Como activar el poder interno
Juan 21:15: "Cuando
terminaron de desayunar, Jesús le preguntó a Simón Pedro:
--Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que éstos?
--Sí, Señor, tú sabes que te quiero --contestó Pedro.
--Apacienta mis corderos --le dijo Jesús".
--Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que éstos?
--Sí, Señor, tú sabes que te quiero --contestó Pedro.
--Apacienta mis corderos --le dijo Jesús".
En temas anteriores me referí a las instituciones
que muchas veces se forman en las parejas, esas cosas que al principio son
lindas, pero después se convierten en indispensables para que la pareja no se
desmorone. Por ejemplo: "Los miércoles tenemos que ir a comer a la casa de
mis padres". Si el miércoles la esposa o el esposo no quiere ir a comer a
la casa de los padres del otro, se arma lío. Entonces, ¿cómo tenemos que
trabajar con estas instituciones que se han armado dentro de la pareja o la
familia?
En muchas oportunidades hablé sobre las personas que construyen solas, parejas en las que él construye su vida solo, sin considerarla a ella, o en la que ella construye su vida sola, sin considerarlo a él. Son esas personas que dicen: "Me quiero casar", y no se dan cuenta que sus respectivas parejas andan con otras personas.
En muchas oportunidades hablé sobre las personas que construyen solas, parejas en las que él construye su vida solo, sin considerarla a ella, o en la que ella construye su vida sola, sin considerarlo a él. Son esas personas que dicen: "Me quiero casar", y no se dan cuenta que sus respectivas parejas andan con otras personas.
Después
escriben: "Hacia la cima 777. Y entonces les explico que nadie deja a
alguien de un día para el otro. Sin dudas hubo señales, pero no te diste
cuenta, y por eso un día se fue para no volver o te mandó un mail para decirte
adiós. Seguramente te lo dijo antes de muchas maneras, pero como no te hiciste
responsable, como no colaboraste en la pareja, se terminó yendo.
La vida se va desarrollando en etapas. Muchas veces, cuando una etapa se va cerrando aparecen lo que llamamos "crisis". Una crisis es ese momento en el que parece que el mundo se te viene abajo. Sin embargo, la crisis en verdad está indicando que hay una etapa que ya no tiene nada nuevo para uno, y que algo nuevo está pujando por salir. Solemos enojarnos con las crisis, pero la realidad es que ellas nos dan el mensaje de que es hora de pasar a un nuevo nivel. Las personas solemos repetir una y otra vez lo que ya sabemos porque por un lado, nos resulta cómodo, y por el otro, nos da miedo subir a un nuevo nivel. Esta es la razón por la que muchas veces permanecemos en un nivel inferior.
La vida se va desarrollando en etapas. Muchas veces, cuando una etapa se va cerrando aparecen lo que llamamos "crisis". Una crisis es ese momento en el que parece que el mundo se te viene abajo. Sin embargo, la crisis en verdad está indicando que hay una etapa que ya no tiene nada nuevo para uno, y que algo nuevo está pujando por salir. Solemos enojarnos con las crisis, pero la realidad es que ellas nos dan el mensaje de que es hora de pasar a un nuevo nivel. Las personas solemos repetir una y otra vez lo que ya sabemos porque por un lado, nos resulta cómodo, y por el otro, nos da miedo subir a un nuevo nivel. Esta es la razón por la que muchas veces permanecemos en un nivel inferior.
Por ejemplo: para desarrollar masa muscular podemos
levantar una pesa de un kilo. Eso hará que el músculo se desarrolle hasta
cierto nivel. Sin embargo, si transcurrido un tiempo no aumentamos el peso de
la pesa o no cambiamos el ejercicio que vinimos haciendo, el desarrollo de la
masa muscular se detiene. Del mismo modo, no nos damos cuenta de que tenemos
que pasar a un nuevo nivel en nuestra vida y entendemos el mensaje de la
crisis, corremos el riesgo de perder todo lo que hayamos logrado hasta ese
momento. Cada mañana nos tenemos que proponer un desafío, cada día tenemos que
decirle a Dios: "Señor, quiero que me desafíes a algo nuevo".
