martes, 26 de julio de 2016

EL REY Y EL SABIO


                     EL REY Y EL SABIO




Hace muchos años en la lejanía, había un reino muy pacífico. Y como tenían un buen rey, los habitantes del reino eran felices y prósperos. Desafortunadamente el buen rey de repente se enfermó y murió.
Su único hijo, el cual aún era muy joven, se transformó en rey. Pero el joven rey sabía que aún no estaba preparado para las responsabilidades que devienen de reinar. Le preocupaba equivocarse y que estos errores afecten a los habitantes.
Muchos individuos de la corte eran más que felices aconsejando al rey. Uno de ellos sugirió que el rey debería dejarlo gobernar como Regente hasta que el rey sea lo suficientemente adulto para reinar por sí mismo.
El rey estaba confundido. ¿En quién podía confiar? Le preguntó a su madre qué hacer; esta le sugirió que consulte con su viejo maestro, un hombre muy sabio que se había retirado para vivir una vida de contemplación en la cumbre de una montaña muy lejos. Las preparaciones adecuadas se realizaron para tal viaje y luego de un largo y arduo camino, el rey finalmente llego a la cumbre de la montaña.
El sabio y el joven rey se saludaron con el protocolo apropiado y, al finalizar este, el sabio preguntó: “Majestad: Usted es ahora rey de un reino. ¿Por qué esta visitándome y no está en la corte gobernando su país?”
El joven rey le explicó que quería poder depender de un buen consejero pero que no sabía a quién elegir. Le mostró a su viejo maestro documentos en los que detallaban la experiencia y cualidades de cada uno de los candidatos y le pidió su consejo.
El maestro examinó los documentos y los puso a un lado. Simplemente dijo: “Usted es el rey. Usted debe decidir”
El joven rey explico que era muy joven y no tenía la experiencia necesaria para elegir sabiamente. “Sé que usted es un hombre muy sabio”, dijo, “Es por eso que le estoy pidiendo su ayuda”
Pero el maestro respondió: “No haré esto por ti”. Luego cerró sus ojos y comenzó a meditar. El joven rey estaba muy decepcionado. Varias horas después, cuando el sabio abrió sus ojos el joven rey estaba aún allí, arrodillado frente a él.
El sabio le ordenó al rey que se vaya, pero el rey decía que no se iría hasta que su maestro lo ayude a tomar una decisión. Le suplicó: “¡Ayúdame por el bien del reino!”. Viendo que su antiguo alumno era sincero y no se iría hasta que le diera una respuesta, el sabio maestro finalmente dijo, “No decidiré qué persona debes elegir pero, como insistes, te aconsejaré. Espero que luego puedas tomar la decisión correcta.”
El sabio maestro le preguntó al rey que mirara nuevamente los documentos que describían a los candidatos y que identificara a aquellos que no podrían ir a la corte regularmente debido a su delicada salud. Dándose cuenta de que estos no podrían ser sus consejeros, el rey eliminó a tres de los doce candidatos.
Luego el maestro le pidió al rey que nombrara los temas más importantes del reino. El rey contesto que quería mejorar el sistema educativo en el país y proveer mejores condiciones de vida para la gente, particularmente en las áreas rurales. También mencionó la importancia de tener una fuerte armada. El sabio dijo: “Has observado como tu padre gobernó el reino y estoy seguro que sabes qué cualidades y características son requeridas de tus consejeros”.
El rey entendió que necesitaba poder contar con las facultades de su consejero y eliminó a seis candidatos los cuales no podrían ayudarlo a lograr sus objetivos. “¿Pero cómo podré elegir entre los tres restantes?”, preguntó. El anciano respondió haciendo más preguntas: “¿Quién es el demuestra más respeto por el rey? ¿Quién es verdaderamente devoto y de confianza? ¿En quién puedes contar para defender el reino? ¿Quién no te traicionará a tus enemigos por beneficio personal?”
El joven rey pensó acerca de estas preguntas y finalmente entendió: Necesitaba un consejero con buenos y sólidos valores. Había un solo candidato en el cual podía contar, así que después de agradecer efusivamente al sabio el rey retornó al palacio y anunció su decisión. Con la orientación de su antiguo maestro, el joven rey aprendió a tomar una sabia decisión.
El consejero sirvió al rey fielmente durante años. Durante el largo régimen del rey el reino fue más próspero y los habitantes más felices.
Esta es una historia que  se les da a los instructores de Taekwondo para que entiendan los principios de esta arte marcial, y nosotros podemos aprender de ella. Es similar a lo que el coaching puede hacer por ti, el sabio maestro no le dice al joven rey lo que tiene que hacer, sino lo ayuda a entender como tomar una buena decisión basándose en principios y valores básicos.
En el coaching, el coach no te dirá lo que tienes que hacer, sino te ayudará a reflexionar en tus valores y capacidades para que tomes acción sobre tu vida, y puedas alcanzar las metas que te propones.
El coaching te da las herramientas, distinciones y habilidades para que puedas mejorar tu vida, tus relaciones, tu trabajo y todas las áreas que quieras mejorar.
Te invito a reflexionar sobre las siguientes preguntas:
¿Cómo tomo mis decisiones?
¿Tomo mis decisiones basadas en valores y en principios?
¿Soy guiado por mis emociones o puedo encaminarlas para mi bien?
Me encantaría recibir tus comentarios.


