lunes, 1 de enero de 2018

EL DON DEL SERVICIO




¿Necesitamos todos los seres humanos y todo ser viviente un mundo mejor? ¿Deben tener principios y valores más sólidos los líderes que tomarán las decisiones en este país que es el nuestro Guatemala, como en el mundo?

¿Será el servicio a los demás la tarea más importante en Guatemala que todos queremos?
Hemos dejado atrás el siglo XX, un siglo en el cual presenciamos más de 600 guerras, dos de ellas mundiales y una más denominada Fría, además del predominio de enfermedades, hambruna, drogadicción, corrupción, ignorancia, destrucción del medio ambiente, etcétera. Aunque también pudimos contemplar avances importantes en la técnica y la ciencia, así como el surgimiento del altruismo y la defensa de los derechos humanos, el balance del siglo pasado en lo que se refiere a justicia social, distribución de la riqueza y crecimiento espiritual, fue más bien negativo.

El inicio de este milenio del cual ya hemos caminado 17 años, que  requiere con urgencia de un cambio, de fe, de esperanza y de una dosis de espiritualidad que rescate la dignidad del ser humano y siente las bases de una nueva sociedad que promueva el desarrollo integral de todos los habitantes de nuestro país Guatemala y el planeta.

El liderazgo, en este sentido, no es un tema más: es el gran tema, y lo es simple y sencillamente porque los ámbitos de mayor impacto en nuestra vida (el socio-familiar, el educativo, el económico, el político y el religioso) dependen de las decisiones que tomen aquellos a quienes llamamos líderes. Ante esta situación, queda claro que se necesita un despertar de conciencias en los líderes del nuevo milenio.

Para esta enorme tarea transformadora se requiere, de manera inaplazable, formar a dichos líderes (mujeres y hombres, en sus papeles de padres de familia, hijos, alumnos, maestros, empresarios, directivos, empleados y gobernantes) para que enfrenten el reto de forjar nuevas generaciones en todos los ámbitos del conocimiento, sin distinción de niveles sociales, credos o razas, preferencias o niveles económicos. A todos ellos hemos estamos hablando.

El eje central de esta obra es el concepto de servicio como tarea fundamental de todo líder, pues a través de la acción comprometida y ética podrán servir cada vez más a mejores causas, y fomentar así el tan necesario progreso integral y sustentable de la nación y la humanidad.

Es oportuno anticipar que la acción de servir a otros admite muchas posibilidades, por lo que no se puede reducir el concepto de servicio a una sola actividad. Hay quienes sirven produciendo cosas, otros enseñan y forman, algunos más diseñan y planifican, otros dirigen, incluso hay quienes sirven con una vida de oración, meditación y contemplación. Como vemos, servir a los demás es una actividad que tiene muchas caras, pero siempre debe observarse una misma actitud y un mismo objetivo: mejorar esta nación Guatemala, con más aportaciones valiosas y productivas.

Queremos adelantar una de las contribuciones y líneas de reflexión más importantes de estos temas que compartiremos y de la cual estamos plenamente convencidos: el liderazgo es un hecho social y existencial que no se puede entender más que de «ida y vuelta», es decir, como un fenómeno sistémico de retroalimentación en el cual las funciones y fronteras entre líder y seguidor son tan tenues por su influencia recíproca que casi llegan a desaparecer.

 Aunque algunos investigadores del liderazgo han tomado en cuenta la importancia que tienen los seguidores para esta actividad, sin embargo, hemos concluido y visualizado que dicha variable actúa como una de las fuentes de crecimiento de los líderes formales y como un factor crucial en la evolución del concepto de liderazgo.

Además de lo anterior, en este tema queremos dejar en claro que el auténtico liderazgo es gozoso, es decir, no puede entenderse si quien lo ejerce no lo hace con alegría, generosidad y trascendencia, sin que con ello se deje de ser consciente del sacrificio que implica tal acto. Por esta cuestión, hemos planteado que todo líder, sin importar su nivel de influencia o campo de acción, debe definir por sí mismo su visión, su misión y el código de valores que habrá de inspirar su «quehacer» en esta nación Guatemala con su vida.

Este tema está inspirado en héroes —es decir, en los hijos y sus padres, los alumnos y sus maestros, los trabajadores y sus directivos, los ciudadanos y sus gobernantes y todo ser humano que quiera influir en el mejoramiento de este país Guatemala— que tienen la pretensión de ganarse el derecho de ser considerados líderes. Queremos dejar en claro la diferencia que existe entre las nociones de poder y autoridad: la primera debe estar subordinada necesariamente a la segunda para legitimarla y darle sentido, pues, de acuerdo con su etimología y sentido más profundo, autoridad significa «posibilidad de que otros crezcan y progresen».

Asimismo, queremos dejar algo de lo más importante para el final: se trata del fenómeno emergente del liderazgo femenino, no porque éste no existiera antes, sino porque hasta hoy se le ha dado el crédito y reconocimiento que merece. A este respecto deseamos resaltar que no se puede visualizar un mundo valioso, productivo y trascendente si no es a partir de la intervención de la mujer en todos sus diferentes e importantes ámbitos de acción.

Si hay alguien que ha inspirado esta obra han sido las mujeres. Vaya un agradecimiento a nuestras madres, esposas, hermanas, hijas, amigas y colaboradoras que con generosidad y amor desinteresado han inundado nuestras vidas con ejemplos de liderazgo, pues a través de su servicio a otros nos han hecho ver el valor y sentido de este concepto. Sin duda, las mujeres serán las grandes heroínas y protagonistas del siglo XXI y de un mundo mejor. De ellas tenemos todavía mucho que seguir aprendiendo los hombres.

La diferencia entre el pasado y el futuro está en el presente y la tenemos en nuestras manos. ¿Con qué tipo de servicio contribuirás tú, amigo lector? ¿Y cuánto amor, pasión y compromiso estás poniendo a tu misión en esta nación Guatemala con tu vida? Las anteriores preguntas las formulamos inspirados en la madre Teresa de Calcuta, una de las líderes y servidoras más grandes del siglo XX, quien en repetidas ocasiones señaló: «No importa cuántas cosas hagas en la vida, sino cuánto amor pongas en hacerlas.»

Esperamos el grupo de HACIA LA CIMA 777, poner un grano de arena en publicar varios aspectos del Servicio como un Don, que cada persona tiene dentro de sí, la recopilación ve varios testimonios, aplicaciones y experiencias de muchos colaboradores, mas varias publicaciones, serán la columna vertebral para poder analizar nuestro servicio en las diferentes fases de nuestra vida, pero lo más importante es con la actitud con la que vas a formar parte de esa transformación en esta nación Guatemala.

Agradecemos a todos aquellos que nos motivaron a nuevamente iniciar este año 2018, y formar parte del cambio.

Comentarios y sugerencias de ustedes serán realmente el fortalecimiento, más el vigorizante de este reto para Guatemala.


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