¿Queres algo nuevo para tu vida? ¿Queres pasar a un nuevo nivel? Propone té desafíos en todas las áreas de tu vida, plantéate desafíos familiares, físicos, emocionales, espirituales, y cada tanto pregúntate: "¿No estará ya agotado este ciclo?, ¿no será que esta insatisfacción, esta inquietud se debe a que estoy siempre repitiendo lo mismo y es hora de pasar a un nuevo nivel?".
"Clama a mí y yo te responderé, te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces", dice el Señor. Dios tiene desafíos para nosotros todos los días de nuestra vida. Y La Palabra dice que también tiene cosas grandes y ocultas. En consecuencia, si son grandes, están ocultas en un lugar grande, porque algo grande no se puede esconder en un lugar pequeño. No debe de ser tan difícil encontrar el lugar donde están ocultas las cosas grandes de Dios, pero Él solamente se las mostrará a los que claman por un nuevo nivel.
¿Recordás el pasaje bíblico de 1 Crónicas 4 en
el que se menciona a Jabés? Jabés era un hombre que había sido marcado para la
derrota. Su madre lo había llamado así porque su nombre significa "el que
causará dolor". Jabés estaba destinado a causar, pero él se dijo a sí
mismo: "Este nombre no me va a determinar". Pueden decir muchas cosas
de tu persona, pero digan lo que digan, eso no te va a determinar. Jabés se
determinó a que lo que decía su mamá no lo iba a afectar, y entonces le propuso
un desafío a Dios: "Si me dieras bendición, si me das una oportunidad, yo
no voy a ser una persona que cause dolor a nadie". Y Dios le dio lo que le
pidió. Ese es nuestro primer desafío: cada día pedirle a Dios que nos bendiga.
Cuando le pidió bendición a Dios, Jabés no solamente quería tierras y posiciones, él también quería ser un hombre de influencia, quería más protagonismo, más responsabilidad, más espacio para desarrollarse y crecer, más oportunidades, más emoción para su vida. Muchas veces creemos que la bendición de Dios es algo estático, pero no es así. Jesús le pidió al Padre más espacio, más influencia, más bendición, porque Él deseaba multiplicarla. Jesús quería expandirse, deseaba tener una vida con acción y emoción. Y Dios le concedió lo que le pidió, porque el que pide, recibe.
Cuando le pidió bendición a Dios, Jabés no solamente quería tierras y posiciones, él también quería ser un hombre de influencia, quería más protagonismo, más responsabilidad, más espacio para desarrollarse y crecer, más oportunidades, más emoción para su vida. Muchas veces creemos que la bendición de Dios es algo estático, pero no es así. Jesús le pidió al Padre más espacio, más influencia, más bendición, porque Él deseaba multiplicarla. Jesús quería expandirse, deseaba tener una vida con acción y emoción. Y Dios le concedió lo que le pidió, porque el que pide, recibe.
Cómo cancelar nuestra mediocridad.
Todos tenemos áreas de mediocridad en nuestras vidas. Quiero compartirte tres puntos importantes que debemos tener en cuenta para romper con nuestra mediocridad cotidiana.
Hago referencia que no son las únicas, pero en los últimos
años, después de conversar con varias personas e inter cambiar correos he detectado
estos tres.
1. Tenés que vivir una
vida extraordinaria.
Dios quiere que seamos aventureros Dios, que vivamos una vida de aventura con Él. Cada uno de nosotros fuimos creados a imagen y semejanza de Dios, por lo que nacimos extraordinarios. Sin embargo, con el correr del tiempo nos volvemos ordinarios. ¿Por qué? Porque a medida que crecemos nos vamos amoldando a lo que la sociedad, la cultura, la familia nos manda. Entonces, en lugar de ser personas extraordinarias, terminamos viviendo y muriendo como personas comunes, ordinarias.