viernes, 15 de abril de 2016

Ser consecuente y ser consistente


No sembrarás tu viña con semillas diversas, no sea que se pierda todo,
tanto la semilla que sembraste como el fruto de la viña
”.
  Deuteronomio 22.9
Si bien este versículo apunta a que el Pueblo de Dios no se mezclara con otros pueblos paganos, contiene un principio de tremenda sabiduría para aplicar a nuestra vida. 

Para que no se pierda todo, tanto la semilla que uno siembra como el resultado que uno espera cosechar, debemos ser consecuentes y consistentes. estas dos frases son tan vitales pero tienen que tener un ingrediente que muy pocos tienen y es paciencia, ya que no tienen tiempo ya que existen variedad de siembras, las de hortaliza que son a pocos meses, las de platano o banano de un año, las de hule de mas tiempo y las de bambu de 20 años, la pregunta es que tiempo de siembras tienes tu. 

El ser consecuentes tiene que ver con desarrollar continuidad en nuestra vida.

Se dice que si uno corre toda la carrera, pero abandona antes de llegar, es lo mismo que si no hubiese corrido. En realidad es peor porque se invirtió tiempo y esfuerzo para nada. muchos desisten cuando mas cerca de la meta se encuentran. 

Alguien que cursa una carrera y abandona faltándole pocas materias, no solo se queda sin el título, sino que además desperdicia todas las materias aprobadas. 

El ser consistente tiene que ver con mantener el mismo nivel de calidad y entrega en lo que hacemos.

Si comenzás una tarea con excelencia pero la terminás de forma mediocre, no solo tendrás algo mediocre, sino que además opacarás la excelencia primera. 

La Palabra también apunta a no ser inestables y vivir de forma cambiante (personas que viven sembrando diferentes tipos de semillas y no logran cosechar nada). Tienen materias cursadas de distintas carreras pero no obtuvieron ningún título. 

El principio también apunta a no comenzar a desarrollar las cosas en un nivel alto de entrega y después terminar haciéndolas en un nivel bajo. Empezaron estudiando cuatro horas por día y ahora solo le dedican una hora. 

Que en este tiempo podamos ser consecuentes y consistentes para poder lograr lo que nos propusimos y además para no malgastar nuestra vida. 

A la hora de abandonar algo recapacitá no solo en lo que te perderás de obtener, sino también en lo que ya has realizado y que se terminará desperdiciando. 

A la hora de menguar en tu nivel de excelencia recapacitá no solo en que obtendrás algo mediocre, sino en que se menospreciará también la excelencia que desarrollaste hasta hoy. 

Frente al cansancio alentate pensando que quizás falta muy poco para lograr lo que te propusiste , animate en tu espiritu y fijate tu meta, pero recuerda que la consistencia es tu fortaleza. 

martes, 1 de marzo de 2016

PARA PRESERVARSE NO HAY QUE AFANARSE

 
No te afanes por hacerte rico; sé prudente, y desiste”.
Proverbios 23.4
Si bien este versículo apunta primeramente al deseo desmedido de generar bienes materiales, no es excluyente de aplicarse a otras áreas de nuestra vida. 

