“No te afanes por hacerte rico; sé prudente, y desiste”.
Proverbios 23.4
Proverbios 23.4
Si bien este versículo apunta primeramente al deseo desmedido de generar bienes materiales, no es excluyente de aplicarse a otras áreas de nuestra vida.
En realidad la riqueza es subjetiva, de acuerdo a cada persona, para unos puede ser dinero, para otros alcanzar una posición social, para otros reconocimiento, un ministerio, etc.
Sea cual sea el área de tu vida en la que quieras enriquecerte, si te afanas por hacerlo tendrás consecuencias negativas. Primero porque te obsorvera poco a poco y dejaras de disfrutar con lo que ya cuentas y empezaras a sentirte basio.
Por eso es bueno buscar estas cosas pero hacerlo sanamente sin afanarse al querer progresar y desarrollarse. Y es aquí donde la sabiduría y conocimiento que viene de Dios, ayuda a ir paso a paso viendo el deseo cumplido y ademas de estar disfrutando el día a día que Dios nos permite.
El afán no es ni más ni menos que una obsesión por lograr algo y hacerlo en un determinado tiempo aun a cualquier costo. Es aquí donde nuestros principios y valores se pueden ir perdiendo, y se empiezan a perder muchos buenos deseos y hasta los sueños sanos y verdaderos de la vida.
Lo primero que debemos saber es que el afán conduce a la imprudencia y que esto es directamente proporcional: cuanto más te afanas por conseguir algo más imprudente te volverás para lograrlo. No quiero decir con esto que debes dejar tus sueños no si no saber negociarlos con la vida y tus circunstancias,
Hoy en día se ven muchos ejemplos de este tipo de comportamiento, desde cosas elementales hasta cosas trascendentales.
En realidad la riqueza es subjetiva, de acuerdo a cada persona, para unos puede ser dinero, para otros alcanzar una posición social, para otros reconocimiento, un ministerio, etc.
Sea cual sea el área de tu vida en la que quieras enriquecerte, si te afanas por hacerlo tendrás consecuencias negativas. Primero porque te obsorvera poco a poco y dejaras de disfrutar con lo que ya cuentas y empezaras a sentirte basio.
Por eso es bueno buscar estas cosas pero hacerlo sanamente sin afanarse al querer progresar y desarrollarse. Y es aquí donde la sabiduría y conocimiento que viene de Dios, ayuda a ir paso a paso viendo el deseo cumplido y ademas de estar disfrutando el día a día que Dios nos permite.
El afán no es ni más ni menos que una obsesión por lograr algo y hacerlo en un determinado tiempo aun a cualquier costo. Es aquí donde nuestros principios y valores se pueden ir perdiendo, y se empiezan a perder muchos buenos deseos y hasta los sueños sanos y verdaderos de la vida.
Lo primero que debemos saber es que el afán conduce a la imprudencia y que esto es directamente proporcional: cuanto más te afanas por conseguir algo más imprudente te volverás para lograrlo. No quiero decir con esto que debes dejar tus sueños no si no saber negociarlos con la vida y tus circunstancias,
Hoy en día se ven muchos ejemplos de este tipo de comportamiento, desde cosas elementales hasta cosas trascendentales.
- En el vehículo: cuanto más te afanes por llegar antes, más imprudente te volverás conduciendo, poniendo en riesgo tu vida y la de los demás.
- Riqueza: cuanto más te afanes por enriquecerte, más imprudente te volverás al hacerlo, aun comprometiendo tu honestidad.
- Trabajo: cuanto más te afanes por ascender, más imprudente te volverás en tu forma de comportarte, aun comprometiendo tus valores morales.
- Noviazgo: cuanto más te afanes por ponerte de novio, más imprudente te volverás al seleccionar la persona corriendo el riesgo de equivocarte.
- Físico: cuanto más te afanes por tener el físico perfecto, más imprudente te volverás en el cuidado de tu salud.
- Consumo: cuanto más te afanes por tener algo, más imprudente te volverás a la hora de comprar lo que deseas.
- Ministerio: cuanto más te afanes por hacer crecer tu ministerio, más imprudente te volverás en tu forma de actuar, aun cayendo en la manipulación de los demás.
No te olvides que nada justifica el afanarse, ni siquiera las cosas que son dignas de ser alcanzadas, sé prudente y desiste.