Dios no quería que Israel estuviera cuarenta años en el desierto, ¡fue Israel el que dejó a Dios cuarenta años en el desierto, en un lugar donde Dios no quería estar! Muchas veces somos nosotros los que por nuestra rutina lo dejamos a Dios en un lugar donde Él no quiere estar ni quiere que nosotros estemos. Por ejemplo, si todos los días durante veinte años interpretas un pasaje bíblico de la misma manera y no te enseña nada nuevo, es porque no te pusiste un desafío espiritual y estás inmóvil, siempre en el mismo lugar. Lo tenés a Dios diciéndote lo mismo durante veinte años, porque no abrís tu oído para escuchar lo nuevo que quiere decirte. Estás manteniendo a Dios encerrado en tus pensamientos pequeños, en ese trabajo pequeño, en ese problema pequeño. Pero Él te dice: "¡Anda a lo nuevo que tengo para tu vida, y ese problema va a ser nada!".
Juan 14:12 asegura: "Ciertamente les aseguro que el que cree en mí las obras que yo hago también él las hará, y aun las hará mayores". Somos seres extraordinarios y podemos hacer mayores cosas que las que hizo Jesús. Eso significa que podemos mejorar todo lo que tenemos en nuestra vida.
Hay una persona extraordinaria dentro de cada uno que tenemos que despertar, porque está dormida por los miedos. Moisés y Gedeón eran dos hombres que tenían problemas de identidad. Moisés pasó cuarenta años de su vida viviendo como un hombre ordinario, hasta que un día afinó su oído y escuchó la voz de Dios en una zarza que estaba ardiendo. Fue entonces cuando Dios tomó su vida y despertó la grandeza dormida que llevaba dentro. Por su parte, Gedeón era un hombre extraordinario, pero estaba escondido en sus miedos. Pero Dios despertó lo grande en él y lo llamó héroe poderoso. ¡nosotros también somos los héroes poderosos de esta nación, porque tenemos a Jesucristo y al Espíritu Santo en nuestra vida!
Dios quiere que seamos aventureros Dios, que vivamos una vida de aventura con Él. Cada uno de nosotros fuimos creados a imagen y semejanza de Dios, por lo que nacimos extraordinarios. Sin embargo, con el correr del tiempo nos volvemos ordinarios. ¿Por qué? Porque a medida que crecemos nos vamos amoldando a lo que la sociedad, la cultura, la familia nos manda. Entonces, en lugar de ser personas extraordinarias, terminamos viviendo y muriendo como personas comunes, ordinarias.
Dios no quería que Israel estuviera cuarenta años en el desierto, ¡fue Israel el que dejó a Dios cuarenta años en el desierto, en un lugar donde Dios no quería estar! Muchas veces somos nosotros los que por nuestra rutina lo dejamos a Dios en un lugar donde Él no quiere estar ni quiere que nosotros estemos. Por ejemplo, si todos los días durante veinte años interpretas un pasaje bíblico de la misma manera y no te enseña nada nuevo, es porque no te pusiste un desafío espiritual y estás inmóvil, siempre en el mismo lugar. Lo tenés a Dios diciéndote lo mismo durante veinte años, porque no abrís tu oído para escuchar lo nuevo que quiere decirte. Estás manteniendo a Dios encerrado en tus pensamientos pequeños, en ese trabajo pequeño, en ese problema pequeño. Pero Él te dice: "¡Anda a lo nuevo que tengo para tu vida, y ese problema va a ser nada!".
Juan 14:12 asegura: "Ciertamente les aseguro que el que cree en mí las obras que yo hago también él las hará, y aun las hará mayores". Somos seres extraordinarios y podemos hacer mayores cosas que las que hizo Jesús. Eso significa que podemos mejorar todo lo que tenemos en nuestra vida.
Hay una persona extraordinaria dentro de cada uno que tenemos que despertar, porque está dormida por los miedos. Moisés y Gedeón eran dos hombres que tenían problemas de identidad. Moisés pasó cuarenta años de su vida viviendo como un hombre ordinario, hasta que un día afinó su oído y escuchó la voz de Dios en una zarza que estaba ardiendo. Fue entonces cuando Dios tomó su vida y despertó la grandeza dormida que llevaba dentro. Por su parte, Gedeón era un hombre extraordinario, pero estaba escondido en sus miedos. Pero Dios despertó lo grande en él y lo llamó héroe poderoso. ¡nosotros también somos los héroes poderosos de esta nación, porque tenemos a Jesucristo y al Espíritu Santo en nuestra vida!