En realidad la riqueza es subjetiva, de acuerdo a cada persona, para unos puede ser dinero, para otros alcanzar una posición social, para otros reconocimiento, un ministerio, etc. 

Sea cual sea el área de tu vida en la que quieras enriquecerte, si te afanas por hacerlo tendrás consecuencias negativas.  Primero porque te obsorvera poco a poco y dejaras de disfrutar con lo que ya cuentas y empezaras a sentirte basio. 

Por eso es bueno buscar estas cosas pero hacerlo sanamente sin afanarse al querer progresar y desarrollarse. Y es aquí donde la sabiduría y conocimiento que viene de Dios, ayuda a ir paso a paso viendo el deseo cumplido y ademas de estar disfrutando el día a día que Dios nos permite. 

El afán no es ni más ni menos que una obsesión por lograr algo y hacerlo en un determinado tiempo aun a cualquier costo. Es aquí donde nuestros principios y valores se pueden ir perdiendo, y se empiezan a perder muchos buenos deseos y hasta los sueños sanos y verdaderos de la vida.

Lo primero que debemos saber es que el afán conduce a la imprudencia y que esto es directamente proporcional: cuanto más te afanas por conseguir algo más imprudente te volverás para lograrlo. No quiero decir con esto que debes dejar tus sueños no si no saber negociarlos con la vida y tus circunstancias, 

Hoy en día se ven muchos ejemplos de este tipo de comportamiento, desde cosas elementales hasta cosas trascendentales.
  • En el vehículo: cuanto más te afanes por llegar antes, más imprudente te volverás conduciendo, poniendo en riesgo tu vida y la de los demás.
  • Riqueza: cuanto más te afanes por enriquecerte, más imprudente te volverás al hacerlo, aun comprometiendo tu honestidad.
  • Trabajo: cuanto más te afanes por ascender, más imprudente te volverás en tu forma de comportarte, aun comprometiendo tus valores morales.
  • Noviazgo: cuanto más te afanes por ponerte de novio, más imprudente te volverás al seleccionar la persona corriendo el riesgo de equivocarte.
  • Físico: cuanto más te afanes por tener el físico perfecto, más imprudente te volverás en el cuidado de tu salud.
  • Consumo: cuanto más te afanes por tener algo, más imprudente te volverás a la hora de comprar lo que deseas.
  • Ministerio: cuanto más te afanes por hacer crecer tu ministerio, más imprudente te volverás en tu forma de actuar, aun cayendo en la manipulación de los demás.

No te olvides que nada justifica el afanarse, ni siquiera las cosas que son dignas de ser alcanzadas, sé prudente y desiste.

