El miedo paraliza a las personas hacia su destino de éxito.
Alguien hace mucho tiempo, dijo que todo
crecimiento ocurre fuera de nuestras zonas de comodidad. Eleonor Roosevelt
mencionaba que todos los días tenemos que hacer algo que nos de miedo. Tim Ferris
afirma que el éxito de una persona normalmente se puede medir por el numero de
conversaciones incomodas que él o ella están dispuestos a tener.
Lo que trato de decir es que el miedo,
en su forma más simple, no es una excusa o razón válida para no intentar algo.
De hecho, el miedo debería de ser la razón principal para hacer aquello que te
atemoriza, porque ese sentimiento significa que tienes la oportunidad de crecer
como individuo.
“El
miedo no es real, el único lugar en el que el miedo puede existir es en tus
pensamientos sobre el futuro. Es un producto de nuestra imaginación,
haciéndonos temer cosas el día de hoy que tal vez nunca existan. No me mal
intérpretes, el peligro es real pero el miedo es opcional”. – Will Smith
En mi opinión, el miedo es solo un
vestido largo y obscuro, con textura de incomodidad que cubre la belleza de
experiencias, oportunidades y habilidades por aprender que realmente valen la
pena.
El miedo es un viejo amigo que todos
tenemos en común, el cual se acerca a nosotros cuando queremos intentar algo
nuevo o algo que queremos con mucho fervor. Nos invita a quedarnos en nuestra
zona de comodidad por el simple hecho de que es un lugar seguro. Nos hace
manejar nuestras expectativas para limitar nuestra imprudencia. ¡Pero en lugar
de hacerle caso debemos ignorarlo!
Piensa en algo que solía atemorizarte,
algo que te hacia ponerte nervioso/a pero que hoy en día ya no, lo más probable
es que el miedo ya no este ahí por que en algún momento tomaste la decisión de
ignorarlo o probablemente has dejado que tu miedo genere mil escenarios
diferentes sobre cómo se desenvolvería cierta situación en tu vida, pero al
final te diste cuenta que ninguno de esos escenarios que creaste en tu mente
sucedió.
Permíteme darte un pequeño ejemplo.
Cuando tenía 14 años me mudé de la ciudad a una colonia perimetral sin saber
cómo hablar con las personas de ahí, Los primeros 2 años no me gustaba hablarlo
por miedo a que dirían, sin saber la manera de comportamiento. Tenía tanto
miedo que solo pasaba frente a ellos, muchas veces sin saludar. Yo sabía que para poder empezar a inter
actuar debía vencer al miedo, Sabía que una vez que pudiera hacerlo iba a poder
tener más amigos, iba a poder decirle a la chava que me gustaba que fuera mi
novia, iba a poder expresar mis ideas pero lo más importante, iba a tener una
voz.
Después de 2 años en una prisión con
paredes de silencio y barras de frustración, iba a poder ser libre, lo único
que me detenía era el miedo. Una vez que decidí ignorar mi miedo, mi vida
cambio por completo y el resto es historia. No fue fácil, pero valió la pena.
Hoy por hoy ese sector se convirtió en un escenario de amistad de
compartimiento y sobre todo de superación personal.
El miedo viene a nosotros cuando estamos
a punto de embarcarnos en una transición de vida emocionante, o cuando estamos
a punto de aprender algo nuevo. En cierta forma el miedo nos indica en que
áreas tenemos que mejorar para poder ser la mejor versión de nosotros mismos.
Así que no dejes que el miedo te
paralice, alimenta tu pasión con tus miedos, el miedo sólo existe en tu mente.
Dios no nos dio un espíritu de miedo, si
no de fortaleza y esperanza y dominio propio.
Así que LUCHA POR LO QUE QUIERES!

No hay comentarios:
Publicar un comentario