2. Tenés que descubrir quién SOS.
Para romper con la mediocridad debes averiguar quién SOS. El enemigo es especialista en robar identidades. Él va a venir a tratar de robarte la tuya para que no sepas quién SOS ni qué podes hacer en la vida. Por eso, tu tarea es averiguar todos los días quién SOS.
Para romper con la mediocridad debes averiguar quién SOS. El enemigo es especialista en robar identidades. Él va a venir a tratar de robarte la tuya para que no sepas quién SOS ni qué podes hacer en la vida. Por eso, tu tarea es averiguar todos los días quién SOS.
Esto implica estudiar
tus puntos fuertes y saber también qué cosas te hacen mal para poner un límite
y evitar que te lastimen. Tenés que conocerte, tenés que superarte a vos mismo
para dejar de ser mediocre. Si no somos conocemos la capacidad, el potencial que
tenemos, por más que vengan y nos digan lo valiosos que somos, nos va a parecer
una carga, vamos a sentir que los demás están empeñados en que hagamos lo que
ellos quieren que hagamos. Es como cuando le decimos a un hijo: "SOS un
chico muy inteligente". En vez de vivirlo como una motivación de nuestra
parte, él lo ve como una exigencia. A veces en las cosas espirituales nos pasa
algo semejante. Alguien quiere alentar a una persona y le dice: "Dios te
eligió. El Señor va a usarte", pero esa persona afirma: "No. Yo no
sirvo, no soy capaz". Hasta que no se descubra y sepa quién es realmente
pensará que le otro está empeñado en que haga algo que no quiere hacer.
Los directores de teatro aseguran que enseñarles a sus alumnos a ser ellos mismos es una de las tareas más difíciles, porque ellos siempre quieren ser como alguna otra persona. Sin embargo, necesitas saber que con el espíritu de imitación no vas a llegar a ningún lado. ¡Vos SOS igual a vos!
Los directores de teatro aseguran que enseñarles a sus alumnos a ser ellos mismos es una de las tareas más difíciles, porque ellos siempre quieren ser como alguna otra persona. Sin embargo, necesitas saber que con el espíritu de imitación no vas a llegar a ningún lado. ¡Vos SOS igual a vos!
3. Debo vencer mi nivel
de resistencia.
Dios te va a llevar a un punto de alta presión. Cuando esto ocurra vas a querer largar todo. ¿Alguna vez quisiste largar todo, mandarte a mudar, no aparecer nunca más por la oficina, por la iglesia, por la casa de tus suegros? Todos hemos vivido momentos de alta presión en los que todo duele, todo cuesta, y tenemos ganas de llorar y gritar "¡Basta!".
Cuando voy al gimnasio a entrenar también siento ese momento de la alta presión en el que quiero abandonar los ejercicios, pero mi entrenador me insiste: "¡Seguí, seguí!", y yo lo escucho, porque sé que quiere mi beneficio, porque confío en que si me dice que siga, es porque está seguro de que puedo hacerlo. Es fundamental que sepas que es justamente en ese momento de alta presión cuando más tenés que seguir, porque cuando logres vencer la alta tensión vas a obtener la victoria que el Señor te prometió. ¡Detrás de la presión viene la victoria de Dios! Dios es tu entrenador personal que te dice: "¡Seguí, seguí, seguí! ¡No abandones tu sueño!"
Dios te va a llevar a un punto de alta presión. Cuando esto ocurra vas a querer largar todo. ¿Alguna vez quisiste largar todo, mandarte a mudar, no aparecer nunca más por la oficina, por la iglesia, por la casa de tus suegros? Todos hemos vivido momentos de alta presión en los que todo duele, todo cuesta, y tenemos ganas de llorar y gritar "¡Basta!".
Cuando voy al gimnasio a entrenar también siento ese momento de la alta presión en el que quiero abandonar los ejercicios, pero mi entrenador me insiste: "¡Seguí, seguí!", y yo lo escucho, porque sé que quiere mi beneficio, porque confío en que si me dice que siga, es porque está seguro de que puedo hacerlo. Es fundamental que sepas que es justamente en ese momento de alta presión cuando más tenés que seguir, porque cuando logres vencer la alta tensión vas a obtener la victoria que el Señor te prometió. ¡Detrás de la presión viene la victoria de Dios! Dios es tu entrenador personal que te dice: "¡Seguí, seguí, seguí! ¡No abandones tu sueño!"