jueves, 18 de febrero de 2016

PROYECTOS Y RECURSOS



“Y Eliseo le dijo: ¿Qué te haré yo? Declárame qué tienes en casa. Y ella dijo: Tu sierva ninguna cosa tiene en casa, sino una vasija de aceite. Él le dijo: Ve y pide para ti vasijas prestadas de todos tus vecinos, vasijas vacías, no pocas.
Entra luego, y enciérrate tú y tus hijos; y echa en todas las vasijas, y cuando una esté llena, ponla aparte. Y se fue la mujer, y cerró la puerta encerrándose ella y sus hijos; y ellos le traían las vasijas, y ella echaba del aceite. Cuando las vasijas estuvieron llenas, dijo a un hijo suyo: Tráeme aún otras vasijas. Y él dijo: No hay más vasijas. Entonces cesó el aceite”.
2 Reyes 4.2-6
Quiero compartirte siete principios que se encuentran en 2 Reyes 4.2-6 para que los puedas aplicar a lo que quieras lograr en tu vida.
1.     Definir qué se quiere lograr: ¿Qué te haré yo?
Lo primero que uno debe tener bien en claro es qué quiere lograr para también poder transmitirlo con claridad a los demás.
2.     Saber de qué se dispone: Tu sierva ninguna cosa tiene en casa, sino una vasija de aceite.
La mayoría dice no tener nada, porque menosprecian lo que tienen o no están dispuestos a ponerlo.
Cuando sabes lo que tenés sos consciente de lo que te falta o de si organizando lo existente te alcanza. La mayoría de las personas no saben en realidad que tienen para lograr realizar algo en la vida, siempre hay algo para iniciar un proyecto de vida.
3.     Buscar ayuda: Ve y pide para ti vasijas prestadas de todos tus vecinos, vasijas vacías, no pocas.
El reconocimiento y la valoración de otros será clave en este sentido, sobre todo de los que ya han alcanzado lo mismo que queremos alcanzar.
No dejes también de descubrir cosas que otros no utilizan y podrías utilizarlas vos en este momento y para este proyecto. Muchas veces no nos detenemos a ver que hay alrededor nuestro para poder realizar algo, menospreciamos muchas veces lo que está a la par o en el camino, como las latas de agua gaseosa, uno se la toma y tira la lata, pero atrás viene alguien que le da valor y la recoge para convertirla en dinero para su economía.
4.     Concentrarse: Entra luego, y enciérrate tú y tus hijos.
Dedícate a lo que tenés que hacer y no te disperses con otras cosas, préstale atención a quienes necesitas oír conforme a lo que quieras lograr.
Cuando el proyecto requiera de otros no te olvides de funcionar como equipo, especialmente en el ámbito de tu familia.
La mayoría no utiliza bien el término de la disciplina, en la vida disciplina es hacer lo que tengo que hacer, en el momento que debo hacerlo, me guste o no, y este me guste o no es el que siempre olvidamos, argumentamos cualquier cosa con tal de hacer lo que tenía que hacer para después.
5.     Obedecer: Y se fue la mujer, y cerró la puerta encerrándose ella y sus hijos.
Obedece sin cuestionar más allá de tu parecer, sin modificar más allá de tus gustos y sin demorar más allá de tus tiempos.
De nada sirve el concejo, por mejor que sea este, si uno no lo va a obedecer o lo va a aplicar de forma parcial en su vida.  La mayoría de las personas pedimos consejos para no hacerlos, ya que lo que en realidad queremos es que nos aprueben los lineamientos que pensamos o queremos, cuando nos dicen algo diferente a lo que pensamos no nos gusta y siempre hacemos lo que creemos, entonces para que pedir consejo.
6.     Trabajar en equipo: Ellos le traían las vasijas, y ella echaba del aceite.
Cada uno debe participar de acuerdo a su capacidad, entendiendo la importancia de todos los que integran el equipo.
No te olvides de aportar lo que tenés y de salir a buscar aquello que careces. Este es un tema muy difícil de poder explicar aquí en unas líneas ya que trabajar en equipo es tener unidad y unanimidad y esto fue lo que Dios vio como peligroso en la humanidad en la torre de babel, la unidad es tan poderosa que se puede llegar muy lejos, si tan solo dos se pusieran de acuerdo y me pidieran yo se los concedería, otro pasaje si estuvieras de acuerdo con la que duermes, tus oraciones pasarían del techo de tu casa y llegarían a Dios. Eh ahí el poder del trabajo en equipo.
7.     Entender el principio: Y él dijo: No hay más vasijas. Entonces cesó el aceite.
Mientras hubo vasijas hubo aceite, mientras haya proyectos habrá recursos.
Muchas veces se desperdician recursos por falta de proyectos.

Creo que más claro no podemos hablar de este punto, si no tienes proyecto no puedes tener recursos, y si tienes recursos y no proyecto tarde o temprano estos escasearan. 

jueves, 11 de febrero de 2016

ARREPENTIRSE TAMBIEN ES DIVINO

“Y envió Jehová el ángel a Jerusalén para destruirla; pero cuando él estaba destruyendo, miró Jehová y se arrepintió de aquel mal, y dijo al ángel que destruía: Basta ya;
detén tu mano. El ángel de Jehová estaba junto a la era de Ornán jebuseo”.

1 Crónicas 21.15


Se dice que errar es humano y perdonar es divino, aquí la Palabra también nos enseña que arrepentirse lo es.

