martes, 9 de febrero de 2016

DICERNIR A QUIEN CORREGIR Y GUIAR

“No reprendas al escarnecedor, para que no te aborrezca; corrige al sabio, y te amará”.
Proverbios 9.8


Este versículo habla de la importancia que tiene la actitud de aquel que recibe una corrección para mejorar su vida.

Porque por mejor que sea el emisor, por más pertinente que sea el mensaje y más correcta la forma de transmitirlo, si el receptor no tiene la disposición adecuada, habrá problemas.
La mayoría de personas cuando el emisor expresa su sentir y motivos, siempre tendrán a ser puestos en tela de juicio ya que el receptor pondrá su pensar y análisis, antes de poner las interrogantes que existen desde su punto de vista y análisis.

Cuando corrijas a alguien que no quiere crecer, progresar y carezca de humildad y poder de autocrítica, te aborrecerá. Porque nunca entenderá la parte más importante que es realmente el que crezcas en todo sentido.

Las personas que tienen en poco la sabiduría, por lo general, se burlan de aquellos que la imparten y terminan enfrentándose con los que procuran ayudarlos. Y aún más se meten en el mundo de la auto negación de lo que saben y ven, porque ven la parte negativa del emisor y no la parte negativa de lo que enfrentaran en el próximo momento de su futuro.

Por eso, cuando reprendas a un necio, te estarás ganando un enemigo, no importa lo que le digas o cómo se lo digas, igual te aborrecerá. Y nunca entenderá y aceptara el motivo por el cual, lo guiaste, y enseñaste siempre vera su punto de vista de todos lados, hasta que vea que el perder un amigo o una amistad fue más caro en el mundo espiritual que lo que gano en el mundo de los éxitos y logros pasajeros de la vida.

Por el contrario, si la persona que recibe el mensaje es sabia te amara y valorará tu aporte, actuando en consecuencia con lo que le transmitiste. Y te hace con su amistad y confianza ver sus puntos de vista para mejorar mutuamente los puntos de vista se habrá logrado una amalgama de amistad y éxito que cambiara los ambientes empezando con el presente que afectara el futuro.

Aun si la forma en que se lo dijiste no fue la mejor, igual lo recibirá bien, ya que el sabio le presta más atención al contenido que a la forma, porque sabe que en definitiva el contenido es lo que transforma. Y sobre todo que es lo que hace la gran diferencia de un corazón agradecido a lo aprendido o adquirido en la vida por el emisor de la enseñanza

Este principio también sirve para que seas libre de la culpa de relaciones estropeadas, ya que estas se malograron no por lo que dijiste, ni la forma en que lo hiciste, sino porque el que las recibió no fue sabio. Y eso deterioro la relación por la cual el valor del oro, no sobre sale con el valor verdadero de la amistad.

Todos necesitamos ser corregidos, porque todos siempre podemos ser mejores, dependerá de nuestra sabiduría el poder aprovechar el aporte y no estropear nuestras relaciones.
Preguntas de reflexión:
·         Cuando alguien te corrige, ¿lo amas o lo aborreces?
·         Cuando alguien te sugiere una mejora, ¿la consideras o la ignoras?

No te olvides que cuando recibís la corrección primero se es  bendecido con esa mejora y segundo abrís la posibilidad a que te sigan sugiriendo mejoras en el futuro.

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