EL REY Y EL SABIO
Hace
muchos años en la lejanía, había un reino muy pacífico. Y como tenían un buen
rey, los habitantes del reino eran felices y prósperos. Desafortunadamente el
buen rey de repente se enfermó y murió.
Su único
hijo, el cual aún era muy joven, se transformó en rey. Pero el joven rey sabía
que aún no estaba preparado para las responsabilidades que devienen de reinar.
Le preocupaba equivocarse y que estos errores afecten a los habitantes.
Muchos
individuos de la corte eran más que felices aconsejando al rey. Uno de ellos
sugirió que el rey debería dejarlo gobernar como Regente hasta que el rey sea
lo suficientemente adulto para reinar por sí mismo.
El rey
estaba confundido. ¿En quién podía confiar? Le preguntó a su madre qué hacer;
esta le sugirió que consulte con su viejo maestro, un hombre muy sabio que se
había retirado para vivir una vida de contemplación en la cumbre de una montaña
muy lejos. Las preparaciones adecuadas se realizaron para tal viaje y luego de
un largo y arduo camino, el rey finalmente llego a la cumbre de la montaña.
El sabio
y el joven rey se saludaron con el protocolo apropiado y, al finalizar este, el
sabio preguntó: “Majestad: Usted es ahora rey de un reino. ¿Por qué esta
visitándome y no está en la corte gobernando su país?”
El joven
rey le explicó que quería poder depender de un buen consejero pero que no sabía
a quién elegir. Le mostró a su viejo maestro documentos en los que detallaban
la experiencia y cualidades de cada uno de los candidatos y le pidió su
consejo.
El
maestro examinó los documentos y los puso a un lado. Simplemente dijo: “Usted
es el rey. Usted debe decidir”
El joven
rey explico que era muy joven y no tenía la experiencia necesaria para elegir
sabiamente. “Sé que usted es un hombre muy sabio”, dijo, “Es por eso que le
estoy pidiendo su ayuda”
Pero el
maestro respondió: “No haré esto por ti”. Luego cerró sus ojos y comenzó a
meditar. El joven rey estaba muy decepcionado. Varias horas después, cuando el
sabio abrió sus ojos el joven rey estaba aún allí, arrodillado frente a él.
El sabio
le ordenó al rey que se vaya, pero el rey decía que no se iría hasta que su
maestro lo ayude a tomar una decisión. Le suplicó: “¡Ayúdame por el bien del
reino!”. Viendo que su antiguo alumno era sincero y no se iría hasta que le
diera una respuesta, el sabio maestro finalmente dijo, “No decidiré qué persona
debes elegir pero, como insistes, te aconsejaré. Espero que luego puedas tomar
la decisión correcta.”
El sabio
maestro le preguntó al rey que mirara nuevamente los documentos que describían
a los candidatos y que identificara a aquellos que no podrían ir a la corte
regularmente debido a su delicada salud. Dándose cuenta de que estos no podrían
ser sus consejeros, el rey eliminó a tres de los doce candidatos.
Luego el
maestro le pidió al rey que nombrara los temas más importantes del reino. El
rey contesto que quería mejorar el sistema educativo en el país y proveer
mejores condiciones de vida para la gente, particularmente en las áreas
rurales. También mencionó la importancia de tener una fuerte armada. El sabio
dijo: “Has observado como tu padre gobernó el reino y estoy seguro que sabes
qué cualidades y características son requeridas de tus consejeros”.
El rey
entendió que necesitaba poder contar con las facultades de su consejero y
eliminó a seis candidatos los cuales no podrían ayudarlo a lograr sus
objetivos. “¿Pero cómo podré elegir entre los tres restantes?”, preguntó. El
anciano respondió haciendo más preguntas: “¿Quién es el demuestra más respeto
por el rey? ¿Quién es verdaderamente devoto y de confianza? ¿En quién puedes
contar para defender el reino? ¿Quién no te traicionará a tus enemigos por
beneficio personal?”
El joven
rey pensó acerca de estas preguntas y finalmente entendió: Necesitaba un
consejero con buenos y sólidos valores. Había un solo candidato en el cual
podía contar, así que después de agradecer efusivamente al sabio el rey retornó
al palacio y anunció su decisión. Con la orientación de su antiguo maestro, el
joven rey aprendió a tomar una sabia decisión.
El
consejero sirvió al rey fielmente durante años. Durante el largo régimen del
rey el reino fue más próspero y los habitantes más felices.
Esta es
una historia que se les da a los instructores de Taekwondo para que
entiendan los principios de esta arte marcial, y nosotros podemos aprender de
ella. Es similar a lo que el coaching puede hacer por ti, el sabio maestro no
le dice al joven rey lo que tiene que hacer, sino lo ayuda a entender como
tomar una buena decisión basándose en principios y valores básicos.
En el
coaching, el coach no te dirá lo que tienes que hacer, sino te ayudará a
reflexionar en tus valores y capacidades para que tomes acción sobre tu vida, y
puedas alcanzar las metas que te propones.
El
coaching te da las herramientas, distinciones y habilidades para que puedas
mejorar tu vida, tus relaciones, tu trabajo y todas las áreas que quieras
mejorar.
Te invito
a reflexionar sobre las siguientes preguntas:
¿Cómo
tomo mis decisiones?
¿Tomo mis
decisiones basadas en valores y en principios?
¿Soy
guiado por mis emociones o puedo encaminarlas para mi bien?
Me
encantaría recibir tus comentarios.
Email. hacialacima777@hotmail.com