De hecho, algunos seres humanos nunca se arrepienten de nada pareciendo que fueran más infalibles que el propio Dios.

A pesar de que David era castigado justamente, el Señor se arrepintió y detuvo su castigo.

Muchos sostienen que cuando uno le impone un castigo a un hijo, nunca debe retractarse y debe hacérselo cumplir enteramente.

Quiero decirte que eso no es bíblico, ya que Dios se arrepintió del castigo que le había impuesto a David y lo detuvo.

Cuando hay arrepentimiento genuino de parte del que cometió un error, muchas veces el castigo pasa a carecer de sentido.

Un castigo merecido, frente al arrepentimiento genuino, puede convertirse en un castigo desmedido.

El castigo tiene sentido cuando produce arrepentimiento y no resentimiento.

Quizás hoy es tiempo de imitar al Señor y arrepentirte de un castigo que has impuesto a alguien que te falló.

Decirle al ángel destructor de tu orgullo, de tu perfeccionismo, de tu forma implacable de ser: “¡Basta ya! detén tu mano”.

No solo hay que perdonar, también hay que dejar de castigar, porque hay quienes han perdonado pero no han detenido su castigo para con el que los defraudó.
·         Ese hijo que te falló, al que le dijiste “Te perdono, pero nunca me voy a olvidar lo que hiciste”.
·         A tu cónyuge que te mintió y lo perdonaste pero le dijiste “Nunca más vuelvo a confiar en vos”.
·         A ese hermano que te traicionó, al que perdonaste pero le dijiste “Nunca más vuelvo a trabajar con vos”.
No te olvides que cuando David se arrepintió de su desobediencia, Dios también se arrepintió de su castigo.


miércoles, 10 de febrero de 2016

EL GOZO




Los cristianos debemos ser alegres y estar gozosos, verdad? Tenemos la seguridad de sabernos Hijos de Dios, de tener la Salvación por la Gracia del Señor, sabemos y descansamos en las promesas de que nada nos faltará… En fin, tenemos miles de motivos para ser alegres.
Estos extractos de pasajes reflejan el gozo de los cristianos:
” Los apóstoles salieron de la presencia de las autoridades muy contentos…”
“…mientras Pablo y Silas oraban y cantaban himnos a Dios…”
“Ahora me alegro…”
Pero no siempre lo estamos. No hay ninguna novedad en lo que voy a decir, pero, los cristianos, como al resto del mundo, perdemos el gozo cuando las tormentas se avecinan. A nosotros, como al resto del mundo, nos pesa el sufrimiento, las injusticias. No podemos, como el resto del mundo, soportar dolores y penas tan profundas que no dejan de sangrar. Y es que somos, como el resto del mundo, humanos…
¿Y qué pasa entonces con el gozo del cristiano en estos tiempos tan difíciles? ¿Volverá nuestra dicha cuando por fin el Señor responda nuestro clamor y nos consuele?
 El gozo del cristiano no es el resultado del final de una batalla, sino el proceso de sabernos victoriosos en Cristo! Si estamos en tribulaciones, nuestro camino será el de encontrar la alegría en ese tiempo y no después, sino… somos como el resto del mundo.
 Contextualicemos los extractos de pasajes anteriormente mencionados:
Así que llamaron a los apóstoles, los azotaron y les prohibieron seguir hablando en el nombre de Jesús; después los soltaron.41 Los apóstoles salieron de la presencia de las autoridades muy contentos, porque Dios les había concedido el honor de sufrir injurias por causa del nombre de Jesús.        Hechos 5. 40-42
22 Entonces la gente se levantó contra ellos, y los jueces ordenaron que les quitaran la ropa y los azotaran con varas23 Después de haberlos azotado mucho, los metieron en la cárcel, y ordenaron al carcelero que los vigilara con el mayor cuidado. 24 Al recibir esta orden, el carcelero los metió en el lugar más profundo de la cárcel y los dejó con los pies sujetos en el cepo.
25 Pero a eso de la medianoche, mientras Pablo y Silas oraban y cantaban himnos a Dios, y los otros presos estaban escuchando…”     Hechos 16:22-25
Ahora me alegro de lo que sufro por ustedes, porque de esta manera voy completando, en mi propio cuerpo, lo que falta de los sufrimientos de Cristo por la iglesia, que es su cuerpo.      Colosenses 1.24

