como éste!". Dios la había puesto como reina para que diera algo a los demás, y su primo quiso hacerle entender que no debía recibir solo lujos, sino que también tenía que dar. Ella comprendió esto y aseguró: "Me presentaré ante el rey, por más que vaya en contra de la ley. ¡Y si perezco, que perezca!". Como Ester estuvo dispuesta a dar, el rey le concedió la vida, salvó a su pueblo y le mantuvo todo lo que le había dado. ¡Cuando estés dispuesta a dar recibirás de parte de Dios una medida llena, apretada, sacudida y desbordante para tu vida!
Ordena tu mundo, hace espacio para que puedas dar. ¿Qué te daría alegría dar? Tenés que cambiar la angustia del pedir por la alegría de dar. Cuando lo hagas, habrás subido de nivel y recibirás mucho más que lo que diste. A las personas que son siempre generosas el Señor les abre puertas para que todos sus proyectos se hagan realidad.








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