Nada bueno puede ocurrirle a la gente que vive sumida en la mediocridad mental, a los que como Gedeón, se esconden tras sus miedos en el afán de cuidar lo poco que lograron en la vida. ¿Cuál es tu miedo? Quizás sea también no perder lo que lograste, pero por cuidar eso no tenés expectativas nuevas, no podes mirar más allá, no podes ilusionarte con algo original, no podes extenderte.
Narra La Biblia que en medio de una revolución social en su nación una mujer dio a luz un hijo al que llamó Icabod. "Icabod" significa "la gloria se fue". Esta madre estaba profetizando con el nombre de su hijo lo que le iba a pasarle a la nación de Israel: la gloria de Dios se iba a ir. Sin embargo, el Nuevo Testamento cuenta que otra mujer le puso a su hijo el nombre de "Emmanuel", que significa "Dios con nosotros". ¡Dios quiera que nuestra querida Nacion pueda pasar de "la gloria de Dios se ha ido" a "Dios está con nosotros"! ¡Hagamos crecer el espíritu de Emmanuel en nuestra vida!
Tenemos dos formas de enfrentar nuestras crisis, nuestros problemas, nuestros dolores: con Icabod ("la gloria se ha ido"), en otras palabras, "ya no va a venir nada bueno a mi vida", o con Emanuel ("Dios está conmigo"). Si la enfrentas con Emmanuel, cada mañana vas a pedirle a Dios un desafío nuevo. Vendrá el enemigo a intentar detenerte para que no construyas, y tratará de engañarte diciendo a tu oído que SOS Icabod, porque la gloria en tu vida se fue como consecuencia de ese error que cometiste. Pero al mismo tiempo Dios te dirá: "Yo soy Emanuel: estoy con vos y te daré descanso".
Cada mañana jugate toda tu fe, porque no SOS uno más, sino una mujer o un hombre extraordinario. Decirle a Dios: "¡Bendecime, Señor!, ¡quiero ser una persona de más influencia, quiero ocupar los lugares que ahora están ocupados por gente que no te conoce ni te honra! No soy Icabod, yo sé que tu gloria está en mi vida, y que somos, Emanuel, estás conmigo. Bendecime, Señor, yo soy extraordinario, tengo tu Espíritu Santo, puedo mejorar en toda las áreas de mi vida".
Todos nos sentimos personas ordinarias hasta que ajustamos nuestros oídos a la voz de Dios que nos dice: "Yo te llamé". Después de la muerte de Jesús, Pedro dijo: "Sin el Señor ya nada tiene sentido. Mejor vuelvo a pescar". Pero Jesús resucitado se le apareció y le preguntó: "Pedro, ¿me amas más que estos?" (Al decir "estos" se refería a los peces, que eran grandes y muchos). El Señor le estaba preguntando acerca de su identidad: "Pedro, ¿volviste a tu antigua identidad de pescador?". Tal vez tu vieja identidad no está nada mal, pero tenés que seguir subiendo en la escala de la vida. No te quedes con tu vieja identidad, porque Dios te hizo nacer para la eternidad. Él te cambió el nombre, te llamó para que todo lo que hagas sea eterno. Quizás no veas el poder que sale de vos cuando le hablaste a aquella persona, cuando la tocaste y se sanó, pero como Abraham, tenés que empezar a abrazar las cosas que no ves, porque cuando lo hagas, comenzarás a cumplir el gran sueño que Dios tiene para vos.
Josué recordó que el Señor es enorme y un día ordenó: "Sol, ¡detente!;
luna, ¡párate!", y la naturaleza le obedeció. Cuando recordamos que
tenemos un Dios enorme sabemos que nosotros también somos enormes, porque Él
nos hizo a Su imagen y semejanza. Seguí caminando a pesar de la alta presión,
porque ascenderás a un nuevo nivel. SOS extraordinario, así que deja de vivir
como una persona ordinaria que hace lo mismo que todo el mundo. ¡Empezá a vivir
de manera sobrenatural la vida que el Señor te ha regalado!.

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