Los protagonistas de estos pasajes tenían el gozo del Señor y no el humano. Y es ésta la alegría  que nos hace diferentes, locos e increíbles para el mundo…
¿Estás transitando una tormenta? ¿Estás desesperanzado, cansado? ¿Estás agobiado por una pena? ¿Ya no tenés fuerzas para seguir luchando? Entrega, no sólo tus penas, sino también tus sueños a los pies del Señor.
 Y cuando Él renueve tus fuerzas, sientas Su mano bajo tus pies y sientas el descanso de Su paz , ahí, sabrás que la batalla está ganada, porque tu alma está gozosa.

martes, 9 de febrero de 2016

DICERNIR A QUIEN CORREGIR Y GUIAR

“No reprendas al escarnecedor, para que no te aborrezca; corrige al sabio, y te amará”.
Proverbios 9.8


Este versículo habla de la importancia que tiene la actitud de aquel que recibe una corrección para mejorar su vida.

Porque por mejor que sea el emisor, por más pertinente que sea el mensaje y más correcta la forma de transmitirlo, si el receptor no tiene la disposición adecuada, habrá problemas.
La mayoría de personas cuando el emisor expresa su sentir y motivos, siempre tendrán a ser puestos en tela de juicio ya que el receptor pondrá su pensar y análisis, antes de poner las interrogantes que existen desde su punto de vista y análisis.

Cuando corrijas a alguien que no quiere crecer, progresar y carezca de humildad y poder de autocrítica, te aborrecerá. Porque nunca entenderá la parte más importante que es realmente el que crezcas en todo sentido.

Las personas que tienen en poco la sabiduría, por lo general, se burlan de aquellos que la imparten y terminan enfrentándose con los que procuran ayudarlos. Y aún más se meten en el mundo de la auto negación de lo que saben y ven, porque ven la parte negativa del emisor y no la parte negativa de lo que enfrentaran en el próximo momento de su futuro.

Por eso, cuando reprendas a un necio, te estarás ganando un enemigo, no importa lo que le digas o cómo se lo digas, igual te aborrecerá. Y nunca entenderá y aceptara el motivo por el cual, lo guiaste, y enseñaste siempre vera su punto de vista de todos lados, hasta que vea que el perder un amigo o una amistad fue más caro en el mundo espiritual que lo que gano en el mundo de los éxitos y logros pasajeros de la vida.

Por el contrario, si la persona que recibe el mensaje es sabia te amara y valorará tu aporte, actuando en consecuencia con lo que le transmitiste. Y te hace con su amistad y confianza ver sus puntos de vista para mejorar mutuamente los puntos de vista se habrá logrado una amalgama de amistad y éxito que cambiara los ambientes empezando con el presente que afectara el futuro.

Aun si la forma en que se lo dijiste no fue la mejor, igual lo recibirá bien, ya que el sabio le presta más atención al contenido que a la forma, porque sabe que en definitiva el contenido es lo que transforma. Y sobre todo que es lo que hace la gran diferencia de un corazón agradecido a lo aprendido o adquirido en la vida por el emisor de la enseñanza

Este principio también sirve para que seas libre de la culpa de relaciones estropeadas, ya que estas se malograron no por lo que dijiste, ni la forma en que lo hiciste, sino porque el que las recibió no fue sabio. Y eso deterioro la relación por la cual el valor del oro, no sobre sale con el valor verdadero de la amistad.

Todos necesitamos ser corregidos, porque todos siempre podemos ser mejores, dependerá de nuestra sabiduría el poder aprovechar el aporte y no estropear nuestras relaciones.
Preguntas de reflexión:
·         Cuando alguien te corrige, ¿lo amas o lo aborreces?
·         Cuando alguien te sugiere una mejora, ¿la consideras o la ignoras?

No te olvides que cuando recibís la corrección primero se es  bendecido con esa mejora y segundo abrís la posibilidad a que te sigan sugiriendo mejoras en el futuro.